Calienta motores: gran torino
Posiblemente sea una de las pocas ocasiones en que escriba un post sobre una película, pero esta ocasión merece la ocasión, y no precisamente para hacer un resumen de la misma, sino para despertar en tí, lector de mi blog, las ganas por ver tan excepcional film.
Clint Eastwood hablaba, hace poco, sobre su no vuelta a protagonizar una película, aunque no dejará la dirección, y esta película, Gran Torino, que ha dirigido y protagonizado, sobre las ganas de vivir, sobre la importancia de hacer cosas por los demás, es seguramente, una de las mejores razones para despedirse de los escenarios cinematográficos.
Basada en la fortaleza del Ford Gran Torino de 1972, Clint Eastwood nos propone con este film un canto a las ganas de vivir. Simplemente me parece una obra maestra, como lo fue el montaje de semejante maquina por la factoría Ford.
Posiblemente con Gran Torino, Clint Eastwood, a sus casi 79 años, como actor ya ha llegado a la cima de su carrera, pues borda este papel, con su humor irónico, tan característico en otros filmes anteriores. Espero que como director haga algún film tan excelente como éste.
El simil entre un veterano de la guerra de Corea y el Ford Gran Torino de 1972, icono de la sociedad americana de aquellos años, refleja a un gigante a quien le quedan muchos motores, que calentar; a diferencia de Starsky&Hutch que con su Gran Torino, jugaban un papel más policiaco y diferente del papel que Eastwood le concede a tan excelente automóvil.
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Hablando sobre el adiós
Jesús Poveda de Agustín es una de esas personas, pocas hay y debería haber más, qué cuando pasan a tu lado deján una impronta huella, qué, en muchas ocasiones no se borrará nunca. No recuerdo, el día que le conocí. Si recuerdo vagamente que fue en un campamento de verano, allá por 1980 o 1979, él, un estudiante de medicina, causó en mi, una profunda admiración, y mira, que como el mismo dice, “está más colgao que las maracas de Machín”. Un tipo, que era capaz, con tal de verte sonreir, de subirse a un arbol, a una tirolina, o un gran pedrusco, para enseñarte las maravillas que se ven desde las alturas, allí en los bosques de Torremocha del Pinar, en Guadalajara.
Ayer, en el Círculo de Bellas Artes, en la madrileña calle de Alcalá, tuve la oportunidad de asistir a la presentación de su primer libro, titulado “EL BUEN ADIÓS”, que ha escrito junto a Silvia Laforet. Cómo señalaba, en la presentación el doctor González Barón, Jesús ha puesto las ideas, el argumento, y Silvia, como buena escritora, las palabras, y el toque de sensibilidad.

Mi buen amigo, el doctor Jesús Poveda, hizo, por recomendación del doctor González Barón, la tesis sobre “la información del tratamiento al enfermo terminal”, un tema tan de actualidad hoy en día. Como decía alguno de los asistentes, y corroboró en este post, cuando un amigo tuyo, o un hijo, escribe un libro, es que ya lo ha hecho todo. Jesús se dedica desde hace unos años, en su afan de ayudar a los demás, a dar clases en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

Ayer nos presentaban este libro, su primer libro, en su segunda edición, y después de siete presentaciones del mismo, en el que viene a hablar de un tema tan importante en nuestras vidas, como es el aprender a morir, o mejor dicho como le gusta decir a él, aprender a vivir con la muerte. Igual que un día nacimos, un día moriremos, y no hay vuelta de hoja, así será, y no hay que huir de ella, no hacerse el loco.

En este libro, en el que se combina una buena pluma, con un buen argumento, los autores nos enseñan a respetar a la vida, desde el nacimiento hasta la muerte natural. La muerte es compañera, forma parte de la vida, es compañera del viaje que nos toca vivir. “El buen adiós” es una obra profundamente vitalista:
La vida, continua espiral de encuentros y despedidas, está colmada de momentos en los que debemos aprender a decir adiós. Todas las pequeñas separaciones que hemos de aceptar en el transcurso de nuestra existencia nos preparan, sin apenas darnos cuenta, para el final de la vida tal y como la conocemos; para que ese último adiós que es la muerte, tantas veces acompañada de un doloroso proceso de enfermedad, sea “un buen adiós”.
Este libro recoge experiencias reales de enfermos, familiares y profesionales en situaciones tan comunes como difíciles: muertes inesperadas, enfermedades terminales, la comunicación de malas noticias o la muerte vista por los ojos de un niño. Y partiendo de esas y otras realidades reflexiona en torno a un tema esencial e inevitable, como es la muerte y todo lo que la rodea: los cuidados paliativos, la eutanasia, la atención en el domicilio o en el hospital, el testamento vital, el proceso de duelo adecuado, la buena comunicación en momentos cruciales… En definitiva, un libro lleno de vida y de amor.
