Vicente Martinez

Amigos para siempre

En algunos momentos de la vida, unas veces con mas frecuencia, otras de vez en cuando, vienen a mi memoria recuerdos de los momentos vividos junto a mis amigos y familiares que ya no están.

En 2010 en circunstancias diferentes dejaron de estar a mi lado Dominica, que se fue con noventaitantos, una mujer recia, dura, buenísima persona, que en lecho del final de sus dias tuvo una sonrisa para mi hijo casi recién nacido. Ella siempre fue la delicadeza personificada, incluso cuando siendo muy pequeño, quien escribe pisaba sus patos y los mandaba a mejor vida.

Fernando, hermano de mi padre, por una enfermedad de la que nunca quiso decirnos nada a algunos de sus familia, era un tipo bonachón, amable, con su carácter granaino. Alguien que se puso el mundo por montera y defendía sus ideales le pesase a quien le pesase, pero que al igual que mi padre, necesitaba que le llamásemos mas que llamar él. Y el momento final fue difícil porque la familia no quiso que estuviésemos algunos de sus sobrinos. No pasa nada, pero aprendí una cosa: la comunicacion debe ser 2.0 reciproca, si un lado no quiere hablar no hay comunicacion posible.

Ha hecho 6 años, hace tres meses, de la marcha de mi padre. Una persona con un corazón muy grande, le pese a quien le pese. Cuando hace poco su quinto hijo, mi cuarto hermano, Rodrigo, conoció a su sobrino Enrique, mi hijo, poco mas que saltaron algunas lágrimas, mezcla de momentos complicados en estos años con otros muchos de alegría.

En uno de esos momentos de gran alborozo y alegría, 19 de septiembre de 2009, día de nuestra boda, eche mucho de menos a Rodrigo Mayoral, una de esas personas, hay pocas en la vida, que siempre, digo bien cuando escribo siempre, tenían una sonrisa en la boca, una palabra de consuelo, la frase correcta en cualquier momento, esa virtud de estar en cada momento de la vida haciendo lo correcto. Rodrigo en el momento mas feliz de su vida, acababa de tener una niña preciosa, nos dejo. Han pasado dos años y aun no me he acostumbrado a no tenerle entre nosotros. El pasado viernes cuando estuve con su mujer y su preciosa hija, fiel reflejo de los rasgos de su padre, solo se me ocurrió rezar por su alma, porque la congoja que sentía es similar a la que tengo al escribir estas letras.

Su hermano mayor, uno de mis mejores amigos, no dejo de agradecer mi presencia. Cada día, en muchos momentos del día, un pensamiento va por él.

Finalmente, nos conocimos hace muchos años, no recuerdo cuantos, viene a mi recuerdo la persona de Jose Miguel Vicens. Su ausencia para no fue un palo muy duro. Es alguien que, aunque no nos veíamos con frecuencia, cuando lo hacíamos, era, para beber de las aguas de la fuente de la vida, de la sabiduría, del trabajo bien hecho. Su mujer, Rosario, hermana de otro de esos amigos que no deberían faltar en la vida de nadie, se que no lo ha pasado bien, pero tener una familia tan numerosa junto a muchas personas que la adoran, ha supuesto un bálsamo que cura las heridas con el tiempo. De vez en cuando cuando veo a sus hijos, con la misma alegría que tenia su padre, poco menos que me asaltan un pensamiento de agradecimiento por haber podido conocer a Jose Miguel, en aquellos lejanos días de los ochenta, cuando muchos nos batíamos el cobre por la defensa de la vida humana.

No espero querido lector de este blog que entiendas este post, y es posible que te preguntes, que hago escribiendo sobre esto.

Desde hace mucho tiempo, en momentos difíciles, como el ultimo que paso este verano, cuando Jon Gutierrez, se fue de repente, este blog es una fuente de inspiración y de consuelo, porque me permite expresar muchos pensamiento que tengo en el corazón, y que de otra forma se quedarían rumiando en el mismo.

Jon, a quienes algunos lectores, conocían, era un chaval joven, en el momento cumbre de su vida, en el que comenzaba a escribir, y al que la llegada del Social Media Marketing le había abierto muchas puertas, muchos sueños, y la posibilidad de recuperar amistades, conocer a otras personas y en el fondo a sentirse esa persona que con una palabra precisa te alegraba la vida, en el momento mas inesperado.

Gracias a todos ellos he vivido momentos muy especiales, y pienso que es de bien nacidos ser agradecidos por tantas cosas buenas que me enseñaron todos ellos.