Musica

descargas vs streaming

La industria de los contenidos, cada minuto que pasa, se hace cada vez mayor y se nutre de múltiples formulas para que los usuarios lleguemos a ellos.

En muchos casos y lugares del planeta esto es real, si bien en otros, quienes descargan contenidos, de forma indiscriminada, están catalogados, cuanto menos, como delincuentes.

En tres ámbitos del ocio, sin embargo, se imponen modelos de negocio, que aun siendo de pago en muchos casos, han permitido a sus promotores convertirse en modelos a seguir, frente a aquellos que defienden las descargas indiscriminadas con el afán de comercializar con dichos contenidos, y convertirse en personas non-gratas.

Muchos de aquellos que hemos realizados descargas de contenidos hemos sido defenestrados, calumniados y, en ocasiones, vilipendiados, por el hecho de descargar contenidos para nuestro uso y disfrute. Muchos han sido considerados como delincuentes de los derechos de autor por consumir “x” contenidos en compañía de mas gente, en un evento familiar, al interpretar una obra de teatro, etcétera, etcétera.

Esta situación está cambiando hacia un panorama diferente, en el que hemos pasado de las descargas de contenidos para consumo propio, a un sistema mixto de micro pago y pago por consumo que salvaguarda, como no podía ser menos, el manido derecho de autor con el que a algunos se les llena tanto la boca.

El ejemplo mas reciente es el de iTunes, con la llegada al Store español de 0000ff;">titulos de películas de todos los tiempos, en unos casos facilitando el modelo free, y en otros un modelo de pago por visión, lejos del formato dvd o el reciente formato blueray, que tienen un coste desorbitado.

0000ff;">Apple ha querido atender las demandas del usuario que desea consumir un canción concreta de un artista, una película de un actor o un libro de tal o cual escritor, sin necesidad de ir a la descarga y compra total de la totalidad de la obra de un artista.

Un caso parecido es el de 0000ff;">Spotify, aunque con unas diferencias sustanciales: en este modelo de negocio existen tres posibilidades para consumir contenidos musicales:

1. La escucha de contenidos musicales a través de un 0000ff;">modelo gratuito, en el que se intercala la publicidad, después de la escucha de un número de canciones. Se trata del modelo gratuito, a cambio de la escucha de esos anuncios. No hay descarga sino audición en formato streaming, y en principio solo podemos utilizarlo en un ordenador.

2. El modelo 0000ff;">Premium con un coste de €9,95 al mes. Sin publicidad y con la posibilidad de escucha en streaming tanto en formato desktop o sobremesa y formato móvil, con la ventaja en este ultimo de poder escuchar en descarga indirecta sin necesidad de conexión online.

3. El tercer modelo llamado “0000ff;">Unlimited” funciona de igual forma que el modelo premium, con la dos diferencias, una el precio y otra que sólo escucharás contenidos ilimitados en tu ordenador, nunca en dispositivos móviles. No existiendo cuñas publicitarias, que pueden ser no deseadas para determinado target.

0000ff;">Spotify que nació en 2006, lo hizo, en un principio, como un sistema de consumo de contenidos en formato streaming, y, con el paso del tiempo ha desarrollado fórmulas de pago, no sólo a través de suscripciones, sino también de descarga de contenidos con modelos de micropagos, similares a los que tienen otros soportes, como el mencionado de iTunes de Apple. Si en Spotify deseas descargarte la canción que escuchas, puedes hacerlo sin ningún problema.

Desde este blog os animamos a solicitar una invitación para probar la versión gratuita. Ponemos a disposición de nuestros lectores diez invitaciones a Spotify Free. Sólo os pedimos hacer un comentario en este post sobre los modelos de descargas de contenidos.

Al principio de esta entrada hablábamos de tres modelos de negocio, y no queremos dejar pasar por alto, el tercero, pues aunque está en fase de pruebas, promete ser el bombazo de finales de 2010 y la primera mitad del 2011: se trata del modelo de suscripción a la lectura de iBooks, que está desarrollando 0000ff;">24symbols desde hace unos meses.