Respeto a las personas: TABACO
Normalmente cuando estás con una persona y, por circunstancias, le hablas un poco más alto de lo normal, te pide que te comuniques con un tono de voz más acorde a tu persona: vamos que no le faltes el respeto. En ocasiones, en mi trabajo, en las relaciones con mis amigos, con mi familia, en un partido de fútbol, al ir a un restaurante a comer, si ves a otro gritar, o si te gritan a tí, o si hablas mal de alguien… te suelen pedir que respetes a los demás. Creo que esto es lo normal en cualquier lugar del mundo, y habitualmente, nadie te mira mal por el educado reproche.
Sin querer generalizar, porque toda regla tiene su excepción, parece que en nuestro pais, lo normal, es que cuando una persona está fumando, los que no fumamos, tengamos que aguantarnos, y por supuesto, no dedicarle ningún reproche.
Hace unos años, el Gobierno de España, dictó, por indicación de una directiva europea, que en los lugares de trabajo, así como en lugares públicos, y determinados lugares, no se puede fumar. Entre otras muchas cosas, para respetar a los que no fuman.
He fumado desde los 13 años hasta los 37, es decir, 24 años. En muchas ocasiones hasta 40 cigarrillos al día. Sé perfectamente lo que es el mono, lo mal que lo pasas en un vuelo de 15 horas sin fumar, y estar en paises, como USA y Suiza, donde las restricciones al tabaco son de meter miedo al cuerpo.
Apenas llevo sin fumar dos años, y la verdad, no sabes el gusto que da, y la recuperación que he tenido, en cuanto a problemas respiratorios, y a poder hacer deporte, como nunca lo había hecho. Pero, siempre hay un pero, a quienes fuman les molestan muchísmo más los ex-fumadores, que los pasivos no fumadores. Dicen, de nosotros, que somos una especie a extinguir, que siempre nos estamos quejando.
No, mis queridos fumadores, no se trata de una queja, bueno quizás un poco si, se trata sobretodo de respeto. RESPETO al que no quiere fumar, al que no quiere oler a tabaco, al que no quiere respirar nicotina, y un largo etcetera, más largo, que los agravios, a los que los fumadores se ven sometidos por parte de los ex-fumadores.
Durante 24 años, en mi caso, y durante 20, en el de mi padre, mi santa madre, tuvo que aguantar los malos y asquerosos olores en casa, los olores en la ropa, el pestilente olor en cada coche que teníamos, y todo porque no respetábamos, si, si, no respetábamos su derecho a vivir con uan cierta salud, y no tener que oler y sufrir nuestras largas comidas, conversaciones y otros menesteres, fumando como cosacos.
Hace cuatro años, mi padre murió de cáncer de pulmón, y se murió en 28 días, ni uno más, ni uno menos, y todo por el “puto” tabaco. En la familia, unos lo aprendieron rápido, aunque a la menor inconveniencia volvieron; otros seguimos fumando, y algunos, llegado un punto, dejamos de fumar. Respetamos al que fuma, muchísimo más que ellos a nosotros, y hay muchos que cuando saben que no fumas, se salen a la calle, como el caso de mi hermano pequeño; sin embargo, hay muchos otros, que te miran con chulería, cuando, en un lugar que no está permitido fumar se lo fuman, para demostrarte no se qué.
En este pais, existe una ley, nos guste o nos disguste, que no permite fumar en los lugares de trabajo, pudiendo la empresa habilitar espacios, señalizados, para que los empleados que fumen, lo hagan, en esos lugares. Un caso muy similar al de algunos aeropuertos españoles. No se trata de crear el ghetto de fumadores, se trata de respetar a los que no fumamos.
Tengo amigos que tienen restaurantes, discotecas, bares, etc, etc, y en sus locales se fuma, no hay problema, pero tienen una extracción de humos, que en muchos casos vale una millonada. Y, si no quieres entrar, porque te molesta el humo, no entras y no pasa nada.
Hasta hoy he aguantado, y de verdad, algunos, que me conocéis, sabéis que son un tipo pacífico, y trataré que siempre sea así, pero hoy la gota que colmaba el vaso, lo ha colmado. No quiero convertir mi blog en un elemento de protesta; sin embargo, hoy las cosas, en este sentido han cambiado, hay amigos, que escriben sobre las verdades de la economía, como el bueno de Marc Vidal, otros escriben sobre marketing, como Enrique Dans, o Albert Pujadas, otros, como es mi caso, tratamos, de hacerlo lo mejor que sabemos, y si me equivoco al hacer esta denuncia, lo siento, pero seguiré haciéndolo, hasta que alguien me demuestre lo contrario.
