Felipe de Borbón

La politización del deporte

Vaya por delante que me gusta el futbol, que en mi familia hay hinchas del Barcelona y entre mis amigos alguno del Atletic de Bilbao, pero lo del viernes pasado, en la final de la Copa del Rey en Madrid, rozo el mas auténtico de los esperpentos, como ocurre cada vez que un equipo catalán o vasco juega una final de una competición de este país llamado España.

El himno español es una seña que identifica a España en todo tipo de acontecimientos. Por regla general, en cualquier lugar del mundo, cuando el Jefe de un estado hace presencia en un evento público, más si cabe cuando ese evento es patrocinado por el mismo, se suele tocar el himno del país. Por ejemplo, en UK cuando se juega la final de la Copa inglesa de fútbol, a la que no acude la Reina de Inglaterra sino algún miembro de la realeza, minutos antes del comienzo del encuentro se toca el himno inglés, que es respetado por todos los asistentes al encuentro de manera respetuosa. En USA, cuando el primer fin de semana de febrero se celebra la SuperBowl, a la que no acude por cierto el Presidente del país, antes de comenzar el encuentro una personalidad suele entonar el himno americano, con un silencio y una deferencia por parte del público digna de elogio.

La bandera inglesa, la bandera de las barras y estrellas, la bandera de cualquier país civilizado es otro símbolo de identidad de un país: cada vez que veo a Fernando Alonso, Max Webber (ayer por ejemplo en Mónaco, cantando el himno de Australia) o Sebastian Vettel (aunque no sea santo de mi devoción) subir al podium de un gran premio de F1 y comienza a izarse la bandera de tu país, de su país parece que el tiempo se detuviese: el respeto por el himno, por la bandera de tu país es encomiable.

Curiosamente, cuando se celebró el pasado Mundial de fútbol, en Sudáfrica, la afición coreaba el himno español, con cierto respeto y los jugadores de la selección pareciera tener respeto por los símbolos de su país.

Lo del viernes, de verdad, fue vergonzoso: con quien he hablado de este tema, dicen que eran unos pocos, los alborotadores de siempre. Pues, no, no y no. Respeto muchos a quienes fueron a ver un partido de final de Copa del Rey al Vicente Calderón, a quienes fueron a ver un espectáculo deportivo; sin embargo, a todos aquellos que pitaban cuando se toco el himno, y eso que se habían instalado muchos watios de sonido, consiguieron enrojecer a quienes nos sentimos ciudadanos de un país llamado España. Con su actitud consiguen que seamos el hazmerreír de Europa y del mundo. Fuera, cuando ocurren hechos de este calibre, nos miran raro: si no somos capaces de respetar aspectos tan básicos, como vamos a llegar a cierto grado de consenso y actuación en otros temas más importantes, como es la solución de la grave crisis económica que padecemos.

Si, a todos aquellos que pitaron el viernes al sonar el himno de España, ante la presencia del Príncipe Felipe, que representaba al Jefe del Estado, me caiga como me caiga, no les gusta la Monarquía, el sistema parlamentario en el que vivimos, lo siento señores, pero que consigan la independencia de sus regiones, Cataluña y Vascongadas, que una vez conseguida no vuelvan a jugar una competición española, ni liga ni copa, ni nada que se le parezca y llegados al extremo, los jugadores que se sientan identificados con la sonora pitada del viernes, que por favor no vuelvan a defender los colores de la selección española en ningún partido de ningún deporte.

Ya basta de tanta pasividad: durante la llegada del Príncipe Felipe, durante el encuentro, este señor tuvo que sufrir las iras e insultos, de una panda de desalmados, que además tuvieron la vergüenza de cantar la canción del elefante  y las arañas, como señal de mofa al Jefe del Estado, al Jefe de su Estado, España, por su reciente cacería en Bostwana. Que se equivocó estamos todos de acuerdo, pero ya lo decía Esperanza Aguirre: quizás lo mejor sería celebrar el partido a puerta cerrada, razón no le faltaba. No quiero ni imaginar que habría pasado si se hubiesen quemado banderas o símbolos catalanes o vascos.

Politizar el deporte no es bueno para ninguna sociedad porque al final se habla más de los dimes, diretes y comentarios alrededor del evento, que del propio evento en sí, pero estas actitudes, en las que muchos callan, como los presidentes de Cataluña y del País Vasco, no deberían volver a repetirse. Unas disculpas a tiempo se hacen necesarias ante acontecimientos de este tipo que luego sólo generan disputas mal intencionadas.

Desayuno Nacional de Oración

Desde 1953, el primer jueves del mes de febrero, y organizado por The Fellowship Foundation, viene celebrándose este acto, que reune, bajo el paraguas de la presidencia norteamericana, a la flor y nata de este pais. Desde hace unos cuantos años, el Presidente de los Estados Unidos, tiene la facultad de invitar a una serie de personajes, que por su relevancia puedan aportar su experiencia y su quehacer en este acto.

Entre quienes han asistido a este Desayuno se encuentran  la Madre Teresa de Calcuta, Bono (solista del grupo irlandés U2) o Tony Blair.

