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Privacidad, contenidos, compartir información

Pues ya estamos de vuelta de las vacaciones y, como os contaba en mi último post, nuestro hijo va creciendo cada día un poco más. Y, al contrario de lo que muchos podrían pensar, nos deja dormir y, normalmente, podemos descansar, que ya es un logro, pues tiene mes y medio.

Muchas veces, con ocasión de un evento importante, solemos hacer co-partícipes de esa alegría, de lo bien que lo pasamos en un viaje, o, en mi caso, con el nacimiento de un hijo, con nuestros amigos. Hasta hace poco tiempo ese compartir se reducía a mandar una fotografía, una carta o una dedicatoria con ese momento que queríamos compartir, y normalmente venía de vuelta con una llamada de teléfono, con una carta y, en los últimos años, con un email.

Sin embargo este panorama ha cambiado, ha dado un giro radical, que no sólo ha afectado a la forma de comunicarnos con nuestros amigos, sino que, además utilizamos para ello nuevas herramientas, como las redes sociales, las herramientas de compartir fotografía, video o música, y un largo etcetera.

No pretendo dar una clase magistral sobre privacidad en este post, ni nada que se le asemeje, sino, simplemente, haceros partícipes de un tema, del que muchas personas tienen tal desconocimiento, por los dimes y diretes que escuchan cada día, que les han llevado a montarse una película de terror con esto de las redes sociales y herramientas como YouTube, Picasa, Flickr o Facebook.

En este momento, llegando a mitad del mes de septiembre de 2010, hay cerca de 10 millones de usuarios españoles que utilizan Facebook, formando parte de los 500 millones que lo hacen en todo el mundo. No dispongo, a estas horas, de datos sobre cuentas de hotmail o Yahoo en España, pero imagino que no son pocas.

En diferentes conversaciones durante este último mes, he escuchado frases como “Facebook tiene todos los derechos sobre los contenidos que subimos a su plataforma“, “Internet se ha adueñado de nuestras vidas, de lo que hacemos, de quienes somos, por qué tienen que estar mis datos en Google” o “si quiero compartir unas fotografías por qué debo pasar por el aro de MSN, Flickr o Picasa para que los demás tengan acceso a ellas“.

Por ello me gustaría aportar algunas reflexiones sobre la privacidad de los contenidos y sobre la facultad de compartir los mismos.

  • Qué pasa con el derecho al honor, cuando subimos un contenido a una plataforma social? Normalmente cuando subimos un contenido en una red social, en una herramienta de almacenamiento como Flickr o Picasa, o bien en twitter, el contenido es nuestro, y podemos compartirlo con quienes nosotros estimemos oportuno.
  • Cómo controlamos esa privacidad? En todas las herramientas sociales, como Facebook, Flickr, Picasa, YouTube o Vimeo, hoy por hoy, existe la posibilidad de limitar quien puede y quien no puede ver, copiar o tomar prestado un contenido, que hemos generado en nuestro perfil social. De hecho en plataformas como Facebook, aunque pueda parecer complicado realizarlo, cabe la posibilidad de reducir el visionado de nuestros datos, incluso a sólo nosotros mismos.
  • Pero, las plataformas sociales vende nuestros datos…??? Como señalaba Enrique Dans en un post escrito sobre la privacidad el pasado 15 de junio, en la revista Man:

La empresa no “vende” los datos: los custodia rigurosamente, y se limita a posibilitar el acceso a unos clientes, acceso que ejecuta la propia red social sin “pasar” información al anunciante más allá de datos agregados. Las cosas no siempre son lo que parecen, y guiarse por clichés no es una buena práctica.” en clara referencia a Tuenti.

