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Radio María: una estrategia diferente

Cuando, a principios del año pasado, comencé mi nueva aventura profesional, en MB Comunicación 2.0, no pensaba en hacer promoción de los clientes que fuesen contratando los servicios de consultoría en desarrollo de estrategias de comunicación digital, y, sin embargo, aquí estamos para escribir, en unas pocas líneas, mi experiencia con Radio María.

Radio María nació como radio parroquial, en una parroquia del norte de Italia, en Arcellasco d´Ebra, provincia de Como, diócesis de Milan, con la misión de mantener informados a los parroquianos sobre las actividades de la parroquia y ayudarles en la oración, especialmente a través de la Santa Misa y del Rosario. En 1987 se formó la Asociación Radio María y el 24 de enero de 1999 Radio María desembarco en Madrid.

Radio María, en España, ha tenido buenos y malos momentos, pero con la estimable ayuda de muchos voluntarios, hoy por hoy, llega a muchos hogares españoles, bien a través de las ondas de radio en la mayoría de las ciudades o bien a través de Internet.

En Febrero de 2010 Radio María España se puso en contacto conmigo para estudiar una posible estrategia de comunicación en medios sociales, teniendo en cuenta, como premisa, que Radio María España, como ninguna emisora de Radio María a nivel mundial, se sufraga con medios publicitarios, sino que lo hacen a través de las donaciones que reciben de forma desinteresada de tantas personas.

¿Qué hemos hecho?

A menudo, cuando alguna persona o empresa, me pregunta si debe o no estar en Facebook, siempre le contesto con la misma respuesta, ¿cuál es tu negocio? ¿tu competencia utiliza Internet para algo? y sobretodo, ¿cuál es tu objetivo para estar o para desarrollar una estrategia de comunicación digital, en la que la presencia y gestión en redes sociales sea importante o interesante?

Con estas premisas me puse manos a la obra, teniendo en cuenta, que la premisa de Radio María España, sin contar con ingresos publicitarios de ningún tipo, era, es y será darse a conocer, enseñar y conseguir esos ingresos con las ayudas de sus voluntarios. Aunque inicialmente la tarea parecía ardua, o eso al menos me pareció, una oyente, me sugirió, en Radio María las cosas van despacio pero cuando se asientan no se mueven, no se tambalean.

Por tanto no se trataba de hacer una estrategia en la que el ROI (retorno de la inversión) tuviese un carácter monetario, sino más bien todo lo contrario, iniciar la estrategia y apostar por la comunicación de contenidos que, como decía al principio, ayudasen a los oyentes, a los internautas, a estar en conexión con la Radio, pero en esta ocasión en Internet.

A los responsables de Radio María España he tratado de explicarles durante los meses de trabajo a su lado, que de nada serviría subir contenidos por subirlos a una red social, sino que había que, primero escuchar a la audiencia digital, sobre el supuesto interés de encontrar a Radio María en la red, segundo, desarrollar un plan de acciones y, tercero, medir los resultados.

Estrategia en Social Media

Durante una semanas, mediante herramientas de Google, como su sistema de alertas, de estudio de audiencias y de estudio de presencia real en los principales buscadores y, a través de herramientas como Social Mention, detectamos que muchos internautas, que habían montado grupos en la red el telón de fondo de Radio María, en ocasiones se encontraban que no encontraban una información detallada sobre lo que buscaban.

Por tanto, en una primera fase, tratamos de re-dirigir todos esos grupos y subgrupos hacia un único lugar, utilizando diferentes herramientas:

– Definiendo una estrategia diferente en lo relativo a la página web que entonces tenía Radio María, y qué en nada se parece a la actual.

– Estableciendo canales de comunicación entre Radio María y sus oyentes en aquellas plataforma, que, de acuerdo al target del oyente de Radio María fuesen más afines a los mismo.

– Desarrollando una labor de Community Management, con una colaboración, no sólo directa y estrecha, con el departamento de comunicación, sino también con otros departamentos como el de transmisiones de programas, el de programación, los locutores y los oyentes.

