vandalismo

Somos diferentes

Quiero manifestar mi admiración por el juego desarrollado por el FC Barcelona durante todo este año. Me gusta, por encima de todo el buen futbol y, sobretodo, actitudes como las que anoche vi mostrar a Pep Guardiola, Thierry Henry, Andrés Iniesta, Leo Messi, y, hasta a Joan Laporta, cuando pedía celebrar el triplete conseguido, con pasión y, por encima de todo, con civismo.

A las 12.30 de la pasada madrugada, en Rambla Cataluña había concentradas unas 120.000 personas, si comparamos, por ejemplo, con el día que el Real Madrid ganó la Séptima Copa de Europa, son pocos, pues en la Cibeles, aquel día nos dimos cita cerca de un millón de personas.

Sin embargo, que diferentes somos unos y otros, al celebrar los títulos de nuestros equipos. Sé que muchos cules sentirán vergüenza, cuando hoy hayan paseado por la Rambla Canaletas, y vean el destrozo producido, por una auténtica batalla campal, qué además se saldó con la detención de 119 personas. Incluso, después de la solicitud de los jugadores blaugranas, aún los de siempre se saltan a la torera cualquier recomendación de civismo.

Cómo quieren equipararse a todos, cómo quieren que les tratemos igual. Esto es una celebración deportiva, y no una ocasión de reventar la fiesta, de agredir a los periodistas desplazados a informar, ni por supuesto de destrozar todo lo que encontraron por delante. Y, es muy curioso, que en otras ciudades españolas, no se producen dichos altercados de tan gran magnitud, y que, en las celebraciones de otros deportes, no se producen ni por asomo los desórdenes producidos anoche.

De verdad, felicito a todos los barcelonistas por la consecución de los tres título en juego del 2009. Muchos sabéis que soy madridista, y, sin embargo, me gusta el buen futbol, el que me hace disfrutar, como lo hizo anoche el Barça. Pero, con quien no estaré nunca de acuerdo es que aquellos que aprovechan, e incluso, justifican estos actos de barbarie, como tampoco con aquellos, que muestran tanta chulería cuando ganan.

Felicidades

Sencillamente, cuanto deberían aprender de un chiquito llamado Giuseppe Guardiola, pedazo de jugador y mejor persona, quien, después de haber ganado, en año, lo que ha ganado, aun seguirá tratando de quedar en un segundo plano: un ejemplo de por qué somos diferentes.