internautas

por la defensa de los ciudadanos

En estos tiempos que corren, en muchos momentos del día, me siento desprotegido de toda acción del gobierno de este país: España. Unas veces porque los que gobiernan favorecen a unos ciudadanos frente a otros, como si los que vivimos, trabajamos y pagamos impuestos en Madrid fuésemos o estuviésemos hechos de otra pasta.

En otras ocasiones, el Gobierno con sus leyes absurdas, premia a determinados colectivos con leyes partidistas, oportunistas y de mal gusto, frente a quienes trabajamos emprendiendo, frente a quienes abogamos por la familia, frente a quienes defendemos la libertad de enseñanza o frente a quienes generan contenidos de calidad en el mundo del cine, de la música o la cultura, sin estar, por ello, sujetos a una siglas, del color que sean.

Anoche, me habría gustado asistir a la concentración que hubo en las puertas del Teatro Real de Madrid, en el que se celebraba la esperpéntica ceremonia de entrega de los Goya, que supuestamente premia aquellas películas y documentales aplaudidos por cada uno de los espectadores que acudimos cada semana a ver las historias, que fabrican directores, productores, guionistas, maquilladores, actores y un sinfín de personas, para ocupar nuestro tiempo de ocio.

Desde hace muchos años, no se si 25 he seguido esta ceremonia, pero últimamente, desde hace tres o cuatro años, me han parecido una pantomima, una representación burda a favor de unos pocos, defensora de intereses políticos e intereses de unos pocos, por quienes no puedo sentirme representado.

En esa manifestación ciudadana, maticemos los de manifestación, porque no nos autorizaron a manifestarnos, ya se sabe quien aprueba las manifestaciones en Madrid, la delegada del Gobierno, fiel servidora de las consignas de Zapatero y González-Sinde, ni estábamos 5 o 6, como seguro señalarán algunos medios, ni estábamos sólo los internautas. Detrás de cada una de las caretas de Anonymus, estamos muchos ciudadanos, muchos internautas, que abogamos por una oferta de contenidos real, sin cortapisas, sin manipulaciones y sin leyes-trampa, como al Ley Sinde, que más que defender a los autores de contenidos, lo que tratará de hacer es machacar a todo aquel que haga enlaces, en blogs, en Google o en las redes sociales, por el mero hecho de hacer una reseña de los mismos.

La ley Sinde no defiende a los creadores de contenidos; es una ley más propia de sistemas políticos más parecidos al totalitarismo, más parecido a regímenes del estilo de la Venezuela de Chaves, la Bolivia de Evo Morales o la Cuba de Castro. La ministra González-Sinde siguiendo las consignas del lobby americano trata de colarnos, en una disposición metida con calzador en una Ley, la supuesta defensa de los autores de contenidos.

Y no, no es así. Esa disposición pretende defender a unos pocos, pero en ningún caso los derechos de los consumidores, quienes finalmente son los que pagan el cine, mejor dicho, los que ya no pisarán un cine, un teatro o comprarán discos de “artistas”, que como Alejandro Sanz, se permiten el lujo de decir que los internautas le robamos de lo que come, después de ver la pedazo de mansión que tiene el artista.

Anoche no pude asistir a la concentración de Anonymus, pero me sentí representado por todos los que allí estuvisteis, pasando frío y mojando vuestras cabezas, en el convencimiento de la defensa de los consumidores, en definitiva defendiendo a los ciudadanos, de bien, que en este país no nos sentimos arropados por alguien que no hace leyes para la ciudadanía, sino para unos pocos, y para salvar el culo.

Tampoco vi la ceremonia de entrega de los Goya, pero no era problema, porque hoy, gracias a Gabriel Molino he disfrutado del discurso de Alex de la Iglesia, un director del que algunas películas me gustan y otra no, pero que al menos, sea el Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias cinematográficas de España, enlace que por cierto sigue caído a estas horas,  o sea porque es un ciudadano más, ha sido de los pocos que ha levantado la voz, para defender, a quien realmente hay que defender, porque no lo olvidemos, como decía en su discurso,

si no defendemos a aquellos que viene a ver nuestras películas, finalmente, la industria del cine pasará a mejor vida

Decía Alex, que estamos en un momento en el que sin público no son nadie, y que la crisis, las acción ha provocado el cambio de las reglas del juego: Internet es el presente, forma parte de nuestras vidas.

Los internautas somos ciudadanos que defendemos un modelo de consumo diferente, que visionamos películas en la pantalla de nuestro ordenador porque la industria del cine no nos concede una oferta de contenidos en condiciones.

