Sirve de algo la SGAE

Esta mañana me despierto con la noticia de la condena a la SGAE de pagar 60.101 € por violación del derecho a la intimidad y al honor de una pareja, por filmar su boda, tratar de enjuiciar a un restaurante de Sevilla donde se celebraba tan magno evento, como prueba inculpatoria, por la utilización de algunas canciones en el baile, sin el supuesto consentimiento de la SGAE o los autores de la música,

La Agencia Española de Protección de Datos ha multado con 60.101 euros a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por grabar sin permiso una boda en Sevilla y aportar el vídeo a un juicio, lo que constituye “una clara violación del derecho constitucional a la intimidad y a la propia imagen”.
Protección de Datos, considera que la SGAE incurrió en una infracción “muy grave”, pues grabó un acto privado como es un banquete de bodas, sin la “autorización inequívoca” de los interesados, como exige la ley.
La SGAE, en el contexto de su política para cobrar derechos de autor, contrató a un detective, que se coló en una boda en el restaurante ‘La Doma’ de San Juan de Aznalfarache (Sevilla) y grabó a los invitados bailando al ritmo de canciones protegidas. El salón de bodas fue condenado a pagar 43.179 euros de canon musical en base a otras pruebas periféricas, ya que la sentencia del juzgado de lo Mercantil sevillano declaró nulo el vídeo porque constituía “una clara violación del derecho constitucional a la intimidad y a la propia imagen”, al ser la boda un “acto privado y reservado”, y más aún cuando la grabación se ejecutó “a escondidas, cuando la celebración estaba ya avanzada”, ABC.es
Ante esta sentencia, me vienen a la cabeza dos cuestiones, una es que si la SGAE está investigando todas estas cosas, con el dinero que cobra por el dichoso canon, me parece una sentencia ejemplar para que se dejen de historias raras contra los consumidores de música o video. Sería, creo yo, mejor regular los derechos de los autores, sin tener detrás a unos chupopteros, como los que forman la SGAE.
La otra cuestión que, además me planteaba anoche un DJ, que pasa, entonces cuando vas a un evento y pinchas música, porque probablemente, esa música es legal y tú ya has pagado, los supuestos honorarios del canón, te denuncian por escucharla en una boda y se quedan tan panchos.
En mi iPhone tengo grabados 2 GB de música, según la SGAE si oigo esa música en una fiesta estoy cometiendo un delito. Ah, pero la fiesta es privada, que derecho tiene la SGAE de grabar o presentar pruebas absurdas, como esas que ha presentado en Sevilla. Sinceramente la única salida que nos sigue quedando es la justicia.
La SGAE no sirve realmente, para nada, e irrealmente, tampoco. Sólo sirve para sacar euros de nuestros bolsillos, para investigaciones, tan absurdas como éstas de Sevilla. Lo que debería pasar es que este Gobierno, o el que venga, regulase los derechos de autor, si es que hay que regularlos, que tampoco estoy muy de acuerdo con ello, de una forma diferente.
En un mundo, como el actual, en el que las nuevas tecnologías se están encargando de colocar a cada uno en su lugar, los autores de música o video, o contenido multimedia, deberían vender más productos por Internet a unos precios razonables, como hace iTunes, Amazon, o cualquier tienda virtual de música.