  • y qué ocurre con la propiedad de los contenidos, que generamos y compartimos en las redes sociales o en lugares de almacenamiento de los mismos? En principio, y en final, la propiedad de los contenidos es de quien los genera, de quien los crea. Sin embargo el problema se genera cuando compartimos todos nuestros contenidos, y, además lo hacemos con todo bicho viviente. La propiedad sigue siendo nuestra, pero al compartir con quien sea, corremos el peligro de que ese contenido llegue a manos, que en principio nosotros no queremos.
  • ¿Es posible no compartir información en buscadores? Hace unos días tenía esta conversación con un amigo de mi mujer, del que obviaré su nombre, ya que él no quiere estar en ningún sitio de la red. La conversación giraba al punto de no entender por su parte, que haya personas como yo, que tienen una identidad digital, que, entre otras cosas forma parte de un todo, de una persona. Cuando generamos información, cuando generamos contenidos, hasta hace bien poco, había que entrar en las hemerotecas de los periódicos para leer una carta que publicamos hace tiempo, o buscar los álbumes de fotos del baúl de los recuerdos, para ver una fotografía de nuestros años de infancia. Hoy, sin embargo, las nuevas tecnologías, las redes sociales, los portales de fotografía, de video, YouTube, los blogs, y, un largo etcétera, nos simplifican la vida a la hora de compartir algo con alguien. Indexar o no mi información en buscadores, es la consecuencia lógica para alguien que sube contenidos a la red, aun así, cabe limitar esa indexación, como hace, por ejemplo, Facebook. Pero repito, y no me cansaré de hacerlo, los contenidos subidos a los diferentes portales, redes o blogs, siguen siendo nuestros, aunque algunos pretendan convencernos de lo contrario. Sus razonamientos no son correctos. Y, si además no quieren estar en la red, que no estén, no pasa nada; ellos se lo pierden.
  • Compartiendo  información en las redes sociales… puedo limitar el acceso a los contenidos? Haciéndome eco de las palabras de Enrique Dans, en el mismo artículo antes citado, por supuesto que podemos e incluso, en algunos casos, debemos limitar, el acceso a los contenidos que compartimos con nuestra red de contactos. El problema viene dado, cuando al crear nuestro perfil en una red social, no tomamos medidas en aras de privatizar nuestra personalidad, diferenciando con quien compartimos que, por ejemplo, hemos cambiado de estado civil o hemos tenido un hijo, o quien compartimos las fotografías de nuestro último concierto, o de nuestra última farra. En plataformas como Facebook, existen estas posibilidades, pero hay que sentarse para estudiar y aplicar cómo y a quién le permitimos entrar en nuestros contenidos.

“Una red social es una herramienta sofisticada. Permite sentir un nivel de proximidad agradabilísimo con otras personas cuando no estamos con ellas, y se comporta como complemento, no como sustituto de nuestras relaciones sociales: no nos volvemos taciturnos y huidizos por usar redes sociales, sino que seguimos saliendo y tomando copas con nuestros amigos exacta- mente igual. Simplemente, disfrutamos de mayor contexto. Es posible que muchos hechos relevantes en su futuro, temas sociales, personales o profesionales, tengan lugar en una red social. Con el nivel actual de uso, los “raros” ya no somos los que estamos en una red social, sino los que se mantienen al margen de ellas. Las redes sociales son un signo de los tiempos. Pero dado que las redes sociales nos llevan a revisar el concepto de privacidad, hágase un favor, y hágalo. Revise lo que comparte, con quién lo comparte, y si efectivamente quiere que así sea. En el nuevo debate de la privacidad, sin duda, vivimos tiempos interesantes.”

  • Finalmente, para todos aquellos escépticos de las redes sociales, existen recetas para poder compartir contenidos, para poder enviarlos sin necesidad de saturar nuestras cuentas de correo. Existen herramientas como DropBox, MobileMe o los discos virtuales de almacenamiento como el de gMail.
  • Y, para quienes no quieren compartir ni utilizar las redes sociales, o herramientas de fácil uso como Flickr, Picasa, YouTube o Vimeo, ni tan siquiera los discos duros virtuales, con todo mi cariño, aunque no estoy de acuerdo, podéis continuar con métodos tradicionales, como son los CD´s los DVD´s o los discos de BlueRai, para enviar copias de vuestros contenidos a vuestros amigos y familiares, y de paso, continuar dando de comer a los “señores” de la SGAE.

Finalmente, querido lector, me interesa conocer cual es tu opinión sobre el tema de los contenidos y la privacidad de los mismos en la red.

    Una persona excelente

    El pasado sábado estuve conversando con un tío de mi mujer, José Luís Gómez Recio, haciéndonos partícipes de sus escritos, algunos de los cuales llamaron mi atención, pues son recopilaciones de apuntes, agendas, notas, que ha ido tomando desde que tenía 15 años. Algunos de los relatos tienen una plasticidad digna del mejor de los escritores de este pais. Leyendo un poema sobre la vida de los enamorados, me acordé de un buen amigo, que desde su infancia se ha dedicado a escribir sobre diferentes temas, y siempre con una profundidad digna de elogio.

    Ayer mientras comía con algunos familiares, mi mujer llamó mi atención, sobre una noticia en Facebook. En su perfil, un amigo común, a quien conozco desde su infancia, comentaba sobre el fallecimiento de una persona.

    Ese buen amigo, escritor, es Jon Gutiérrez Dorronsoro. Desde hace algunos años, su padre, que lleva el mismo nombre de su hijo, padece la enfermedad de Alzheimer. En un primer momento pensé en su padre. Jon tiene, tenía 32 33 años.

    En ningún momento se me pasó por la cabeza que a Jon, en la plenitud de su vida, le pudiese haber pasado algo. Y, sin embargo, así ha sido. Con 32 33 años, un infarto ha acabado con su vida. En estos momentos tan duros y difíciles siento una pena muy grande, que, sólo pasa a segundo plano, porque hace 10 días nació nuestro primer hijo, de quien hablé con Jon hace mes y medio, cuando nos cruzamos en la calle, y pudimos hablar sobre nuestros proyectos personales y profesionales. Ni en lo más remoto podía, yo, pensar que sería la última vez que vería a Jon en este mundo.

    Jon es hijo de Blanca Mayte y Juan, una familia amiga de mis padres, en la que hay varios chicos y chicas. Conozco a casi todos, y, sinceramente, son de esas familias a las que siempre quieres tener cerca, por su proximidad, por su cariño. A Jon le conozco desde que era bien pequeño, tengo 8 años más que él.

    He enlazado a Jon con algunos post y noticias que he localizado sobre mi AMIGO.Hace un mes me habló sobre el libro que estaba escribiendo y le vi muy contento.

    No pude estar en su entierro, en el día de ayer, por estar fuera de Madrid. Ayer pude hablar con uno de sus hermanos, y la pena que llevo dentro solo la consuela mi hijo Enrique y mi mujer Regina.

    Este post es un homenaje para ti, querido amigo Jon. Siempre estarás en mi corazón. Un abrazo muy fuerte.

    Tú nos dijiste que la muerte
    no es el final del camino,
    que aunque mórimos no somos,
    carne de un ciego destino.

    Tú nos hiciste, tuyos somos,
    nuestro destino es vivir,
    siendo felices contigo,
    sin padecer ni morir.

    Cuando la pena nos alcanza
    del compañero perdido,
    cuando el adiós dolorido
    busca en la fe su esperanza.

    En tu palabra confiamos
    con la certeza que Tú
    ya lo has devuelto a la vida,
    ya lo has llevado a la luz.
    Ya lo has devuelto a la vida,
    ya lo has llevado a la luz

    Cuando, Señor, resucitaste,
    todos vencimos contigo
    nos regalaste la vida,
    como en Betania al amigo.

    Si caminamos a tu lado,
    no va a faltarnos tu amor,
    porque muriendo vivimos
    vida más clara y mejor.

    facebook, linkedin, xing, twitter, friendfeed, perfiles digitales…¿qué uso les damos?

    Hasta hace tres años, bueno igual cuatro, para tener una conversación con un amigo, con tu padre o tu madre, con un pariente, con un conocido o con un contacto profesional, utilizabamos diferentes modos de comunicación: antaño fueron las cartas, en la época de nuestros padres; luego el teléfono, bastantes años después el teléfono móvil, y casi al mismo tiempo el email.

    Muchas empresas han explotado, durante muchos años, los diferentes modos de comunicación, y todas han tratado de dar un servicio al usuario. Esto no es nada nuevo, de hecho muchas personas, muchas empresas, muchos amigos, continúan utilizando para comunicarse estos medios. Porque no lo olvidemos son medios de transmisión de la comunicación, lo más importante es el mensaje.

    Hecha esta disquisición lingüística, resulta que en el panorama actual de la comunicación, y desde que Internet llegó a nuestros hogares, se han puesto de manifiesto nuevas formas de comunicación con nuestros iguales, en las que podemos hacer multicomunicación, es decir comunicar con empresas, particulares, amigos, familiares, casi al mismo tiempo, y en tiempo real.

    Hasta hace bien poco, comunicar por teléfono con dos personas era tarea ardua, ya que no existían las llamadas en espera, o la multiconferencia, tan propia de los primeros años de la telefonía móvil. Sin embargo, desde hace cerca de tres años, a través de medios que funcionan con Internet, pero, sobretodo, a través de Internet, es posible comunicar con nuestros amigos allá donde se encuentren.

    Los diversos medios de comunicación de la llamada web 2.0, o como me gusta decir, de las plataformas de comunicación social, han de servirnos para comunicar con esos semejantes cercanos o no tan cercanos: amigos, familiares, contactos profesionales o contactos simple y llanamente.

    Durante una primera época parece que esta comunicación social estuvo reservada a los medios para conocer gente, tipo Meetic o Match.com, sin embargo, hasta ellos mismo, se han aprovechado de la red social, de la web 2.0. Hace casi tres años, un estudiante de California, comenzó a desarrollar su propia red social para comunicar con sus amigos de la Universidad. Facebook, hoy en día tiene más de 350 millones de usuarios repartidos por todo el mundo. A Xing, que partio de una empresa española, le ha ocurrido algo similar, pero con la particularidad de tratarse de una red de contactos profesionales; Linkedin teniendo un modelo de negocio similar al de Xing, sin embargo se dirije a un tipo de usuario más relacionado con unos sectores.

    Twitter es un caso aparte, porque inicialmente es desarrollado como plataforma de comunicación escrita en la red, mediante 140 caracteres, y sin embargo, hoy, es utilizado por millones de personas en todo el planeta, para actualizar sus perfiles en otras redes sociales, y para comunicar, en el llamado microblogging, a nuestros contactos que es de nuestra vida. Este sistema de comunicación, que comenzó con un uso diferenciador, hoy se ha convertido en forma de comunicación entre muchas marcas y sus clientes, algo similar a lo ocurrido con Facebook, con sus Páginas para empresas.

    Posiblemente quienes leeis este blog, alguna vez hayáis visto una entrada similar, pero esta sirve como entrante de los platos fuertes que vienen a continuación:

    1. ¿Qué ha significado Facebook u otra red social para tí?

    Como muchos conocéis, cuando comencé a trabajar en la revista Interactiva, publicación referente de marketing digital en España, un par de personas me aconsejaron abrirme un perfil en Facebook, y otro en Linkedin. Por entonces, hace casi tres años, ya utilizaba twitter, aunque más como divertimento, que dándole un uso real.

    Han pasado, eso casi tres años, y a través de Facebook, he conseguido contactar con muchos conocidos, amigos de la infancia, de la adolescencia, de la carrera, del Servicio Militar, que tenía perdidos, más bien no tenía idea de como contactar con ellos. Sin embargo aun no teniendo teléfonos móviles, ni teléfonos fijos, ni emails, ni contacto indirecto por un familiar, sin embargo con Facebook, lo he conseguido.