Quizás, y es algo que me enseño en su día Juan Luis Polo de Territorio Creativo, aquí venía la labor más difícil del Community Manager, pues lograr la participación de todos los estamentos de la empresa, en la estrategia de comunicación digital, sin haber un motivo económico, como ocurre en algunas empresas, podría parecer una quimera: pues no, puedo afirmar sin temor a equivocarme, que la implicación de las personas con las que he trabajado durante 5 meses en Radio María ha sido máxima, y, hoy, casi un año después, al echar un vistazo a la labor que se sigue haciendo, desde dentro, por parte de los voluntarios, es digna de ejemplo.

Radio María en esa estrategia que desarrollamos durante 5 meses tiene una presencia muy activa, a día de hoy, en las redes sociales de referencia Facebook, Tuenti, dispone de una canal de video en YouTube y un canal de documentos gráficos en Picasa, y aunque con menor presencia también tiene su perfil en Twitter, donde a pesar de estar empezando, posiblemente será el punto de partida de toda la información que se sube a Radio María, y desde donde se mueve con mayor rapidez, de cara, posiblemente a la Jornada Mundial de la Juventud, del próximo mes de agosto en Madrid.

Y, cinco meses después, ¿Qué?

Como decía anteriormente lo importante en Radio María no era la cantidad, sino la calidad, por eso los resultados tras cinco meses de trabajo diario, subiendo contenidos, viajando en algunas ocasiones, asistiendo a eventos online, informándome de las noticias y eventos que se desarrollaban tanto en Radio María como en sitios externos, son importantes, pero no son vitales.

Radio María, a finales, del mes de julio de 2010 contaba con 1100 fans en Facebook, hoy, seis meses después, con todo lo que enseñamos a las personas que moderan la página en FB, el número de fans roza los 2.500. Los comienzos en Tuenti fueron muy complicados, porque la moderación de contenidos en una red social, en la que los internautas tienen 17 a 20 años, es difícil, y en muchas ocasiones a quien os escribe, le han entrado ganas de contestar a algún comentario subido de tono. Si Tuenti acabó julio con 200 usuarios, hoy, en febrero el número de seguidores se acerca a los 600.

Los canales de contenidos se utilizan para eventos puntuales que se desarrollan en Radio María, porque meses después, como no podía ser de otro modo, y ocurre en la mayoría de la estrategias en Social Media, el pescado se vende en Facebook y Tuenti, y al final muchos documentos gráfico o de vídeo se suben directamente a Facebook, que es donde se desarrolla toda la conversación y la interacción digital.

Twitter, de momento es una herramienta que se utiliza poco, pero aun contando con eso, quien tuiteros que sigan a Radio Maria crecen, y sino tiempo al tiempo, sobretodo de cara a la JMJ2011 en Madrid, con muchos participantes utilizaran twitter para comunicarse.

Y, finalmente, las visitas en la nueva página web, han ido creciendo, que en el fondo era de lo que se trataba; Radio María ha abierto nuevas emisoras de Radio a lo largo y ancho de la geografía española; también puede escucharse a través de una aplicación desarrollada para el iPhone y Android.

La experiencia ha sido muy gratificante. En 2011 estoy desarrollando estrategias de comunicación en las que interviene también el desarrollo web, así que os iré contando a lo largo de los próximo meses. Gracias a algunas personas que me ayudado, y mucho durante estos meses, como Mónica Martínez, Cristina, Elena, Josep, los responsables de Radio María y todos los internautas y oyentes, que me echaron una mano en esos meses. GRACIAS!!!!!!!

Privacidad, contenidos, compartir información

Pues ya estamos de vuelta de las vacaciones y, como os contaba en mi último post, nuestro hijo va creciendo cada día un poco más. Y, al contrario de lo que muchos podrían pensar, nos deja dormir y, normalmente, podemos descansar, que ya es un logro, pues tiene mes y medio.