24symbols como solución para leer y compartir libros digitales en cualquier dispositivo de lectura, con conexión a Internet, sea móvil, iPad, smartphone, promete revolucionar el modelo de lectura en el reciente mercado de los ebooks, que entró en catarsis con la aparición del 0000ff;">iPad de Apple, 000000;">durante este año 2010. Con tres modelos de suscripción, free, premium y ecommerce, seguro no tardará en convertirse en el favorito de muchos lectores, que han descubierto sobre las ventajas de los ebooks.

Todos estos modelos de descargas de contenidos se han convertido en soporte para los diferentes anunciantes. Son soportes que targetizan al usuario cuando realiza la suscripción al formato deseado, y ello facilita mucho las cosas a los anunciantes. Son modelos de negocio que se sufragan con las suscripciones de pago, las conocidas como premium, pero sobretodo lo hacen a través de modelos publicitarios digitales, dirigidos a un sector muy concreto, con unos gustos definidos, de una ciudad o de otra, y que responden al formato de consumidor de contenidos digitales.

No dispongo de datos de número de usuarios en iTunes España, pero en Spotify somos cerca de tres millones de usuarios, que disfrutamos desde hace 20 meses de los contenidos musicales de cientos y cientos de artistas. Muchos de los cuales ya no optan por el único modelo de grabación de un CD, sino que se han embarcado en la producción digital de su obra, dejando el modelo de pago para los conciertos que ofrecen a lo largo y ancho de nuestra geografía, y del ancho planeta.

Consumo tradicional o digital?

Cuando fue la ultima vez que leíste la prensa en papel..,? Cuando descargaste una canción por ultima vez? Consumes televisión, prensa, radio… pero donde?

Estas y otras muchas preguntas sobre el consumo nos la hacemos cada día quienes nos dedicamos a esto del marketing y la publicidad digital.

Hasta no hace mucho tiempo, la mayoría de los clientes, a la hora de orquestar una campaña de publicidad o comunicación, le orientábamos hacia un modelo mixto de medios tradicionales, esto es, prensa, radio y TV, especializados o generalistas.

Hoy en día, y sin que podamos retornar a situaciones del pasado, estas inversiones aconsejamos diversificarlas, pero sobretodo ajustarlas a la búsqueda de los clientes potenciales allí donde se encuentran.

Esta mañana, de domingo, tan similar a otros días, he estado leyendo la prensa, y me preguntaba Juan Luis en twitter, si en papel o en que soporte?

Me hizo gracia la pregunta, porque ya no recuerdo cuando compre el ultimo diario en papel.

Desde el año 2005 no leo la prensa en papel. Comencé a leer la prensa diaria a través de Google News, evitando así algunos formatos publicitarios, que si bien traían fuertes ingresos a los periódicos digitales, no dejaban de ser un engorro para el lector. En esos tiempos bombardeábamos al lector con múltiples formatos, cada vez que hacia click en una noticia. Hoy algunos continúan con ese modelo, pero la mayoría optan por modelos diferentes.

En 2007 con la irrupción del iPhone, el auge de las pseudo-tarifas planas y el aumento del parque de móviles en España, comenzó una nueva etapa a la hora de consumir contenidos digitales, confirmando las lecturas a través de diferentes aplicaciones, que con la llegada del iPhone 3G a España se ha llegado a una situación más que beneficiosa para el usuario, que ahora puede leer su diario tradicional en formato digital, bien a través de su propia web o bien en su aplicación móvil.

Hoy son muchos los usuarios que no solo consumen contenidos en sus smartphones o en sus tabletas, sino que además generan leads y conversiones al hacer transacciones económicas desde los mismos, lo que conlleva que muchas marcas se planteen opciones diferentes para llegar a más y más clientes.