La entrada de una ministra de Cultura, en la gala de entrega de los Goya, abucheada como lo fue ayer, González-Sinde, no tiene precedentes, pero es a lo que deben ir acostumbrándose. Los ciudadanos no tenemos miedo, no nos van a callar, ni los que gobierna ni los que vendrán.

Y, como bien señala, Enrique Dans, al terminar su post de hoy, una clase política que no defiende a los ciudadanos, no merece ningún respeto por parte de estos, y el mejor modo de demostrarlo es en las urnas, en los próximos comicios, locales o nacionales. A mi, ya no me vale el dicho “es que no hay otro”, en clara referencia a votar al PP.

Lo siento, y tengo amigos en ese partido político, porque la hipocresía que han demostrado al apoyar este disposición trampa escondida en la LES, sinceramente apoya las tesis del gobierno, las tesis de las Sociedades de Gestión de contenidos y los dictados del gobierno americano, y no significa, otra cosa que una bajada de pantalones en toda regla.

Se que este post, me creará ciertas enemistades, no me importa, estoy cansado, como muchos otros, de los ataques a la ciudadanía con leyes que no van a ningún sitio, y que sólo persiguen salvar el culo de unos pocos, no de todos aquellos que les votamos.

Los ciudadanos de este país, dispongamos o no de Internet, no nos vamos a callar, y seguiremos en nuestra cruzada por lograr algo mejor para nuestros hijos.

regular para unos pocos no es democrático

Llevaba varios días queriendo escribir un post sobre algunos temas interesantes, para el negocio de quienes trabajamos de una forma u otra en Internet, sin embargo, el panorama que vivimos los internautas se ha visto sacudido en las últimas horas por dos noticias, una que va a crear ciertas dosis de inseguridad jurídica en nuestro pais, y, otra, que afecta o mejor dicho nos afecta, en lo personal, por la enfermedad de alguien cercano.

El Gobierno de España, por mano del mandamás de turno, ora Zapatero, se saca de la manga una modificación de las leyes que tratan de regular el mundo digital: desde ahora cuando alguna página no le guste al Gobierno, a la SGAE, o a cualquiera de sus secuaces, podrán cerrarla con una discreccionalidad que camina en el filo de la legalidad. Las leyes, al menos hasta ahora, se dictan para una generalidad: ¿no es ese el espíritu de la ley en España?

Parece ser que no, que aquí para defender a unos y a otros se pueden dictar leyes restrictivas de los derechos fundamentales de otros. El Gobierno con estas medidas pretende amparar bajo su paraguas a todo aquel, que sea criticado por otro, en el uso de la libertad de expresión.

En todos los paises civilizados y democráticos los gobernantes dictan leyes para el pueblo, no para satisfacer las necesidades de unos pocos, como el caso que nos ocupa con la SGAE; ocurre igual con otros colectivos que dicen sentirse discriminados por la mayoría, a los que el gobierno actual de España ha tratado de proteger otorgándoles una normativa que regule sus “supuestos derechos”.

Los internautas, quienes descargamos contenidos, quienes criticamos a personajes como Bautista o como Ramoncín, resulta que ahora vamos a ser tratados como terroristas digitales. Nosotros, la gran mayoría, no somos dignos de las leyes de un gobierno, que sólo dicta leyes para unos pocos. Este Gobierno se deslegitima dictando normas de esta calaña, como señala Enrique Dans hoy en su blog:

Este no es mi gobierno. Esto no es una democracia. Si este país tuviese lo que hay que tener, el sinvergüenza que ha permitido la aparición misteriosa de este “quinto punto”, que ha llevado a cabo este atropello a la democracia, tendría que estar dimitiendo mañana mismo. Esto es equiparable a un auténtico golpe de estado digital, es uno de los episodios más impresentables y alucinantes que hemos podido ver como nación supuestamente en democracia: las leyes no las tramitan los ministros ni el Parlamento, las tramitan los talibanes de los derechos de autor, y hacen con ellas lo que les da la gana sin encomendarse a dios ni al diablo. Se publican, y a correr: lo que opinen los ciudadanos, da exactamente igual.

Cuando pensaba en esta entrada recibo vía twitter la noticia de la enfermedad de Emilio Márquez: muchos le conoceréis, otros muchos no, y, a muchos os caerá bien o mal, es la grandeza del ser humano, tener amigos o conocidos, qué te caeran bien o mal o regular, pero que en un momento de necesidad siempre tienen una palabra de ánimo.

La última vez que vi a Emilio fue el Eats&Twitts, que Antonio Domingo organizo en el Palacio de Hielo de Madrid: estuve hablando con Emilio sobre sus nuevos proyectos, y ya entonces noté que en su rostro algo no iba bien. Pensaba que era algo temporal.

