Augusto Battioni

El último adios

El pasado martes terminábamos nuestras vacaciones, desayunando en Trujillo, en un hotel que os recomiendo visitar, el Izan de Trujillo, cuando recibí un SMS, complicado de digerir: acaba de fallecer el padre de uno de mis mejores amigos romanos, Giulio Battioni.

Conocí a Augusto Battioni en persona el 5 de octubre de 2002, con ocasión de la canonización en Roma de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei. Por entonces Augusto ejercía su profesión de cardiólogo en un hospital romano y veía como iba creciendo su familia, junto a Antonella, su esposa, y el pequeño de sus hijos, Giulio. Augusto y Antonella tiene otros dos hijos, Giorgio y Flavia, a quienes tuve la oportunidad de conocer durante aquellos días.

Lo que más me llamó la atención fue la predisposición de Augusto para alojar en su casa a un amigo de su hijo, mejor dicho a varios amigos de su hijo; sin embargo, conmigo y por aquello de hablar el italiano y tener la edad de su hijo mayor, las conversaciones tuvieron bastante profundidad.

Años más tarde, en mayo de 2006, estuve de nuevo en Roma, en la ordenación sacerdotal de mi hermano pequeño Yago, que hoy vive en Murcia. Por entonces, Giulio estudiaba en Palermo, pero me pidió, encarecidamente, que estuviese con sus padres, durante esos días y, qué además, a ellos les gustaría acudir a la ordenación sacerdotal de mi hermano. En esta ocasión las confidencias fueron más allá, pues cualquier conversación que tuvimos aquellos días fue en italiano, aunque en ocasiones Antonella, profesora de inglés, apuntaba ciertos matices en la lengua de Shakespeare.

En 2008, Giulio se casó con Chiara, y volví a Roma para su boda. Para entonces, la enfermedad de Alzheimer comenzaba a hacer estragos en la vida de Augusto. Han sido tres años de cierto sufrimiento, que terminó el pasado martes 20 de septiembre.

Para mí, ha sido un palo muy grande, como bien sabe Giulio, qué era el ojito derecho de su padre. Vaya desde aquí mi más sincero homenaje, para una persona, que supo estar en todo momento al cuidado de su familia. Con los ojos vidriosos por la emoción no pude decirte hasta luego, en el día de ayer en Roma, en gran parte por las circunstancias y porque no daba tiempo material, pero ocupas un lugar preferente en mi corazón, como ejemplo de vida familiar.

Un abrazo Augusto.

Nota: Me habría gustado traducir, con detenimiento este post al italiano, pido disculpas por los errores.

Martedì scorso abbiamo finito la nostra vacanza, prima colazione a Trujillo, in un albergo che vi consiglio di visitare, il Trujillo Izan, quando ho ricevuto un SMS, digestione complicata: il padre è appena morto uno dei miei migliori amici, romani, Giulio Battioni.Augusto Battioni incontrato di persona il 5 ottobre 2002, in occasione della canonizzazione di Roma di San Josemaría Escrivá, fondatore dell’Opus Dei. Augusto poi esercitato la sua professione in un cardiologo ospedale sembrava romana e la sua famiglia è cresciuta, con Antonella, la moglie ei figli piccoli, Giulio. Augusto e Antonella ha altri due figli, Giorgio e Flavia, che ha avuto l’opportunità di incontrare in quei giorni.Ciò che più mi ha colpito è stata la volontà di agosto a casa per accogliere un amico di suo figlio, piuttosto a diversi amici di suo figlio, ma la cosa con me e parlare l’italiano e hanno l’età del vostro figlio maggiore, i colloqui sono stati abbastanza profondo.

Anni dopo, nel maggio del 2006, ero di nuovo a Roma, presso l’ordinazione di mio fratello Yago più giovane, che ora vive a Murcia. Da allora, studente Giulio a Palermo, ma mi ha chiesto, sinceramente, che era con i suoi genitori in quei giorni e, inoltre, vorrebbero partecipare all’ordinazione di mio fratello. Questa volta i segreti erano al di là, come ogni conversazione che abbiamo avuto in quei giorni era in italiano, anche se a volte Antonella, insegnante di inglese, ha sottolineato alcune sfumature nella lingua di Shakespeare.

Nel 2008, Giulio Chiara sposato, e tornò a Roma per il loro matrimonio. Da allora, la malattia di Alzheimer ha cominciato a devastare la vita di Augusto. E ‘stato tre anni di vera sofferenza, che si è concluso il Martedì 20 settembre.

Per me, era un bastone molto grande, come sapete Giulia, che era il prediletto di suo padre.Andare da qui il mio sentito omaggio ad una persona che conosceva in ogni momento sotto la cura della sua famiglia. Con gli occhi vitrei con emozione non ho potuto dire addio, ieri a Roma, in gran parte dalle circostanze e perché non c’era il tempo materiale, ma occupa un posto speciale nel mio cuore, come un esempio di vita familiare.

Un abbraccio Augusto.

Nota: Vorrei tradurre questo post tutta italiana, mi scuso per gli errori.