El consumidor tradicional, en muchos casos, se ha transformado en consumidor digital. ¿Cuántas familias que en 2005 leían la prensa papel, hoy lo hacen en sus teléfonos móviles o en sus tabletas de ultima generación?

En nuestro país y, mas si cabe desde la publicación del estudio de medios digitales de hoy, el consumo de medios tradicionales parece que va descendiendo a gran velocidad, y si en 2009 no teníamos muy claro cuanto crecería la inversión en medios digitales, sobretodo por la incipiente crisis que se nos venia encima, si podemos decir que en este 2010 lo digital se posiciona como tercer soporte, superado solo por la TV y los diarios, aun cuando sus crecimientos son mínimos.

Si a todo esto añadimos algunas facilidades tecnológicas que, desde diferentes estamentos o empresas privadas, facilitan la conexión y el acceso, casi en cualquier momento y lugar, a esos contenidos digitales, podemos concluir que nos vamos convirtiendo en consumidores digitales.

Muchos días tomo un bus en la puerta de casa, la mayoría tienen conexión wifi gratuita a Internet. Uno de los conductores tiene un Kindle de Amazon, algunos viajeros se les ve con un iPod, otros llevan smartphones, casi todos pueden conectarse para consumir contenidos, de una forma u otra. Pueden comprar cosas a través de sus móviles, escribir sobre una noticia, hacer un comentario en su red social y un largo etcetera, que ha conseguido que el consumidor se coloque en la cúspide de la comunicación de las marcas.

Y tú, querido lector, consumes contenidos digitales o tradicionales?

Crecimiento tecnologico

Al comenzar este post, son las 18.26 de la tarde, y junto a mi tres personas escriben mails y navegan por la red con smartphones en la línea 9 del metro de Madrid.
Hasta hace muy poco disfrutar de conexión a Internet en muchos lugares del mundo, era impensable. Nuestros padres decían que estábamos locos: si ya lo éramos hablando con un pinganillo por la calle, hacerlo bajo tierra era, cuanto menos, surrealista.
Ya no digamos si les hablábamos de mantener una conversación en avión, en tren o desde el otro lado del mundo, gracias a los avances de la telefonía móvil.

Sin ir mas lejos, cuando a finales de los 80 visite Polonia, Checoslovaquia y la antigua Unión Sovietica, solo comunicábamos con nuestras familias en caso de extrema necesidad. Para conseguir una comunicación, más o menos fiable, el tiempo mínimo de espera era de 30 minutos.

La celeridad en la evolución tecnológica es, hoy por hoy, bestial. No acaba de actualizarse una facilidad de un fabricante, cuando alguien, al otro lado del mundo, ya está desbloqueando esa facilidad tecnológica, para que otros muchos pueden utilizarlo. Tal es, por ejemplo, el caso del nuevo firmware que presentará en junio Apple, para su gadgets más populares, el iPhone y el iPad. A las pocas horas de presentar las bondades del iPhone OS4, y sacar la primera beta de desarrollo, ya había quien había conseguido desbloquearla, para su utilización en los primeros dispositivos iPhone, osea el 2G y el 3G.

La evolución tecnológica, además, ha llegado al mundo de los contenidos, donde las luchas fraticidas entre quienes siguen apostando por un modelo tradicional y quienes apostamos por un modelo de consumo de contenidos, son cada vez más dispares. Cuando a finales del siglo XIX, Ford fabricó su primer automóvil todo el mundo le llamó loco. Cuando Marc Vidal, en 2005 o 2006 predijo que el cambio en el modelo económico sería brutal, no sólo no le creyeron sino que le llamaron visionario o loco.

Hace unos días terminaba de leer “Todo va a cambiar” excelente publicación que Enrique Dans ha escrito para explicar a quienes tenemos poca idea de tecnología, como es el avance de todo en la vida, cómo la tecnología va a cambiar nuestra vidas, cómo la está cambiando; y, al escribir este post comprobaba, como en los dos años que escribo en mi blog, los cambios que ha tenido, han venido por los avances tecnológicos que escribia Quique Dans.

El desarrollo de diferentes modos de ver la vida, de diferentes formas de comunicación, apoyadas en avances muy profundos de la tecnología nos conducen hacia un lugar diferente, hacia un nuevo panorama, una nueva realidad. Quien no esté preparado para aceptar esos cambios, quien se resiste a mantener los viejos modelos, como los CD´s o DVD´s, sin detenerse a pensar que en el caso de los contenidos audiovisuales, los modelos que triunfan son los basados en la tecnología, en la escucha en cualquier lugar del mundo, sin necesidad de disponer de un receptor de música a la antigua usanza, llegará un momento que o cambia o quedará anclado en el pasado, como ya le ocurre a personas de nuestra generación, que no quieren entender ni comprender que los cambios son buenos.

Termino de escribir este post al compás de las notas de mi querido Chopin, sin necesidad de haber desempolvado el viejo tocadiscos que compró mi padre, simplemente con una conexión de adsl y una cuenta premium en Spotify puedo disfrutar de las maravillosas notas de su piano. Todo gracias a la tecnología.

el streaming llega a la música

En una época en la que muchos de los artistas, españoles e internacionales, junto a las asociaciones, que dicen velar por los derechos de autor, han ido apareciendo diferentes sistemas de descarga musical. Descarga, que en una inmensa mayoría de ocasiones, por no decir en todas, se utiliza para el uso personal, y nunca para la comercialización de contenidos.

En muchos paises se han impuesto duras sanciones, no a quienes descargan contenidos con protocolos P2P, sino más bien a quienes han utilizado, o siguen utilizando dichos contenidos con fines lucrativos. Pero, como decía anteriormente, que no afecta a quienes descargamos contenidos musicales o audiovisuales para nuestro uso y disfrute.

Sin embargo, han ido apareciendo diferentes aplicaciones en el mercado, sobretodo musical, para disfrutar de la música de nuestros artistas favoritos. Todas, parece que tienen un modelos de negocio similar, los Lastfm, YesFm, las aplicaciones de emisoras de radio, o Spotify.

Yo creo que Spotify ha dado en el clavo del streaming musical; pero, ¿cómo? Muy sencillo, para la mayoría de los usuarios que utilizan Spotify, las canciones de sus artistas favoritos se sirven con un modelo mixto, en el que prima la música, pero también existe publicidad. Y aunque en ocasiones los anuncios publicitarios, o la dicción de los spots que nos invitan a acceder a una cuenta premium, no nos hayan entusiasmado, lo cierto era, que con una conexión, wifi o 3g, en nuestro desktop podíamos acceder a cualquier contenido musical.

Durante unos cuantos meses he utilizado una cuenta básica, comprobando que la variedad que ofrece Spotify es enorme, y que no debe envidiar a ninguna casa discográfica. Su modelo ha ido evolucionando, con el mercado, y ha provocado que puedas guardar con tu usuario las listas de música favoritas, para así escucharlas en cualquier lugar del mundo. A mediados de este verano, Spotify nos regaló una nueva perla, con los labels, para poder buscar música etiquetada, por ejemplo, de nuestra discográfica favorita.

Hace un par de meses, decidí acceder a una cuenta premium, tiene un coste, es cierto, pero ahora no hay publicidad en mis listas de reproducción. Podría parecer una torpeza, y sin embargo, pagar por un servicio de streaming musical con un bitrate tan potente, merece la pena, más si cabe, cuando………

Ayer, mejor dicho anoche, y después de una larga, pero bienvenida espera, el App Store de Apple aprobaba la aplicación de Spotify para el iphone. El salto de calidad es brutal. La aplicación tiene coste 0, y para acceder a todas sus características debemos tener una cuenta premium en Spotify.

Desde hoy, en nuestros iPhones podemos escuchar música de dos formas:

  1. En modo online, escuchando con 3G o wifi, conectados a la red nuestra música favorita, con la ventaja de sincronizar nuestras listas de la aplicación desktop en el iphone. Cada vez que busquemos una canción y la llevamos a una lista, habrá sincronización entre ambos dispositivos. Por tanto, tendremos una única aplicación, común, para los dos dispositivos.
  2. En modo offline, como podréis ver en el video, ahora podemos descargarnos nuestra canciones o listas, para escucharlas en modo offline. Cuando no tengamos conexión a la red, seguiremos escuchando nuestras listas descargadas en modo online, por ejemplo en nuestro iPod en un avión, en un tunel, o allí donde no llegue nuestra cobertura wifi o 3G.

El modelo de descargas está cambiando, como señalaba esta mañana, en “Los talibanes del copyrigth se van quedando sólos“, Enrique Dans, y, sin embargo hay mucha gente, que continúa temblando, porque piensan que con estos modelos, mucha gente dejará de comprar música, y proliferarán las descargas en redes P2P.

Qué equivocados están, mientras no dejen a un lado el mercado de las copias, en CD, DVD o Blueray, y reconviertan sus mentes prehistóricas, muchos seguiremos sufriendo los sermones que nos tildan de piratas musicales.

Cuando, en mi caso, me gusta una canción la suelo comprar en iTunes, y no pasa nada, me gusta una canción, no voy a pagar todo el disco. Y, si alguna vez descargo una canción, lo que ni por asomo hago, hacía o haré es vendersela a otro, como tratan de hacernos entender los señores, por ejemplo, de la SGAE, en España, o la BASCA (British Academy of Songwriters, Composers and Authors), en UK.


Canta, canta, cantame….

Hacía mucho tiempo, que, no me reía tanto, y algo más que no escuchaba a nadie cantar “a capella”, pero lo de estos chicos de TheVocalPeople no tenía ningún tipo de desperdicio

Disfruta de tres minutos de música de nuestra tiempo.

Aplicaciones iPhone (I)

Hoy Apple facilitaba a los medios de comunicación las descargas en la Apple Store: 200 millones de descargas en el mes de diciembre. Quien lo iba a pensar, después de que Apple, al lanzar el iPhone 1, sacase algunas aplicaciones web, que debías descargar, pero no dejaban de ser aplicaciones, que necesitaban acceso a una url.

Hoy, 7 meses después del lanzamiento del iPhone 3G, Apple se encuentra ocupa el primer lugar, en relación a aplicaciones externas, pero realizadas y diseñadas para el iPhone 3G y el iPod Touch 2G.

Y hace unos días, en el ranking de aplicaciones, se colocó en primer lugar, y además la crítica le ha dado también ese lugar, la aplicación Shazam.

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Sinceramente, a quien tenga un iPhone 3G, y le guste la música, que pruebe a descargar esta virguería de la tecnología: baste un ejemplo, el martes pasado estaba comprando una revista en un VIPS de Ortega y Gasset, y mientras leía mi email, en este sitio sonaba una canción, que me gustó. Hace tres semanas hubiese preguntado a los empleados. El martes no. Conecte Shazam en mi iPhone, pulse new Tag, y para mi sorpresa, y la de una señorita, que a mi lado miraba mi iPhone, sin entender que hacía, Shazam me dice que la canción es de Neil Diamond, su título, y donde la puedo comprar en el iTunes en ese preciso momento. Probé con la siguiente canción, que me sonaba, pero no recordaba el nombre… 25 segundos… Maroon 5, el título y el precio de la canción.

En ese momento entendí el por qué de tanto éxito de esta aplicación.