No ha sido así, hoy Emilio en su blog escribe sobre el linfoma que padece. Hasta el día que hablé personalmente con él, nos conociamos por twitter y por leer su blog. Desde aquel día he leido con mayor detenimiento su blog y su twitter, y quiero, expresarle, igual que he hecho hoy en su blog, todo mi apoyo ante esta enfermedad.

Son tiempo complicados Emilio, pero como te decía hoy al mediodía, tu enfermedad es, quizás, un toque de atención, para tí que la sufres, y para quienes te conocemos.

Todo mi cariño para ti, y, cualquier cosa que necesites, me tienes a un golpe de click…. 🙂 🙂 🙂

el futuro de Internet a debate en Europa

Debate que comenzó hace ya bastantes años, cuando algunos señores vieron peligrar sus negocios de los contenidos, se llamen músicos, directores de cine, o cualquier otro que producen contenidos, para que  el resto de los mortales paguemos sus excesos, simplemente cada vez, que oímos una canción, o descargamos un video para nuestro uso y disfrute. En la época de la burbuja de las .com muchos de esos lobbies, comenzaron a darle vueltas a como limitar los derechos o las acciones de los consumidores, a la hora de descargarnos contenidos.

Desde que la sgae, como otras asociaciones de esas que dicen defender los derechos de los artistas cuando producen algún tipo de contenido, se dió cuenta, qué podía sacar tajada de los contenidos, se ha dedicado a perseguir, si si, perseguir a quienes descargamos contenidos en la red.

Tratar de limitar esta facultad, es lo que ha llevado a todos estos lobbies, sean sociedades de autores, operadores telefónicos o políticos esclavos de los votos de los anteiores, a plantear una estrategia, no sólo a nivel de cada pais, sino a niveles supranacionales, como en el caso de la UE.

Enrique Dans se quejaba, y con mucha razón, tanto ayer como esta mañana, del peligro de la votación que hoy ha tenido lugar en el Parlamento Europeo. No ya los lobbies, sino los propios parlamentarios con el hacha de guerra entre los dientes, tratando de limitar nuestros derechos, como ha hecho Sarkozy en Francia.

Prentender lo impretendible ha conducido, como primer revés, a qué el Parlamento haya retrasado la votación de esta directiva a Septiembre. Y como señala Manuel Almeida en su blog, parece que los parlamentarios europeos, ante la presión de los internautas, se lo han pensado dos veces.

Está el patio, ante la celebración de las elecciones europeas el 4 de junio, como para aprobar leyes de este tipo. Sin embargo, creo que es momento de concienciar a todos los actores de semejante panorama, no a ponernos de acuerdo, sino a evangelizar con mayor tesón, a todos aquellos que creen que Internet es una jauría de perros.

Empezando por explicar a nuestros políticos, que los internautas, primero no somos ladrones, ni delincuentes, ni expoliadores de los derechos de autor de nadie, y que, quizás, por encima de ellos, somos lo que menos delinquimos cuando usamos un contenido para nuestro disfrute.

En estos días se han oido voces, qué, seguramente por desconocimiento, han tratado de señalar como ladrones y fuera de toda legalidad a Spotify, a Yes.fm, a YouTube, o a cualquiera que se les pase por sus mentes calenturientas. Debemos mantener la alerta y continuar con pie firme defendiendo nuestras posiciones, pues de aquí a septiembre, parece que nos van a dar bastante caña desde esos sectores.

Es curioso que, no sé si a raiz de esta votación, Esteban González Pons, diputado del PP ha tenido a bien, en el día de hoy, exponer una votación o parecer sobre la SGAE en su perfil de Facebook, en que textualmente propone: “Vamos a votar, ¿cuántos de los presentes piensan que la SGAE, tal y como está configurada, debería desaparecer y ser sustituida por un sistema más racional de defensa de los derechos de autor?”

En dos horas ha creado un serio debate sobre el tema, y esperemos que no sea una iniciativa más, simplemente para hacer ruido y luego retirarse. Necesitamos que los políticos se compremetan en la defensa de los derechos de los internautas, y que no se nos tilde de ladrones o delincuentes desde cualquier sitio.

Los internautas, los usuarios de contenidos, los que, por otro lado nos dedicamos a dar a conocer la cultura con nuestros blogs, con las redes sociales, con nuestros contenidos propios, se nos definda en Europa, con las mismas armas que se defiende a los autores, o qué ocurre, que ellos, algunos de ellos tienen más derechos que nosotros…