Muchas veces, con ocasión de un evento importante, solemos hacer co-partícipes de esa alegría, de lo bien que lo pasamos en un viaje, o, en mi caso, con el nacimiento de un hijo, con nuestros amigos. Hasta hace poco tiempo ese compartir se reducía a mandar una fotografía, una carta o una dedicatoria con ese momento que queríamos compartir, y normalmente venía de vuelta con una llamada de teléfono, con una carta y, en los últimos años, con un email.

Sin embargo este panorama ha cambiado, ha dado un giro radical, que no sólo ha afectado a la forma de comunicarnos con nuestros amigos, sino que, además utilizamos para ello nuevas herramientas, como las redes sociales, las herramientas de compartir fotografía, video o música, y un largo etcetera.

No pretendo dar una clase magistral sobre privacidad en este post, ni nada que se le asemeje, sino, simplemente, haceros partícipes de un tema, del que muchas personas tienen tal desconocimiento, por los dimes y diretes que escuchan cada día, que les han llevado a montarse una película de terror con esto de las redes sociales y herramientas como YouTube, Picasa, Flickr o Facebook.

En este momento, llegando a mitad del mes de septiembre de 2010, hay cerca de 10 millones de usuarios españoles que utilizan Facebook, formando parte de los 500 millones que lo hacen en todo el mundo. No dispongo, a estas horas, de datos sobre cuentas de hotmail o Yahoo en España, pero imagino que no son pocas.

En diferentes conversaciones durante este último mes, he escuchado frases como “Facebook tiene todos los derechos sobre los contenidos que subimos a su plataforma“, “Internet se ha adueñado de nuestras vidas, de lo que hacemos, de quienes somos, por qué tienen que estar mis datos en Google” o “si quiero compartir unas fotografías por qué debo pasar por el aro de MSN, Flickr o Picasa para que los demás tengan acceso a ellas“.

Por ello me gustaría aportar algunas reflexiones sobre la privacidad de los contenidos y sobre la facultad de compartir los mismos.

  • Qué pasa con el derecho al honor, cuando subimos un contenido a una plataforma social? Normalmente cuando subimos un contenido en una red social, en una herramienta de almacenamiento como Flickr o Picasa, o bien en twitter, el contenido es nuestro, y podemos compartirlo con quienes nosotros estimemos oportuno.
  • Cómo controlamos esa privacidad? En todas las herramientas sociales, como Facebook, Flickr, Picasa, YouTube o Vimeo, hoy por hoy, existe la posibilidad de limitar quien puede y quien no puede ver, copiar o tomar prestado un contenido, que hemos generado en nuestro perfil social. De hecho en plataformas como Facebook, aunque pueda parecer complicado realizarlo, cabe la posibilidad de reducir el visionado de nuestros datos, incluso a sólo nosotros mismos.
  • Pero, las plataformas sociales vende nuestros datos…??? Como señalaba Enrique Dans en un post escrito sobre la privacidad el pasado 15 de junio, en la revista Man:

La empresa no “vende” los datos: los custodia rigurosamente, y se limita a posibilitar el acceso a unos clientes, acceso que ejecuta la propia red social sin “pasar” información al anunciante más allá de datos agregados. Las cosas no siempre son lo que parecen, y guiarse por clichés no es una buena práctica.” en clara referencia a Tuenti.

