obituario

Ocho años

En unos días hubieses cumplido setenta años,
Ocho años sin tu presencia, a veces, se hacen eternos
Te fuiste después de luchar por nosotros,
Y hoy te dedico estas palabras.

El 19 de enero dejaste de sufrir
Un 19 yo me case
Tus nietos saben que eres su abuelo
Enrique y Regina lo dicen así.

Se me hace difícil expresar mis pensamientos,
Pero aquí estoy, un año más.
Tu hijo mayor te echa de menos,
Y tu hijo pequeño no entiende porque no estás.

8 años han pasado ya, gracias por lo que me diste,
Y por lo que me habrías dado hoy.
Mi familia reza hoy por ti,
Gracias por haberme dado la vida.

Enrique, Regina, Enrique jr, Regina jr y Yago, rezan por ti.

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5 años, 1.825 días, 43.800 horas……

Cada 19 de enero, desde que escribo este blog, trato de tener un recuerdo especial, para una persona a quien quería, y sigo queriendo, tanto, como para escribir un post cada año. Sin embargo este 19 de enero, ha coincidido, también, que hace 4 meses contraje matrimonio, y por lo tanto, como dice el dicho, las penas las mato con alegrías.

Sin embargo no deja de ser un día de muchos recuerdos. Durante los últimos días de su vida, pasaron por mi mente muchos recuerdos, que al escribir este post, al sonido de “Everyday” de Phil Colins, vuelven a mi pensamiento. Su dedicación, hasta la extenuación, a su trabajo, a su Publicidad Exterior, a sus amigos, a quienes lo pasaban bien y a quienes estaban en mal momento, por salud física o salud profesional, para todos ellos siempre tuvo palabras de aliento.

Para su familia, para su Granada, para su Darro y su Genil, siempre tuvo palabras emocionadas, que me ha confirmado, hace unos días, su primo Pepe, desde el lejano Paraguay; para sus primos de Granada, para los que vivían y viven en Sevilla; para su primo Luis; para sus sobrinos a los que adoraba, con el amor de quien sabe que tiene un tesoro; para la única nieta que conoció: hoy tendría seis camino de ocho.

Para sus compañeros de profesión, como Manolo López Barajas, Javier Diaz Colmenar, José Mari Cabrera hoy fallecido, y tantos otros de su bendita profesión de publicista.

Quienes leeis este blog, que cuenta casi con dos años, sabéis que hablo de Enrique Martínez Gordo, mi difunto padre.

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Ayer fue un día diferente, fue el primer año en que las lagrimas tuvieron poca presencia: por primera vez en estos cinco años, cuidé de mi mujer, y del pequeño que va a nacer, es mi prioridad en este momento. Son muchas horas, muchos minutos, sin disfrutar de la compañía de mi padre; él era referente en mi vida, y he pasado por momentos muy difíciles, durante estos 5 años, y sin embargo, como decía un buen amigo, el tiempo pone las cosas en su sitio, gracias Pot, pero sobretodo gracias por estar a mi lado, en esos duros momentos.

Cuando hace 4 meses me casé, entendí muchas cosas, que mi padre me repetía, hasta la saciedad, y qué, sin llegar a ser cansinas, si consiguió que hicesen mella unos años después. A él le estaré, eternamente, agradecido, por algunas cosas que me enseñó en vida. Se, por él y por familia cercana, cuanto sufrió, en los últimos días de su vida, al pensar que dejaba huerfano a Rodrigo, mi hermano pequeño, de 15 años.

Desde allí donde te encuentres, no debes preocuparte, somos fuertes, Rodrigo está hecho un hombre, vas a ser abuelo, por octava vez, tus hijos te queremos, y nos acordaremos siempre de tí; y además estamos tratando de juntar a toda tu familia, hemos creado un grupo en redes sociales, y volvemos a comunicarnos unos con otros, cada uno a su tiempo, con su estilo, con sus circunstancias.

Hace 5 años, 1825 días, 43800 horas, que nos dejaste, sin embargo, tu llama sigue encendida en mi corazón, y, estaré siempre presente, sobretodo ese afan por ser cada día mejor, por ese afan de hacer las cosas bien, aunque, en ocasiones, nos equivocásemos. Gracias por todo lo que aprendimos contigo durante tu vida, y, gracias, por aquellas que nos has enseñado desde que te fuiste.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS