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Crónica televisiva del año en que murio el tomate

Esta tarde he asistido, en el Aula Magna del Instituto de Empresa,  a la presentación del libro “Crónica televisiva del año que murió el tomate“, escrito por Susana Alosete. La verdad es que ha sido uno de esos eventos a los que debería acudir con más asiduidad. Precisamente porque no ha sido, como el resto de presentaciones de libros a las que he asistido últimamente.

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En lugar de hacer una presentación al uso, en la que diferentes personajes tratan de explicar los pormenores de la obra a presentar, y a esbozar un semblante del autor, esta tarde a lo que hemos asistido ha sido a una excepcional mesa redonda, en la que diferentes personajes, ante una audiencia de entre 70 y 100 personas, nos han hecho una extensa radiografía de la situación de la televisión en España, ante la inminente llegada de la televisión online, o la televisión sobre IP.

Junto a Susana Alosete se encontraban Jesús Moreno, subdirector de contenidos de Antena 3 Multimedia; Concepción Cascacoja, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, y autora del libro Prime Time; Gonzalo Martín, consultor de nuevos medios audiovisuales, y Javier Capitán, perdiodista conocido de sobra por todos los presentes.

A la TV, tal y como la conocemos, le queda poco tiempo. Necesita un reconversión brutal, un reinventarse el modelo de comunicación audiovisual, tan necesario, como que el televidente ha cambiado. Hoy hay personas que ven la televisión como antaño, sentados en su butaca con el mando a distancia a la derecha, o a la izquierda. Son los consumidores tradicionales; junto a ellos están los nuevos consumidores, que apenas utilizan la pequeña pantalla para ver contenido audiovisual, sino que lo hacen en la pantalla de sus pc, y consumen los contenidos a horas muy diferentes de los primeros, para ellos no existe el modelo de prime time, pues hacen un consumo audiovisual a la carta.

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La configuración, por parte de las cadenas actuales, de las parrillas televisivas no tienen razón de ser para este, cada vez más grande, grupo de consumidores. Pués, sobretodo, ya no consumen televisión. Y por último, están, estamos, aquellos que nos hemos cansado del modelo televisivo, y a penas utilizamos la televisión, excepto para recabar, en ocasiones, cierta información en directo, o semi-directo, o bien para visionar eventos, que por desconocimiento, no logramos ver en la nueva pantalla, que es internet.

La televisión. actualmente, está creando conversaciones entre usuarios, en redes sociales, en blogs de todo tipo, en herramientas de comunicación como twitter, y sin embargo, esas conversaciones no están volviendo a la teñevisión, con la pérdida tan brutal de comunicación bidireccional, que podría ser utilizada por los anunciantes.

Se habla de la poca consistencia de la televisión interactiva, pues cada vez que se ha tratado de probar el modelo interactivo en la televisión, ha sido un rotundo fracaso. No será más bien, que el modelo sobre el que se ha tratado de imponer esa, supuesta, interactividad, estaba caduco. No será más bien, que con el cambio, que la crisis está agravando, se hace necesario un nuevo modelo de comunicación audiovisual, en el que el modelo de ingresos sea diferente a todo lo realizado hasta ahora. No habrá que reinventar un modelo en el que se utilicen todas las herramientas de comunicación posible, y se pongan al servicio del usuario.

En el momento actual, el del cambio de modelo económico, se impone un profundo cambio en la forma de hacer televisión. Un mirar hacía atrás, un no querer observar los cambios que se están produciendo, el no tratar de hacer programas y contenidos, en los que el usuario pueda participar, no cambiando finales, como entienden algunos la interactividad, sino dotando de bidireccionalidad a la comunicación audiovisual, es lo que la industria de la producción televisiva debe cambiar, y sobretodo, escuchar, a los que entienden, y por encima de todo a ese usuario, que ve la TV en Internet, o en TV tradicional, o en cualquier otra pantalla, como un iPhone.

Que programas como el Tomate hayan desaparecido, no sólo se debe al desencanto de la audiencia, sino a la caducidad del modelo televisivo, en el qué, además, la inversión publicitaria, tan vital e importante, sufre una crisis de identidad, y qué debe reinventarse hacia un nuevo modelo, donde prime más la creatividad, y no tanto el spot publicitario.

Finalmente, como en otros sectores de la economía, se impone consensuar una integración, que permita a los ciudadanos interactuar y poder participar, no tanto en las decisiones, que también, como en la aportación de la ideas…