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Sociedad civil: política y economía

GrandValiraEn unos días saldré de vacaciones y posiblemente deje de escribir en el blog durante el mes de agosto. La actualidad, sin embargo, viene cargada de acontecimientos desde hace unas semanas y quiero transmitir algunos pensamientos. No quisiera comenzar, ni irme de vacaciones, sin acordarme de las víctimas del terrible accidente que aconteció en la tarde-noche del 24 de julio en Santiago de Compostela, a todos ellos y a sus familias mi mas sincera plegaria para que sean, en la medida de lo posible, reconfortados.

Vivimos tiempos convulsos en la sociedad que nos ha tocado vivir; cada día conocemos nuevos episodios de corruptelas a todos los niveles, políticos, económicos e incluso monárquicos. Media Monarquía está en boca de todos por sus devanéos monetarios, algunos políticos o asesores de esos políticos andan en frentes y líos diversos, por su afán de tener cuanto más mejor y la economía no se recupera, aunque a la hora que escribo esta entrada parece que hay algunos signos positivos (una quimera, porque en realidad no asistimos a una salida de la crisis, porque no estamos en crisis, sino a un cambio de modelo productivo).

La sociedad civil se está tomando los hechos acaecidos con el yerno del Rey, como una más de las corruptelas que podían ocurrir en nuestro país, mas si cabe, cuando hemos vivido unos años de bonanza económica en los que muchos trataban de meter la mano, de forma legal o ilegal, da igual. La actitud del señor Urdangarín roza el más absoluto de los esperpentos cuando manifiesta lo que manifiesta y pretende irse de rositas, por ejemplo cuando trata de desgravarse, en el colmo del surrealismo, de las canciones compradas en iTunes con la cuenta de otra persona. Pero… no nos olvidemos… lo que ocurre con la Monarquía ocurre igual con muchos empresarios, que han tratado de enriquecerse durante años en sus tratos con el poder. No se trata de echar las culpas a nadie, se trata más bien de hacer entender a la ciudadanía, que somos, la sociedad civil, el fiel reflejo de lo que pasa en la monarquía. Cuántos no conoceremos o tendremos un amigo, que ha tratado de trapichear en su trabajo, para conseguir un aumento de sueldo, un puesto mejor o un traslado haciendo regalitos al departamento de recursos humanos. Está a la orden del día. Estoy de acuerdo con que ambas acciones no tienen el mismo valor, pero son igual de corruptas.

La política, mejor dicho algunos de sus políticos, porque no son tantos, caminan por la delgada línea estrecha que separa la corrupción del modo natural de hacer política. Me permito, querido lector, hacerte algunas consideraciones:

  1. La situación es positiva. Y no lo digo yo, lo dicen los medios y muchos políticos. Y escribo sobre positividad, porque lo que se hace, mal o bien, gracias a los medios de comunicación, gracias al uso de internet y gracias al sistema de partidos se conoce casi al minuto. El funcionamiento democrático, al menos en su concepción, funciona. Otro cantar son esas personas, pocas, pero de cierto nombre y relevancia, que están dejando la palabra político por los suelos.
  2. El sistema político es un reflejo de la sociedad. La corrupción que existe a nivel político, como decía más arriba, existe también en la sociedad en la que vivimos. Esos “personajes” políticos que rozan la ilegalidad en sus actuaciones políticas se parecen mucho a esas personas, que en sus ámbitos, los que sean, me da igual, actúan con modelos de producción corruptos. No existe por tanto una casta política privilegiada. Hay políticos que se han corrompido, como hay en cualquier ámbito privado corruptelas. Lo malo, es aquellos casos, es que la repercusión mediática es mucho mayor, que en el caso de estos últimos.
  3. Me atrevería a decir que el 90% de los políticos son honrados. Conozco a personas que su trabajo es el de hacer política y tratan de hacerlo bien, en favor de los ciudadanos a los que gobiernan, olvidando su posición de “poder” o de “privilegio”, y los hay de todos los signos, como Francisco Vázquez, anterior embajador de España en la Santa Sede, alcalde de La Coruña, David Pérez, hoy alcalde de Alcorcón, o Carlos Ulecia, del Ayuntamiento de Pozuelo. Son una pequeña minoría los que se convierten en políticos corruptos.

Mi reflexión final sobre la situación de la clase política incide en que hay determinadas costumbres políticas que deberían cambiar, las leyes que nos dimos con la Constitución de 1978, en muchos casos están obsoletas. El marco jurídico-político en el que nos movemos con triplicidad de administraciones a todos los niveles no ayuda, precisamente, en una situación como la actual. Coincido con algunos amigos que se dedican a la política que los políticos son personas como tu y como yo, pero sigo pensando, que los políticos no entienden lo que ocurre en la situación actual: sobretodo en la parte económica, que al final es la que le importa a la mayoría.

La situación económica que vivimos es muy muy complicada. Hace unos días publicaba en el blog de UNIREmprende, una entrevista con Marc Vidal, uno de los referentes en esto del análisis económico, y apuntaba, las claves, las formas y el por qué pasan las cosas que ocurren.

Pregunta: En una entrada de su blog, “Artificio, peligro y miope” apunta a una situación muy crítica, de hastío de la economía, en el que las verdades son contadas a medias; ¿con todas las medidas que se están tomando y las que no se toman podemos atisbar la luz al final del túnel, tan pronto como se está diciendo o es puro espejismo?

Respuesta. ¿Qué medidas? ¿Estamos de broma? No están haciendo nada significativo ni eficiente. Ni aunque lo hicieran podrían lograr mucho, pues ellos se equivocan en la concepción del asunto. NO estamos en crisis. No hay ningún túnel del que salir porque no hemos entrado en ninguno. Déjate ya de pensar que vamos a recuperar algo. Por suerte no hay recuperación pendiente. Se acabó eso. Vivimos un cruce de situaciones y elementos que confieren a este momento de la historia un punto esencial y diferente a otros momentos clave. Las revoluciones siempre se consideraron una crisis por los que las vivieron. Considero que los sistemas de producción y de transmisión del conocimiento están variando y son los que están haciendo cambiar al mundo. Al igual que a lo largo de la historia se han vivido revoluciones en los modelos productivos como la producción de herramientas de piedra, la domesticación de las especies animales o la industrial, ahora vivimos una digital. En muchos sentidos el cambio de época empieza por este momento de cambios. Eso está lejos de la política y cerca de las revoluciones íntimas y verdaderas de las personas que deben aceptar el momento histórico que nos ha tocado, por suerte, vivir. 

Vivimos una época de cambio de modelo productivo y son muchos los que no quieren entenderlo así, y se afanan por agarrarse al pasado. La cultura empresarial está cambiando, pero continuamos con muchos modelos obsoletos de gestión a nivel público, por tanto cuanto antes se acabe con tantas trabas, dimes y diretes que deben soportar quienes desean tomar las riendas de su vida profesional mucho mejor.