    Facebook lo utilizé, al principio, para conocer a todas aquellas personas del marketing digital que me interesaba conocer, y para retomar el contacto con algunos compañeros de mi época de estudiante en Los Olmos y en la Facultad de Derecho. Hace unos meses comencé una ardua y difícil labor, qué consistía en recuperar el contacto con toda la familia de mi difunto padre: posiblemente, en breve, escriba un post más detallado, pero gracias a Facebook, he conseguido hablar con un primo hermano de mi padre, al que no saludaba desde hace más de 20 años. Él, que posiblemente leerá esto, vive en Paraguay, trabaja en la Universidad y en la agencia Reuters. Hablar anoche con él fue una dicha, algo que recordaré siempre, saludar a mi tio después de tantos años va a suponer un cambio importante. Con algunos de sus hermanos, hubo, y digo hubo, ciertos malos entendidos en el pasado, pero, la vida es muy corta, para pelearnos y dejar de lado a nuestros semejantes, y gracias a Facebook lo vamos consiguiendo.

    El otro caso ocurrido en Facebook está aun en estado embrionario: cuando terminé el Servicio Militar hace doce años, hice amistad con un cabo profesional, no sé nos caimos bien. La vida da muchas vueltas, y lo último que se de él es que estaba viviendo en Zaragoza; pero da igual, hoy mientras escribía esta entrada, le he encontrado en Facebook. Él, a diferencia de mi, no tiene una foto suya, pero con la que tiene, me es suficiente para saber que se trata de Johnnie.

    2. En otras redes sociales, más profesionales, tipo Linkedin y Xing, también han ocurrido coincidencias, pero ocurre que muchas de ellas han pasado primero por Facebook: algunos amigos, de colegio, sobretodo, hoy trabajan en empresas afines, del mismo sector profesional. Hemos coincidido en Facebook, y también en Linkedin, y nos ha servido para acercarnos más, y tener un contacto más a mano.

    Los perfiles digitales, en la plataforma que sea, pero sobretodo bien utilizados, con cabeza, con cierta ética, pueden, y deben servirnos para estar cerca de todos aquellos que pasan, un día si y otro también, cerca de nuestras vidas. En la época de los móviles, de los email, de las cartas, cabía la posibilidad, a la mínima de perder un contacto, por un cambio de dirección, un cambio de móvil, un cambio de empresa: hoy con las facilidades que nos brinda Internet, las redes sociales deben servirnos para estar cerca de aquellos que nos importan.

    Finalmente, además debemos dar las gracias, a todos aquellos desarrolladores de tecnología, que han sido capaces de desarrollar sistemas de comunicación de este calibre. Hace unos días hizo un año de mis primeras expereincias con el iphone, os aconsejo, si tenéis oportunidad, usarlo, no ha hecho sino confirmar todo lo escrito anteriormente.

    20 años despues

    El pasado viernes, 17 de octubre, estuve con algunos amigos cenando en National Geographic Club en Madrid. Este encuentro no tendría mayor relevancia sí no fuese porque a esos amigos, a algunos de ellos, hace 20 años que no les veía y, en algún caso, hace más de esos 20 años.
    Nos fuimos del Colegio, con 17-18 años, a la Universidad, algunos mantuvimos un cierto contacto y sabíamos de nuestros derroteros; y otros no nos habíamos vuelto a ver.
    Hay momentos en la vida en que te emocionas, al nacer un hijo tuyo, al perder un ser querido, al ver una de las maravillas del mundo, y el viernes fue una de esas emociones.
    Para encontrarnos y volver a vernos, que hemos hecho, ya que no teníamos entre muchos ni teléfonos móviles: en defensa de las redes sociales salgo de nuevo desde aquí, ya que sin FACEBOOK hubiese sido complicado volver a contactar y mas aún quedar a cenar en un sitio de Madrid.
    Utilizar una red social como ésta ha servido muchísimo para volver a contactar un grupo de compañeros de Colegio, un grupo de amigos, un grupo de conocidos. Nos juntamos 10, faltaron algunos que además avisaron, y de cara a más adelante volveremos a quedar y así recordar cantidad de cosas de nuestros años por el Colegio. Muchísimas gracias a todos los que fuimos, a los que no vinieron, y a los que vendran. Gracias a toda la gente que me ha enseñado este año a dar un uso correcto a todas esta herramientas de comunicación.