publicidad exterior

5 años, 1.825 días, 43.800 horas……

Cada 19 de enero, desde que escribo este blog, trato de tener un recuerdo especial, para una persona a quien quería, y sigo queriendo, tanto, como para escribir un post cada año. Sin embargo este 19 de enero, ha coincidido, también, que hace 4 meses contraje matrimonio, y por lo tanto, como dice el dicho, las penas las mato con alegrías.

Sin embargo no deja de ser un día de muchos recuerdos. Durante los últimos días de su vida, pasaron por mi mente muchos recuerdos, que al escribir este post, al sonido de “Everyday” de Phil Colins, vuelven a mi pensamiento. Su dedicación, hasta la extenuación, a su trabajo, a su Publicidad Exterior, a sus amigos, a quienes lo pasaban bien y a quienes estaban en mal momento, por salud física o salud profesional, para todos ellos siempre tuvo palabras de aliento.

Para su familia, para su Granada, para su Darro y su Genil, siempre tuvo palabras emocionadas, que me ha confirmado, hace unos días, su primo Pepe, desde el lejano Paraguay; para sus primos de Granada, para los que vivían y viven en Sevilla; para su primo Luis; para sus sobrinos a los que adoraba, con el amor de quien sabe que tiene un tesoro; para la única nieta que conoció: hoy tendría seis camino de ocho.

Para sus compañeros de profesión, como Manolo López Barajas, Javier Diaz Colmenar, José Mari Cabrera hoy fallecido, y tantos otros de su bendita profesión de publicista.

Quienes leeis este blog, que cuenta casi con dos años, sabéis que hablo de Enrique Martínez Gordo, mi difunto padre.

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Ayer fue un día diferente, fue el primer año en que las lagrimas tuvieron poca presencia: por primera vez en estos cinco años, cuidé de mi mujer, y del pequeño que va a nacer, es mi prioridad en este momento. Son muchas horas, muchos minutos, sin disfrutar de la compañía de mi padre; él era referente en mi vida, y he pasado por momentos muy difíciles, durante estos 5 años, y sin embargo, como decía un buen amigo, el tiempo pone las cosas en su sitio, gracias Pot, pero sobretodo gracias por estar a mi lado, en esos duros momentos.

Cuando hace 4 meses me casé, entendí muchas cosas, que mi padre me repetía, hasta la saciedad, y qué, sin llegar a ser cansinas, si consiguió que hicesen mella unos años después. A él le estaré, eternamente, agradecido, por algunas cosas que me enseñó en vida. Se, por él y por familia cercana, cuanto sufrió, en los últimos días de su vida, al pensar que dejaba huerfano a Rodrigo, mi hermano pequeño, de 15 años.

Desde allí donde te encuentres, no debes preocuparte, somos fuertes, Rodrigo está hecho un hombre, vas a ser abuelo, por octava vez, tus hijos te queremos, y nos acordaremos siempre de tí; y además estamos tratando de juntar a toda tu familia, hemos creado un grupo en redes sociales, y volvemos a comunicarnos unos con otros, cada uno a su tiempo, con su estilo, con sus circunstancias.

Hace 5 años, 1825 días, 43800 horas, que nos dejaste, sin embargo, tu llama sigue encendida en mi corazón, y, estaré siempre presente, sobretodo ese afan por ser cada día mejor, por ese afan de hacer las cosas bien, aunque, en ocasiones, nos equivocásemos. Gracias por todo lo que aprendimos contigo durante tu vida, y, gracias, por aquellas que nos has enseñado desde que te fuiste.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

sobre Enrique Martínez Gordo

Algunos me han pedido en el día de hoy que por qué no escribía alguna vez sobre Enrique Martínez Gordo, y la verdad es que después de haber buscado en Google, y en algún otro buscador, !!!!joder!!!!, perdón, papá no he encontrado nada escrito sobre tí en ningún buscador.

Dándole vueltas, me he imaginado, que en la época en te dedicabas a la publicidad exterior, no había Internet en muchos hogares españoles, vamos de hecho no existía Google, ni las redes sociales, ni twitter, ni Xing, ni Linkedin. Y, sin embargo, a tí, te conocía muchísima gente del sector publicitario en este país.

A finales de los sesenta te dedicaste a dar clases de publicidad en la Escuela de Nuevas Profesiones, que si no mal recuerdo está cerca de San Bernardo, allí hiciste los primeros trabajos publicitarios, con la idea de formar la familia y el legado que has dejado casí cuarenta años después.

Al poco tiempo te ficharon en SOPEC, una agencia de exclusivas del extinto Banco Central, hoy propiedas de MPG, dónde estuviste varios años, batiendote el cobre con los mejores publicistas de exterior de España, me viene a la memoria Manolo López Barajas, ya jubilado, José María Cabrera, fallecido hace unos meses, y  Javier Díaz Colmenar, hoy director general de Iceberg Media. En las oficinas de la calle Villanueva, que aun recuerdo como si fuese ayer, te dedicaste en cuerpo y alma a este mundo de la publicidad, los anunciantes, las campañas, los viajes por toda la geografía española, así como las primeras elecciones generales, y un sinfin de avatares, que aunque era pequeño, se han mantenido en mi memoria, después de tantos años.

La época gloriosa de la publicidad exterior estaba en pleno auge cuando fundaste tu propia agencia “SOPORTE”, a finales de los setenta. Caray, si es que ha pasado tanto tiempo, parece que fue ayer cuando fuimos a ver las oficinas de Nuestra Señora de Guadalupe 19, en el madrileño barrio de Ventas. Si una cosa te estaré agradecido, toda mi vida, es haber dejado que trabajase contigo unos años en esta agencia, y en otras de formatos multimedia, que emprendiste, como buen emprendedor que fuiste toda tu vida.

No es amor de hijo, sino la pura realidad. Tanto para mí, como para muchos profesionales del mundo de la publicidad, mi padre fue un ejemplo de profesionalidad. Hubiese dado igual el sector en que trabajase, su trabajo era lo primero, su traje, su puntualidad, y su saber estar en cada reunión en la que tenía que estar, incluso en aquellas en que sabía que le estaban crucificando.

En la última etapa de tu vida, estuviste con la gente de GINSA, comercializando los soportes en edificios de cualquier ciudad de España. Ésta fue la época más dificil de tu vida, ya que con toda la vida hecha, y habiéndonos dado a tus hijos, lo que buenamente pudiste, la quiebra llegó a las empresas. No te viniste abajo y buscaste trabajo, con tantos contactos, no fue complicado. El problema fue pasar de dueño de tu tiempo, de tu trabajo, a trabajar para otro.

No fue mala la experiencia, pero tu salud pudo más.

Hace cuatro años te fuiste. No pienso que nos dejaras, porque te agarraste a la vida, como nunca he conocido a nadie agarrarse a la vida. Pero el dichoso tabaco pudo más, que tus ganas de vivir.

Me gustaría que quien lea este post y hubiese conocido a mi padre, haga algún comentario. No es por una razón altruista. Simplemente,  la próxima vez, que busque en Google, apareceré este post, y si alguien, escribe algo también tendré el gusto de seguir hablando de Enrique Martínez Gordo: MI PADRE.

He conseguido recuperar una foto de hace justo 4 años:

Enrique Martinez Gordo