  • y qué ocurre con la propiedad de los contenidos, que generamos y compartimos en las redes sociales o en lugares de almacenamiento de los mismos? En principio, y en final, la propiedad de los contenidos es de quien los genera, de quien los crea. Sin embargo el problema se genera cuando compartimos todos nuestros contenidos, y, además lo hacemos con todo bicho viviente. La propiedad sigue siendo nuestra, pero al compartir con quien sea, corremos el peligro de que ese contenido llegue a manos, que en principio nosotros no queremos.
  • ¿Es posible no compartir información en buscadores? Hace unos días tenía esta conversación con un amigo de mi mujer, del que obviaré su nombre, ya que él no quiere estar en ningún sitio de la red. La conversación giraba al punto de no entender por su parte, que haya personas como yo, que tienen una identidad digital, que, entre otras cosas forma parte de un todo, de una persona. Cuando generamos información, cuando generamos contenidos, hasta hace bien poco, había que entrar en las hemerotecas de los periódicos para leer una carta que publicamos hace tiempo, o buscar los álbumes de fotos del baúl de los recuerdos, para ver una fotografía de nuestros años de infancia. Hoy, sin embargo, las nuevas tecnologías, las redes sociales, los portales de fotografía, de video, YouTube, los blogs, y, un largo etcétera, nos simplifican la vida a la hora de compartir algo con alguien. Indexar o no mi información en buscadores, es la consecuencia lógica para alguien que sube contenidos a la red, aun así, cabe limitar esa indexación, como hace, por ejemplo, Facebook. Pero repito, y no me cansaré de hacerlo, los contenidos subidos a los diferentes portales, redes o blogs, siguen siendo nuestros, aunque algunos pretendan convencernos de lo contrario. Sus razonamientos no son correctos. Y, si además no quieren estar en la red, que no estén, no pasa nada; ellos se lo pierden.
  • Compartiendo  información en las redes sociales… puedo limitar el acceso a los contenidos? Haciéndome eco de las palabras de Enrique Dans, en el mismo artículo antes citado, por supuesto que podemos e incluso, en algunos casos, debemos limitar, el acceso a los contenidos que compartimos con nuestra red de contactos. El problema viene dado, cuando al crear nuestro perfil en una red social, no tomamos medidas en aras de privatizar nuestra personalidad, diferenciando con quien compartimos que, por ejemplo, hemos cambiado de estado civil o hemos tenido un hijo, o quien compartimos las fotografías de nuestro último concierto, o de nuestra última farra. En plataformas como Facebook, existen estas posibilidades, pero hay que sentarse para estudiar y aplicar cómo y a quién le permitimos entrar en nuestros contenidos.

“Una red social es una herramienta sofisticada. Permite sentir un nivel de proximidad agradabilísimo con otras personas cuando no estamos con ellas, y se comporta como complemento, no como sustituto de nuestras relaciones sociales: no nos volvemos taciturnos y huidizos por usar redes sociales, sino que seguimos saliendo y tomando copas con nuestros amigos exacta- mente igual. Simplemente, disfrutamos de mayor contexto. Es posible que muchos hechos relevantes en su futuro, temas sociales, personales o profesionales, tengan lugar en una red social. Con el nivel actual de uso, los “raros” ya no somos los que estamos en una red social, sino los que se mantienen al margen de ellas. Las redes sociales son un signo de los tiempos. Pero dado que las redes sociales nos llevan a revisar el concepto de privacidad, hágase un favor, y hágalo. Revise lo que comparte, con quién lo comparte, y si efectivamente quiere que así sea. En el nuevo debate de la privacidad, sin duda, vivimos tiempos interesantes.”

  • Finalmente, para todos aquellos escépticos de las redes sociales, existen recetas para poder compartir contenidos, para poder enviarlos sin necesidad de saturar nuestras cuentas de correo. Existen herramientas como DropBox, MobileMe o los discos virtuales de almacenamiento como el de gMail.
  • Y, para quienes no quieren compartir ni utilizar las redes sociales, o herramientas de fácil uso como Flickr, Picasa, YouTube o Vimeo, ni tan siquiera los discos duros virtuales, con todo mi cariño, aunque no estoy de acuerdo, podéis continuar con métodos tradicionales, como son los CD´s los DVD´s o los discos de BlueRai, para enviar copias de vuestros contenidos a vuestros amigos y familiares, y de paso, continuar dando de comer a los “señores” de la SGAE.

Finalmente, querido lector, me interesa conocer cual es tu opinión sobre el tema de los contenidos y la privacidad de los mismos en la red.