febrero

28 años atrás

A estas horas, un 23 de febrero de 1981, ocurría en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, uno de los hechos más bochornosos, que se recuerdan en nuestro país. Fueron unas horas de angustiosa espera. Tenía entonces 11 años, y si, de algunas cosas me acuerdo. Esa tarde no salimos a jugar al parque con los amigos de siempre, el Parque que construían cerca de casa quedó desierto, y mi padre volvió pronto a casa. Recuerdo que ocurrió mientras el difunto Calvo Sotelo era investido como Presidente del Gobierno, un sobresalto, oir disparos, y un energúmeno gritar, y zarandear a Gutierréz Mellado, teniente general del Ejército de tierra. Y quedar mudos todos en casa.

Fueron horas de tensa calma, quizás resueltos cuando S.M el Rey Juan Carlos I habló a la nación para desautorizar el golpe de Estado.

En esos momentos, en los que España recuperaba la bocanada de la libertad, escuchar dicho alboroto en el Congreso, nos puso un nudo en la garganta, a quienes, aun siendo pequeños, años antes habíamos asistido al entierro del General Franco.

Fue una de las primeras pruebas de fuego para nuestra recién nacida democracia, y la resolvimos con muy buena nota. El pais se recuperó, y hoy 28 años después, no podemos, al menos yo, que dar gracias a nuestros políticos y al Rey de sacarnos de este atolladero, en el que quisieron meternos los defensores del anterior régimen.

El naciente sistema democrático y la naciente Constitución Española, con sus ciudadanos al frente, consiguieron, en un ejercicio digno de cualquier democracia, demostrar al resto del mundo, que aún a pesar de los pesares, la democracia marchaba por buen camino, como quedó reflejado en las elecciones de 1982.

Quizás hoy, y seguramente, en próximos años, las emisoras de radio y las cadenas de TV traten de traer a nuestra memoria aquellos episodios, y evitar rememorar nuestra historia es un error, pero desde aquí quiero felicitar a los productores del último documental que han pasado, ceo recordar en Antena 3. Sinceramente, hace falta que nuestros jóvenes, sepán que ocurrió en aquellas difíciles horas del 23 de febrero de 1981.