Además desde aquí, aprovecho para recomendar a quien vaya de turismo a una ciudad que no es la suya, o a quien vaya a trabajar a otra ciudad, y tenga tiempo para ver esa ciudad, que pruebe la app HearPlanet. Escribo este post desde un pueblito de 100 habitantes, y cuando conecto Hear Planet, en segundos, me dice que visitar de interés en 15-20 kilometros a la redonda. En Madrid, Paris, Roma o New York es un guía turístico perfecto.

iphone

una tarde en el Auditorio

Ayer por la tarde tuve la oportunidad de asistir a un concierto de música clasíca en el madrileño Auditorio Nacional, sito en la madrileña calle de Príncipe de Vergara. Y en una época, en la que las salas de cine, se las ven y desean para dar a los espectadores buenas películas, sin embargo, otros modelos de ocio, como el señalado, sin embargo, siguen dando a los espectadores-oyentes, ocasión de disfrutar de la música de todos los tiempos, por unos precios bastante asequibles.

Auditorio Nacionalhttp://www.auditorionacional.mcu.es/programacion/portada

Ayer fueron dos horas de audición, con piezas de Ludwig van Beethoven, sinfonía número 1, en do mayor, y de Sofia Gubaidulina, con una obra magistral con flauta de Sharon Bezaly, Poema-cuento, y La hora del alma, para percusión, mezzosoprano y orquesta, con Juanjo Guillen, como percusionista, y la contralto Nathalie Stutzmann, dirigidos magistralmente por Mikhail Agrest.

Sinceramente si os gusta la música clásica, y tenéis oportunidad de acercaros al Auditorio, merece la pena escuchar a Juanjo Guillem. Escuchar a la Orquesta y Coros Nacional de España es siempre un placer, dirigidos por Josep Pons.

Sirve de algo la SGAE

Esta mañana me despierto con la noticia de la condena a la SGAE de pagar 60.101 € por violación del derecho a la intimidad y al honor de una pareja, por filmar su boda, tratar de enjuiciar a un restaurante de Sevilla donde se celebraba tan magno evento, como prueba inculpatoria, por la utilización de algunas canciones en el baile, sin el supuesto consentimiento de la SGAE o los autores de la música,

La Agencia Española de Protección de Datos ha multado con 60.101 euros a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por grabar sin permiso una boda en Sevilla y aportar el vídeo a un juicio, lo que constituye “una clara violación del derecho constitucional a la intimidad y a la propia imagen”.
Protección de Datos, considera que la SGAE incurrió en una infracción “muy grave”, pues grabó un acto privado como es un banquete de bodas, sin la “autorización inequívoca” de los interesados, como exige la ley.
La SGAE, en el contexto de su política para cobrar derechos de autor, contrató a un detective, que se coló en una boda en el restaurante ‘La Doma’ de San Juan de Aznalfarache (Sevilla) y grabó a los invitados bailando al ritmo de canciones protegidas. El salón de bodas fue condenado a pagar 43.179 euros de canon musical en base a otras pruebas periféricas, ya que la sentencia del juzgado de lo Mercantil sevillano declaró nulo el vídeo porque constituía “una clara violación del derecho constitucional a la intimidad y a la propia imagen”, al ser la boda un “acto privado y reservado”, y más aún cuando la grabación se ejecutó “a escondidas, cuando la celebración estaba ya avanzada”, ABC.es
Ante esta sentencia, me vienen a la cabeza dos cuestiones, una es que si la SGAE está investigando todas estas cosas, con el dinero que cobra por el dichoso canon, me parece una sentencia ejemplar para que se dejen de historias raras contra los consumidores de música o video. Sería, creo yo, mejor regular los derechos de los autores, sin tener detrás a unos chupopteros, como los que forman la SGAE.
La otra cuestión que, además me planteaba anoche un DJ, que pasa, entonces cuando vas a un evento y pinchas música, porque probablemente, esa música es legal y tú ya has pagado, los supuestos honorarios del canón, te denuncian por escucharla en una boda y se quedan tan panchos.
En mi iPhone tengo grabados 2 GB de música, según la SGAE si oigo esa música en una fiesta estoy cometiendo un delito. Ah, pero la fiesta es privada, que derecho tiene la SGAE de grabar o presentar pruebas absurdas, como esas que ha presentado en Sevilla. Sinceramente la única salida que nos sigue quedando es la justicia.
La SGAE no sirve realmente, para nada, e irrealmente, tampoco. Sólo sirve para sacar euros de nuestros bolsillos, para investigaciones, tan absurdas como éstas de Sevilla. Lo que debería pasar es que este Gobierno, o el que venga, regulase los derechos de autor, si es que hay que regularlos, que tampoco estoy muy de acuerdo con ello, de una forma diferente.
En un mundo, como el actual, en el que las nuevas tecnologías se están encargando de colocar a cada uno en su lugar, los autores de música o video, o contenido multimedia, deberían vender más productos por Internet a unos precios razonables, como hace iTunes, Amazon, o cualquier tienda virtual de música.

