tenis

Un año despues, de nuevo arriba

Los últimos doce meses han sido un tiempo de sufrimiento, de recuperación, de volver a tener las mismas sensaciones que antaño. Hace once meses, a primeros del mes de julio, Rafa hacia un parón en su meteórica carrera tenística.
Una lesión en las rodillas, el cansancio, los agobios por temas personales, posiblemente una mezcla de muchas causas, tuvieron como consecuencia la perdida del numero uno del tenis mundial, precedido de la eliminación en octavos de final del torneo de los cuatro mosqueteros, a manos del temido Sodherling, que luego sucumbió en la final con Roger Federer, que a su vez recogía el testigo del gran Rafa, para colocarse en el primer lugar del ranking ATP.
Han sido 11 meses de mucho trabajo, en los que su tío Toni, su manager Carlos Costa, su equipo, su familia y su novia, han conseguido devolver a Rafa la ilusión por competir, por ganar, por volver al sitio de donde nunca debió bajar.
Después de oir voces señalando que, posiblemente, Rafa no volvería al Olimpo, después de ver un comienzo de temporada memorable, no me cabe ninguna duda, el Rey de la tierra batida, no es que haya vuelto, es que lo ha hecho por la puerta grande.
Hoy, 7 de junio, once meses después, Rafael Nadal ha ganado por quinta vez el torneo de tierra por excelencia, Roland Garros, quedando solo por delante el gran Bjon Borg, por cierto también como Sodherling, que ayer comprobó, en sus carnes, que este Rafa Nadal no tienen nada que ver, con el de 2009 en octavos de Paris.
Rafa Nadal es el único tenista que ha ganado los tres Masters1000 de tierra batida (Montecarlo, Roma y Madrid) y después Roland Garros, entrando así por la puerta grande de los récords.

Ayer gano su séptimo Grand Slam, su torneo 40, su partido 202 o 203 en tierra batida, y como se pudo comprobar desde los cuartos con Almagro y las semis con el austriaco, la progresión de Nadal queda fuera de toda duda.

Ademas, por si fuera poco, Nadal no solo recupera el numero uno de la ATP, sino que, al no haber jugado los torneos desde ahora a octubre, no tiene que defender puntos, sino por el contrario ganarlos, lo que es un acicate para seguir arriba durante mucho tiempo.
Ahora llega Queens, Winbledom, la hierba, y es momento de ponerse muy arriba, de seguir batiendo récords.

Y lo de ayer fue solo el comienzo de una nueva etapa en la vida deportiva de Nadal.

En la final, disputada en la Philippe Chatrie, solo había un jugador; Soderling nunca entro en el partido, sobretodo porque Nadal maniato al sueco desde el principio sin dejar ni un resquicio al mínimo error, ni siquiera cuando el break estuvo a punto de decantarse del lado del escandinavo.

Rafael Nadal ha vuelto con esa pegada descomunal, y rozando la perfección en muchos de sus saques. No recordaba a Nadal metiendo tantos aces, con solo 16 errores no forzados, frente a los mas de 45 de su contrincante.

Con esa fuerza que despliega, junto a golpes tan suyos, y si las lesiones le respetan, parec que tendremos numero uno para un largo tiempo.

FELICIDADES CAMPEON

Es el número UNO

Siendo un chiquillo de 22 años, que en este momento, en otras circunstancias, estaría pensando en terminar una carrera, o bien en comenzar a trabajarse su futuro profesional, sin embargo, cada dos días, desde hace cuatro años, nos deleita con lo que mejor sabe hacer.

En el entorno familiar ya apuntó maneras, y no precisamente en el deporte de la raqueta. Sin embargo, el tesón de su tío, y de toda su familia, ha conseguido que don Rafael Nadal llegue donde muy pocos han llegado. Ningún jugador, en activo, porque de las viejas glorias no sé si habrá alguno, ha conseguido ganar, ni cuatro títulos en París, ni por supuesto, encadenar terintayuna victorias consecutivas.

La razón de ser de cualquier deporte, y más en los que hay algo en juego entre dos contrincantes, indica, que normalmente uno pierde, y ello no supone ser abucheado, y menos en el tenis, en el que la rivalidad nada tiene que ver con la del futbol, ni con el basket, ni el rugby, ni el futbol americano. Aquí no hay contacto, ni goles, ni canastas mal tiradas, aquí lo que hay es una técnica fuera de toda duda.

Rafa Nadal, ayer sufrió una derrota, como otras que ya ha sufrido, y otras que sufrirá, pero, él es un luchador nato, y seguro que volverá al año que viene a París para ganar Roland Garros, en la Philippe Chatrier, como ha hecho en los últimos años.

Rafa ha reconocido que ayer jugó mal, y posiblemente no entre en valoraciones, de esas que le gusta a la prensa sensacionalista, sin embargo, el afán de protagonismo chauvista de los franceses, pienso que ayer llegó a extremos, en serio, muy extremos.

Rafa era abucheado… para qué, para que perdiese, para ponerle nervioso, para intimidarle. Rafael Nadal tiene, señores franceses, la cabeza muy encima de los hombros, y tiene, tanto el apoyo de toda su familia, como de todos los seguidores, españoles y extranjeros, que tiene a lo largo y ancho del planeta. Gritarle, aplaudir al rival forma parte del juego. Pero que nunca en Francia se le reconozca lo que ha hecho por este deporte, es algo que clama al cielo.

