amistad

Amistad

Jesús Rico

Jueves Santo, 2:22 de la mañana. Jesús Rico, gran amigo, gran compañero, gran profesional y por encima de todo gran persona, se nos fue el 20 de enero.

Un mes después de llegar a UNIR, comencé a trabajar con Jesús, en el desarrollo de nuevas estrategias de marketing en los comienzos de UNIR en México. Fueron meses de aprender cómo se funciona en otra país, en otra cultura, conocer a las personas que teníamos y que tenemos trabajando en México. Conocí por aquellos días a Pedro Cobo y por conversaciones telefónicas a nuestro abogado en D.F, José Ernesto Bermejo, con quien he hecho muy buenas migas.

Todo lo que he hecho en UNIR, en estos casi tres años lo aprendí de Jesús, el trato con nuestros clientes (Oscar, Valeria,  los dirigentes de FEUSO, Ramón Ladero), el trato con nuestros proveedores, pero por encima de todo el trato personal, porque aun siendo una Universidad online, ésta, la formamos personas. Jesús Rico me enseño a valorar la importancia del trabajo bien hecho, el detalle por las cosas pequeñas, la palabra acertada, alabar en lugar de criticar; valores muy necesarios hoy en día, si quieres ser un buen profesional, en definitiva una buena persona.

Jesus Rico

Jesús Rico: gran persona

En febrero de 2013, Jesús cayo enfermo y no se incorporó hasta el mes de julio: fueron meses muy complicados, de mucho trabajo y de muchas responsabilidades. Sin embargo, Jesús fue el apoyo y el bastión donde apoyarme en esos momentos complicados en lo profesional. En lo personal, desde el primer momento sentí la necesidad y la gratitud hacia quien te lo ha enseñado todo, de estar a su lado, de apoyarle, de visitarle, de poder conversar con él muchos momentos. Jesús me contó muchas cosas de su trabajo en Chile, de sus hijos, de su vuelta a España, de lo bien que se portó con él Miguel Arrufat, Consejero Delegado de UNIR, y muchas otras cosas, que en estos casi tres meses sólo he conversado con los hijos de Jesús Rico.

Trabajar con Jesús a la vuelta de su enfermedad, sus desvelos hacia el compañero que, como él me decía, ahora me había convertido en su jefe, consiguieron que me diese cuenta de la importancia de trabajar con excelentes profesionales y, por encima de todo, con excelentes personas.

En esta última etapa de la vida de Jesús, trabajando los dos con algunos clientes, viajando a Zaragoza y Barcelona, trabajando en mi caso desde México, con conexión directa con quien me lo había enseñado todo, ha sido una dicha poder tener un jefe así, una persona, amigo de sus amigos, y siempre dispuesto a echarte un cable. Cuando el pasado verano mi hijo estuvo ingresado en Cádiz y después en Madrid, Jesús Rico no dejo ni un día de llamarme para saber del estado de mi hijo.

Miguel, segundo hijo de Jesús Rico, me preguntaba hace poco, en presencia de dos de sus hermanas pequeñas, que le contase cosas de su padre. (sus hijos viven todos en Chile) En estas líneas, que quieren ser un homenaje a vuestro padre, a mi amigo Jesús Rico, os puedo decir, que llamadas diarias y conversaciones largas preguntando por mis hijos, por mi esposa y sus embarazos, son esas cosas que le honraban, incluso cuando él sabía que no estaba bien.

Jesus Rico

Jesús Rico: gymkana

Con este post no quiero pasar página. Sin embargo, como le digo muchas veces a su hija Almudena, con quien hemos trabado una profunda amistad o como le dije a Miguel Rico y su hermana Kity, vuestro padre me enseño a sobreponerme de cualquier cosa en la vida. La separación de un ser querido, y en mi caso, de alguien muy querido, es difícil.

Los recuerdos, como bien te dije Miguel, son para nosotros, no para contarlos en un blog, ni en una conversación con terceros. Muchas personas me han preguntado por Jesús en estos casi tres meses y siempre les digo, lo mejor que podemos hacer es tratar de ser buenas personas y buenos profesionales. Jesús me enseño a no hacer nunca una crítica despiadada de las personas, y bien que lo ha conseguido. Si no puedes alabar, mejor mantén la boca cerrada. Él, en muchas ocasiones, no necesitaba decir nada a nadie, con sólo ver su gesto y su mirada, sabías que le dolían ciertos comentarios hacia otros.

En la comida de empresa de las pasadas Navidades, compartimos algunas confidencias, con el traslado a la nueva oficina algunas de nuestras últimas conversaciones, el 25 de diciembre la felicitación por su cumpleaños. Sólo nos vimos un día en el mes de enero, el resto no se encontraba bien. El 19 de enero, aniversario de la marcha al Cielo de mi padre, me costó mucho mantener la concentración, hacía 10 años.

