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Trabajando a lo campeón

Durante la semana pasada tuve la oportunidad, de disfrutar de varios partidos de tenis, entre algunos de los mejores jugadores del mundo del tenis, Roddick, Andy Murray, Roger Federer, David Nalvandian, Del Potro, y por supuesto nuestro gran campeón Rafa Nadal.

No quiero descubrir a Rafael Nadal, a quién conocemos todos; pero si me gustaría destacar esa humildad que le caracteriza, pero no sólo a él, sino a todo su entorno, incluidos sus padres, y su entrenador Toni Nadal.

Toni, junto a su familia, es uno de los grandes artífices de la progresión tan espectacular de Rafa. Un chaval qué, con 22 añitos, es el jugador con más victorias de la historia del tenis mundial. Ni Roger Federer, que a lo largo de su extensa carrera tiene más victorias que Rafa, tenía con 22 años lo que ha conseguido el manacorí.

Toni Nadal, internado en un colegio de Palma, aprendió del director del colegio el verbo “Aguantarse“. La gente es poco sacrificada. Aquel que aguanta, que se sacrifica, que cuando viene un reves, lo último que hace es quejarse, aquel, como muchas veces le dice Toni a su sobrino y pupilo, Rafa, qué aguanta, que lucha, que no se viene abajo en los momentos difíciles, es quien triunfa.

Antes de vencer a Andy Roddick, Rafa, concedió una entrevista a la gente del diario Marca, en la que dejó muy claro, cristalino, que hoy está allí, arriba, en el Olimpo de los Dioses, y dentro de siete u ocho años, o diez, será una persona normal y corriente, que es lo que ha tratado, y tratar de ser todos los días. Ser el número uno, o el dos, no es importante. Lo importante es salir a la pista, disfrutar, divertirse y tratar por todos los medios de ganar a tu rival; por eso es un deporte. De lo contrario se dedicaría a otros menesteres.

Leyendo las declaraciones de su tio Toni el verano pasado, uno puede entender, el por qué, el leiv motiv, que lleva a Rafa Nadal a estar donde está:

“No he sido estricto con él sólo porque crea que eso es lo que da la posibilidad del éxito”, argumenta su tío, que tiene tres hijos. “Maradona, Romario, Ronaldinho, distintos tenistas… no tuvieron un comportamiento estricto. No soy tan tonto como para creer que por esta actitud Rafa está arriba, pero me gusta como enfoque vital. Esto es un juego. Creerse alguien por jugar al tenis sería tan estúpido como creerse alguien por jugar bien al escondite”

Unas horas después de esa entrevista pasó por encima de Andy Roddick con un juego, que aunque, en ocasiones, se parezca al del año pasado, en otros muchos, a mi, como principiante en esto del tenis, me hace dsifrutar como un enano.

La felicidad del campeón se encuentra en el trabajo diario, en las horas de gimnasio, en las horas de saque, por eso, después de vencer a Roddick, Rafa, en un gesto, que muy pocos entienden, se fue a entrenar el saque, antes de la rueda de prensa. Alguien podrá entender esto como una mania, o como un requisito de su tío Toni, quien por cierto, durante todo el torneo ha estado en Menorca.

“Yo creo que a la felicidad se llega antes por el trabajo y la disciplina. Es lo que quisiera de mis hijos. Es mejor para lo sociedad que no tuvieran apetencia de todo. Abusamos de lo material. Es en lo que intento encauzarles. Eso no significa tener una actitud dictatorial, pero en esta sociedad parece que esté mal vista la disciplina. Y la disciplina, como el respeto, es necesaria”.

Cuando ayer, en otro programa deportivo, hablaban con Toni, sobre los consejos antes del partido con Murray, y el entrenador le decía al pupilo, que el viento, el mal tiempo estaba para los dos, le añadía, si tienes la cabeza fria, ganarás el partido.

Murray se desesperaba con los papelitos que volaban por la pista de Indian Wells, Rafa mientras seguía a los suyo. Mientras uno no conseguía enganchar un saque ganador, ni con viento a favor, el otro, seguía los consejos de su tío Toni; no tires a las líneas, y utiliza el viento para contrarrestar a tu rival.

Las expectativas son grandes, muy grandes, cada vez más exigentes, Rafa con 22 años ha ganado el Príncipe de Asturias. Con su mente, con su trabajo, con ese poderío físico, llegará mucho más lejos de lo que esperamos o de los que imaginamos.