The Fellowship Foundation es una organización americana compuesta por miembros ultraconservadores directamente ligados a la religión cristiana, fervientes defensores de los valores de la familia, de la fe, de la vida humana. Se trata de uno de los lobbys más poderosos en defensa de la familia, qué, además, defiende la vida y está en contra de leyes como las que defienden el aborto o la eutanasia. Desde 1969 está dirigida por Douglas Coe. Desde 1953 organiza el Desayuno Nacional de Oración.

Con motivo de la celebración, en la mañana de hoy, del Desayuno Nacional de Oración, el presidente Barack Obama tuvo la deferencia con España de invitar a José Luis Rodríguez Zapatero, quien es conocido por sus profundas convicciones laicistas, muy lejanas, a años luz, de las raices profundamente religiosas de este acto.

La asistencia de Zapatero a este acto, además, se ha producido en un momento de alta tensión política en nuestro pais:

  • Hace unos días falleció, en acto de servicio, el soldado español de origen colombiano John Felipe Romero Meneses, quien fue despedido ayer, en el Cuartel del Bruch en Barcelona, con honores de Estado por su entrega y su dedicación a la lucha por los más débiles. A este acto acudió Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, así como la Ministra de Defensa, altos cargos de la administración militar, así como el presidente del PP, Mariano Rajoy. El presidente excuso su ausencia por el viaje al Desayuno Nacional de Oración: PRIMER ERROR.
  • La situación de la economía española corre por el peor momento de sus historia, el pasado martes conocimos la cifra de parados más alta de nuestra historia, 4.028.000 parados, aunque aconsejo leer el post de hace dos días de Marc Vidal, en que nos explica que la cifra real es de 5.436.637 parados. Zapatero suelta lastre y anuncia unas medidas para limitar las pensiones, subir la edad de jubilación, hacer recortes de 50.000 millones de euros no se sabe como, y se va al Desayuno Nacional de Oración: SEGUNDO ERROR.
  • Zapatero es un agnóstico convencido, que aboga por convertir a España en un estado laicista, en el que además, la moral no esté presente en la vida pública; en el valga todo con tal de estar en el poder, en el que puedan dictarse leyes, a sabiendas injustas, para conceder derechos a unos pocos, aquellos que le proveen de sus votos. Zapatero no cree en Dios, ni en la Biblia, ni en la familia, ni en nada que se le parezca. Sólo le interesa figurar y hacerse la foto de rigor. Pues para que aprenda: a la reunión previa que tenía esta mañana, antes del Desayuno Nacional de Oración, con Obama, éste no ha asistido por llegar tarde. TERCER ERROR.

Como sabréis, a estas horas, Zapatero se ha permitido el lujo de hacer mención de un pasaje del Deutoronomio, que por si alguien no lo sabe, es la Segunda Ley, que Moisés entrega a los judios, después de la Primera que son los Diez Mandamientos, que recibe de Dios en el Monte Sinai.

El pasaje al que ha hecho referencia ZP, hace unas horas, es incompleto, no termina como él lo ha terminado. Los pasajes, señor presidente, se leen en su totalidad y no hasta donde a usted le interesa:

14 “No explotes al jornalero pobre y necesitado, tanto de entre tus hermanos como de entre los forasteros que estén en tu tierra, en tus ciudades. 15 En su día le darás su jornal. No se ponga el sol antes de que se lo des, pues él es pobre, y su alma lo espera con ansiedad. No sea que él clame a Jehovah contra ti, y en ti sea hallado pecado”.

Obama, que de tonto no tiene un pelo, posiblemente haya pensado, que al no asistir en mayo a la cumbre de la UE, sería un buen gesto invitar a ZP al Desayuno Nacional de Oración, aunque de tal palo tal astilla, ya que los dos tienen bastantes ideales en común.

Sin embargo, y después de leer el discurso de ZP en Washington, en el que ensalza al pueblo americano, por el que siente una gran admiración, habrá alguien en la administración Obama, que le recuerde a ZP la falta de respeto que tuvo hacia el pueblo americano, en el famoso desfile de las Fuerzas Armadas, en que al paso de los soldados americanos optó por sentarse. La admiración por un pueblo, señor presidente de España, debe ser una realidad constatada, y no, un “hoy te quiero, mañana te odio”, “hoy me arrimo a ti, mañana te llamo perro judio”.

Zapatero se ha sentido, por lo visto, molesto por la no asistencia de Obama, el próximo mayo a la cumbre de la UE y Estados Unidos, y somos muchos los que entendemos a Obama, porque, precisamente, parece que Europa es un aliado fiel de Estados Unidos, y, con la que está cayendo en USA, mejor quedarse allí o resolver problemas con otros países, mucho más acuciantes que el español.

Como alguien que no cree en Dios, no ya digamos que sea católico, sino todo lo contrario, al defender políticas que van en contra del desarrollo de la persona, de la defensa de la vida, de la defensa de la familia, si, de la familia, y, no de eso que él llama familia, se permite el lujo de nombrar un pasaje del Deuteronomio, simplemente por figurar, por quedar bien.

Esteban González Pons, vicesecretario de comunicación del PP, señalaba anteayer, que le parecía una desfachatez, por parte de Zapatero, que éste fuese a rezar con la familia Obama, y no, con la familia del soldado muerto. Algún avispado del PSOE señaló que plantear este tema así era una inmoralidad política.

Estimados señores del PSOE y del Gobierno de España, ustedes no son nadie para hablarnos de moralidad política, cuando están acabando, desde sus escaños políticos con España.