Jonas Brothers: fenomeno musical 2.0

Esta tarde noche, a eso de las 21.15, mientras cenaba, se nos ha ocurrido poner Cuatro, en concreto El Hormiguero. No es un programa que me emocione especialmente, pero como dice el refrán “a falta de pan buenas son tortas”; para oir problemas, ya los leo en la red, antes de que lleguen a los telediarios nocturnos.

Y ahí estaban estos chiquillos de “Jonas Brothers” en el programa de Pablo Motos. Yo había oido hablar de ellos, cantan bien, son un producto musical salido de la factoría Dysney. Se parecen, en la forma de cantar a los Back Street Boys de hace unos años, pero tienen un algo que los hace diferentes. Se declaran de una forma de pensar y con unos hábitos fuera de la común en la gente que se dedica al mundo de la música.

Dicen que no beben alcohol antes de los conciertos, que llevan un anillo de la pureza (que se ha visto hoy en El Hormiguero), que antes de los conciertos se retiran a modo de “retiro” para rezar con todos los componentes del grupo. Son 3 hermanos. Dicen sus fans más jovencitas que, son monos y con cara de buenos chicos. Y son de New Jersey.

Después de ver su página web en español, he alucinado con este grupo. Venden cd´s a porrones, en tiendas de discos, en Internet, están en las principales redes sociales del mundo, como Facebook (por cierto en su página hay colgadas 4.875 fotografías, 84.000 publicaciones en su Wall, y puedes comprar sus singles desde allí mismo) y MySpaces. Utilizan herramientas al servicio de las redes sociales como Flickr, Bebo o You Tube; tienen su propio canal de TV. Hacen anuncios de cereales Breakfast, y están en los principales portales de música americanos. Venden su música en Itunes, y en portales de música de todo el mundo. Son auténticos 2.0.

Algo que me ha dejado impactado es que esto de ahora en Madrid, es habitual en todo el mundo, llevan vendidos tres discos, y además suenan muy bien, y en sus giras, al menos de momento, sus padres van con ellos a todas partes, al igual que el super guardaespaldas,  que hoy salió en el Hormiguero: Pablo Motos parece una hormiguita al lado de ese tipo. Incluso en algunas ocasiones el “bodyguard” canta con ellos y protagoniza sus videos.

Estos chicos, su familia, la discográfica Hollywood Records, sus asesores, la agencia de publicidad que les asesora, han sabido ver desde el principio donde deben vender sus discos. No sólo en las tiendas físicas, sino en tiendas virtuales como Amazón, ITunes, y vender su imagen, sus camisetas, su merchandising y todo lo que les rodea en las redes sociales, blogs y portales de música. Son un fenómeno social y musical en Estados Unidos y todos los países que visitan. La viralidad de su comunicación es brutal. Por si alguien no vió el programa de hoy en Cuatro, había 5.000 personas a las puertas de los estudios de Cuatro desde las 17.00 horas de la tarde para verles 10 segundos desde una ventana.

No quiero meter el dedo en la llaga, pero nuestros músicos, grupos, la SGAE, Ramoncín, y todos sus chupopteros y correveydiles deberían aprender de gente como Jonas Brothers y muchos otros que se ganan la vida con la música, y ganan dinero, pero sin pasarse con historias de canones o formulas pasadas de moda, para sacar un porrón de euros a los consumidores de música.