Sólo un detalle, para acabar, en 2001, antes de los atentados del 11-S, estuve en Roma, fumaba, por aquel entonces. A la vuelta, en facturación de Fiumicino, se me ocurrió encender un cigarro, me pareció normal y válido. El chico de facturación y un policía de finanzas, se me acercaron, muy educadamente, y me explicaron que en el aeropuerto no se podía fumar, les pedí disculpas, y no sólo apague el cigarrillo, sino que lo tiré en una papelera. Era el año 2001, no estaba en vigor la ley anti-tabaco ni la directiva europea, o igual sí, pero ya entonces, había que RESPETAR a quienes no fumaban. Sólo pido RESPETO para quienes no fumamos, lo hayamos hecho alguna vez, o no lo hayamos hecho.
Por qué no se democratizan las descargas de contenidos?
Desde no hace mucho tiempo unos entes, que dicen defender los derechos de los autoresde contenidos, viene influyendo en los gobernantes de muchos paises, para conseguir una legislación, más parecida a la de los tiempos de Hitler, en materia de descargas de contenidos en la red. Uno de los primeros países dispuesto a llegar a una legislación, que raya lo penal, qué castigue a quienes se descargan contenidos en la red, es nuestro vecino francés.
El coste de semejante esperpento es de 70 millones de euros, y para qué? El gobierno de Sarkozy preveé 10.000 advertencias diarias, a quienes descargan videos o música. Pretenden así contentar a los autores de los contenidos.
Como han apuntado hoy en el programa Hoy por Hoy de Carles Francino, de la Cadena SER, no será mejor democratizar los contenidos, y darle un valor a ese contenido, más acorde con las circunstancias actuales del mercado de los contenidos. Probablemente esta sugerencia caerá en saco roto, porque ya se sabe, que en los medios de comunicación de PRISA, no debes hacer este tipo de sugerencias.
Se impone, en la cultura actual de descargas Peer to Peer (P2P), que los contenidos, efectivamente, se democratizen, porque posiblemente, si se bajasen los precios de los contenidos, la piratería bajaría hasta unos niveles insospechados. Lo que no es de recibo, es que para escuchar una canción del grupo musical que sea, tengas que pagar 21 € por un CD, si sólo te gusta una canción. Es un ejemplo muy básico, pero real como la vida misma.
La ministra francesa de Cultura, Christine Albane, señala que en paises donde se han llevado a cabo mecanismos de advertencia, previos a las sanciones, la piratería ha bajado entre un 65-70%. Puede ser, pero no será más rentable, gastar los 70 millones de euros, en ayudar a las empresas, que con la crisis, están cerrando, o tienen problemas de liquidez.
Aquí se habla desde hace mucho tiempo del tema de la propiedad intelectual, y parece que ese es el caballo de batalla, pues, hasta que no se regule como hacer compatibles las descargas de contenidos, con ese sentido tan español de la propiedad, habrá poco que hacer.
Presto Presto
Esta mañana pronto me he despertado con este corto de Pixar, la factoria de Steve Jobs, a quién por cierto felicito, esperando que pronto esté de nuevo por la factoria Apple. Fue un corto de 2008. En dibujos animados uno de los mejores que he visto, merece la pena, entretenerse 5 minutos. Por trabajos de este calibre, y por las cosas que hace, y que ha hecho desde que fundó Apple, este año, en un momento importante de su vida, a Steve Jobs, debería concedersele el Premio Príncipe de Asturias.
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homenaje a The Police
Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar “Certifiable“, el último disco, que la banda inglesa The Police ha producido en la ciudad argentina de Buenos Aires. Hoy, al igual que en sus comienzos, The Police (Sting, Andy Summer y Steward Copeland) se ha caracterizado por tocar y cantar canciones, que llegan al corazón de quienes los escuchamos, desde el ya muy lejano 1977 hasta 1984, en que se disolvió la banda, aunque si un comunicado oficial.
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Hoy al igual, que entonces, esta mítica banda, con una guitarra (Andy Summer), una bateria (Stuart Copeland) y un bajo (Sting), hacen las delicias de, no sólo sus más acerrimos seguidores, sino de gente de la siguiente generación. Con su música propagan un cantico, encaminado a la vuelta de los sonidos londinenses. En una época en que, en ocasiones, prima la electrónica, es una maravilla escuchar de nuevo “Message in a Bottle”.
En su último concierto en Madrid pude seguirles por TV. Si en casa se me pusieron los pelos de punta, que hubiese pasado en el escenario…
A todo aquel que le guste la buena música no dejéis de ver el “Every breath you take” en Buenos Aires
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