papel

hacia donde va la prensa…

Desde hace unos meses, la convulsa situación económica está provocando, entre otras muchas cosas, que la prensa escrita sufra una de las mayores crisis de identidad de toda su historia. La prensa escrita, junto con la radio y la televisión, vienen sufriendo una crisis de identidad, provocada, entre otros muchos factores, sobretodo, por el descenso, tan brutal, en la inversión publicitaria.

En momentos de vacas gordas, como los vividos hasta hace muy pocos meses, la inversión en papel, en radio o en televisión se hacía a destajo, y sin importar mucho el retorno de inversión. Hoy, esa inversión tan descomunal está decreciendo a un ritmo, quizás más descomunal, ya que incluso está consiguiendo, que algunos diarios, se planteen el cierre de sus ediciones papel, para pasar, única y exclusivamente, a editar su edición digital, tal es el caso, por ejemplo, de San Francisco Chronical, el diario escrito más leído en el norte de California, dónde, además, la incipiente crisis, ha conducido a sus editores, a reducir su plantilla de 150 a 2o empleados. Igual suerte, el pasado 18 de febrero sufrió el diario de anuncios por palabras Segunda Mano.

La prensa escrita tradicional, junto con la radio y la televisión, se han visto, y cada vez será una necesidad mayor, abocados a una reconversión, por un lado, de su forma de editar y producir contenidos, y por otra, la quizás más dolorosa, la de su personal. Existen periodistas mayores, de otra generación, que no han visto otra forma de hacer periodismo en su vida, y que les está costando muchísmo el nuevo formato periodístico, más enfocado a lo digital.

Prensa escrita

En los últimos meses hemos asistido a la aparición de nuevos modelos de prensa cien por cien online, como el caso de DixiRed; en otros casos, los grupos tradicionales de comunicación, han abogado por explotar su marca en diferentes formatos; y seguro que habrá alguna nueva forma de hacer periodismo. En la TV, quizás antes de lo previsto, se está produciendo un caso similar, que, aunque inicialmente, no confluye hacia la IPTV o la televisión online, sin embargo no tardará en reconducirse hacia ese modelo de negocio. 

El problema de la TV es mayúsculo, porque a los problemas, y a la falta de visión de negocio de los principales actores, se le une el tema de la medición de audiencias, qué aunque aceptado desde hace años, sin embargo, no es creible, para una industria, que bien o mal, trata de dar un retorno a cada euro que se invierte en publicidad.

A principios de esta semana han surgido discrepancias, entre la forma de medir que utiliza la IAB, asociación de agencias de publicidad interactiva, que aboga por un modelo de medición de audiencias, frente al que utilizan los principales medios de comunicación online, MediosOn, lo que ha conducido, a que los usuarios únicos de El Mundo, hayan crecido en casi 6 millones en un mes.

El modelo publicitario evidentemente es el que ha provocado estas convulsiones en la prensa, pues el modelo anterior no se sostenía en pie, debido, en la mayoria de las ocasiones, a la falta de rigor, y a la falta de retorno de la inversión, que suponían los anuncios en prensa, radio y televisión.

El futuro de la prensa va a cambiar, mejor dicho, ya está cambiando. En el camino van a quedar muchos; los menos los de la prensa especializada, aunque la conversión aquí también se impone. El problema más grande va a ser muy similar al de otros sectores, como el de la construcción. Los empleos y negocios derivados de la prensa están empezando a notar signos inequívocos de estar llegando a sus fín, tal es el caso de muchos kioskos de prensa, en los que, cada día, se venden menos periódicos, así como los repartidores de prensa.

El negocio está cambiando, y pienso, que quien no utilize las nuevas herramientas de comunicación, las herramientas de posicionamiento de sus marca, la herramientas para llegar cada día, de una forma más segmentada a sus lectores, ofreciendo, por un lado, a los anunciantes nuevos formatos publicitarios, en los que prime el valor de la inversión, y por otro a los lectores, oyentes o televidentes, a los que la oferta de información y contenidos, no sólo satisfaga su necesidad de estar informado, sino que les aporte un valor, que hasta ahora no tenían. 

No es un tema trivial, es necesario, porque, de lo contrario, en el camino van a quedar muchos más de los que esperamos. No se trata de una crisis, que afectará a unos medio o a otros, va a afectar a todos, del color que sean. En España hay claros ejemplos, de grandes grupos de comunicación que empiezan a pasarlo muy mal en este sentido.