Rafa, en algunos momentos de la rueda de Prensa posterior al partido de ayer decía:

Hay que aceptarla. Jugué muy corto, sin agresividad, sin calma durante todo el partido. Fue mi culpa más que… pero él lo hizo muy bien. Hoy, no jugué mi tenis, ésa es la razón de mi derrota.

No siento nada, estoy acostumbrado (al público), a oír el nombre de los rivales con los que juego, y me los tengo bien aprendidos cuando acabo. Es una pena que este público no haya tenido nunca un detalle conmigo. Ojalá un año lo tengan.

Será la primera vez que no celebraré mi ‘cumple’ sin ganar aquí. Perder en París no es una tragedia, porque tenía que perder aquí algún día. Es un pinchazo que hay que asumir, y olvidar cuanto antes.

Era normal que Rafa algún día perdería un partido. Ocurrió en la final del Master 1000 de Madrid, y no pasa nada. No va a ganar siempre, es una máquina, pero no es ninguna máquina. Desde aquí darle todo mi apoyo, que se lo merece, porque con él disfruto, no sólo todos sus partidos, sino también cuando juego al tenis, y porque además sigue siendo el NÚMERO UNO.



Trabajando a lo campeón

Durante la semana pasada tuve la oportunidad, de disfrutar de varios partidos de tenis, entre algunos de los mejores jugadores del mundo del tenis, Roddick, Andy Murray, Roger Federer, David Nalvandian, Del Potro, y por supuesto nuestro gran campeón Rafa Nadal.

No quiero descubrir a Rafael Nadal, a quién conocemos todos; pero si me gustaría destacar esa humildad que le caracteriza, pero no sólo a él, sino a todo su entorno, incluidos sus padres, y su entrenador Toni Nadal.

Toni, junto a su familia, es uno de los grandes artífices de la progresión tan espectacular de Rafa. Un chaval qué, con 22 añitos, es el jugador con más victorias de la historia del tenis mundial. Ni Roger Federer, que a lo largo de su extensa carrera tiene más victorias que Rafa, tenía con 22 años lo que ha conseguido el manacorí.

Toni Nadal, internado en un colegio de Palma, aprendió del director del colegio el verbo “Aguantarse“. La gente es poco sacrificada. Aquel que aguanta, que se sacrifica, que cuando viene un reves, lo último que hace es quejarse, aquel, como muchas veces le dice Toni a su sobrino y pupilo, Rafa, qué aguanta, que lucha, que no se viene abajo en los momentos difíciles, es quien triunfa.

Antes de vencer a Andy Roddick, Rafa, concedió una entrevista a la gente del diario Marca, en la que dejó muy claro, cristalino, que hoy está allí, arriba, en el Olimpo de los Dioses, y dentro de siete u ocho años, o diez, será una persona normal y corriente, que es lo que ha tratado, y tratar de ser todos los días. Ser el número uno, o el dos, no es importante. Lo importante es salir a la pista, disfrutar, divertirse y tratar por todos los medios de ganar a tu rival; por eso es un deporte. De lo contrario se dedicaría a otros menesteres.

Leyendo las declaraciones de su tio Toni el verano pasado, uno puede entender, el por qué, el leiv motiv, que lleva a Rafa Nadal a estar donde está:

“No he sido estricto con él sólo porque crea que eso es lo que da la posibilidad del éxito”, argumenta su tío, que tiene tres hijos. “Maradona, Romario, Ronaldinho, distintos tenistas… no tuvieron un comportamiento estricto. No soy tan tonto como para creer que por esta actitud Rafa está arriba, pero me gusta como enfoque vital. Esto es un juego. Creerse alguien por jugar al tenis sería tan estúpido como creerse alguien por jugar bien al escondite”

Unas horas después de esa entrevista pasó por encima de Andy Roddick con un juego, que aunque, en ocasiones, se parezca al del año pasado, en otros muchos, a mi, como principiante en esto del tenis, me hace dsifrutar como un enano.

La felicidad del campeón se encuentra en el trabajo diario, en las horas de gimnasio, en las horas de saque, por eso, después de vencer a Roddick, Rafa, en un gesto, que muy pocos entienden, se fue a entrenar el saque, antes de la rueda de prensa. Alguien podrá entender esto como una mania, o como un requisito de su tío Toni, quien por cierto, durante todo el torneo ha estado en Menorca.

“Yo creo que a la felicidad se llega antes por el trabajo y la disciplina. Es lo que quisiera de mis hijos. Es mejor para lo sociedad que no tuvieran apetencia de todo. Abusamos de lo material. Es en lo que intento encauzarles. Eso no significa tener una actitud dictatorial, pero en esta sociedad parece que esté mal vista la disciplina. Y la disciplina, como el respeto, es necesaria”.

Cuando ayer, en otro programa deportivo, hablaban con Toni, sobre los consejos antes del partido con Murray, y el entrenador le decía al pupilo, que el viento, el mal tiempo estaba para los dos, le añadía, si tienes la cabeza fria, ganarás el partido.

Murray se desesperaba con los papelitos que volaban por la pista de Indian Wells, Rafa mientras seguía a los suyo. Mientras uno no conseguía enganchar un saque ganador, ni con viento a favor, el otro, seguía los consejos de su tío Toni; no tires a las líneas, y utiliza el viento para contrarrestar a tu rival.

Las expectativas son grandes, muy grandes, cada vez más exigentes, Rafa con 22 años ha ganado el Príncipe de Asturias. Con su mente, con su trabajo, con ese poderío físico, llegará mucho más lejos de lo que esperamos o de los que imaginamos.