Jesús Rico

Jesús Rico

Jesús Rico nos dejó el 20 de enero, después de una vida dedicada a los demás, dedicada a su trabajo, a su familia, a sus hijos y a sus amigos. A mí, me tocó vivir junto a él, sus últimos tres años aquí. Para mi es un orgullo haberle conocido.

Gracias Jesús y descansa en paz.

Vivir y ser feliz

Me ha costado escribir esta entrada porque escribir sobre personas requiere tiempo, esfuerzo y decir con palabras concretas aquello que fluye del corazón, poniendo a Dios en el medio de todo lo que nos pasa, aunque a veces salga a relucir la queja humana: pero como me haces esto a mi Señor.

Si vives en Madrid, o si sigues las noticias de nuestra ciudad, es posible que, hace tres semanas, leyeses sobre un accidente, un incendio, que se produjo en la M-30, la circunvalación que recorre Madrid. En uno de sus accesos, el que viene de la A-3, carretera de Valencia, en una de sus galerías, se produjo el incendio de unas pilas que proveen de luz a casi todo el túnel de circunvalación.

Sergio, un ingeniero al que le gustaba su trabajo de mantenimiento en los túneles, estaba con un compañero en otra galería anexa a la del incendio. Finalizados los trabajos de extinción, accedió, como era habitual a su zona de trabajo, para desarrollar los trabajos oportunos. Horas después del incendio, pocos minutos después de hablar con su mujer, Mari Carmen, falleció por asfixia, por inhalación de gases tóxicos.

Sergio es el hermano pequeño de Rocio, una de mis cinco cuñadas. Sergio es el hermano de David, a quien conocí hace ya muchos años. Sergio, hermano de todos sus hermanos, era una persona que había disfrutado, a sus 36 años, de todo lo que se había propuesto hacer en la vida: saltar en paracaídas, participar en un club de 4×4, casarse, tener una hija maravillosa, y en este momento esperar otro hijo.

Para mi cuñada y mi cuñado ha sido un palo tremendo, algo inexplicable; mi cuñado y Sergio se tenían un cariño especial: a los dos les encanta el campo, y las dos veces que les vi charlar juntos, sus ojos irradiaban felicidad.

Las próximas Navidades serán diferentes, porque Sergio ya no está, porque con su presencia y su buen hacer hacía felices por unos momentos a todos los que estaban a su alrededor.

En estos días he hablado algunas veces con mi cuñada: de verdad, como le dije en un mensaje hace un par de semanas, que suerte he tenido de conocer a esta familia, la de mi mujer, la de mi cuñada. En muchos momentos en los que lo difícil era decirse algo, ellos sin embargo me han dicho, hay que seguir adelante, que es verdad, pero con alegría, porque es lo que Sergio quería, ver alegría a su alrededor.

Ha pasado casi un mes desde que me propuse escribir esta reseña. Y la verdad ha sido, con diferencia la que más me ha costado en el tiempo. Sergio, seguro estarás en el Cielo, porque sino no se entiende tu felicidad y tu sonrisa permanente. Mari Carmen, si algún día lees esta esta entrada, te lo dije el día del funeral, lo que necesites, sabes donde estamos; en esta familia no es un decir porque siempre que alguien ha necesitado algo, todos habéis estado al quite.

Descansa en paz Sergio

Una gran lección.

Hace muchos años, 25 posiblemente, conocí a Miguel, un chico fuerte de las Rozas, tiene 4 años menos. Tanto él como su familia,  son 9 hermanos, siempre han sido muy admirados. Hoy te traigo una reflexión un tanto larga, publicada  en la web Conelpapa, que debería hacernos reflexionar sobre la importancia de la vida humana, en todos sus momentos, sean cuales sean nuestras circunstancias. Te animo a leerlo, y si te emocionas buena señal: cada vez que veo a Miguel, a cualquiera de sus hermanos o a sus padres, tengo un sentimiento de gratitud por la oportunidad de haberles conocido.

Te dejo con la historia de Miguel Nocito:

Miguel ha tenido mucha más suerte que Terri Schiavo. Vive  en una casa de Las Matas, en  Madrid, rodeado del cariño de ocho hermanos y unos padres que, tras quince años de duro esfuerzo, han conseguido crear a su alrededor un clima no sólo de normalidad, sino de verdadera alegría. En la casa de los Nocito, uno no tiene la sensación de que haya un problema. Es más, se lo pasan  muy bien: nunca falta jaleo, risas, bromas… tanto, que dan ganas  de quedarse.
Miguel es el segundo de nueve hermanos, y el sexto de ellos, Alejandro, es autista. Su madre recuerda emocionada que cuando Miguel tenía apenas 14 años, habló muy serio con sus padres, y sabiendo que el futuro de su hermano Alejandro les preocupaba enormemente, les dijo que ya no tenían por qué preocuparse. Él  mismo se encargaría de su hermano cuando ellos faltasen. Su madre, Sonsoles, recuerda ese momento con especial admiración hacia su hijo. Pero Dios tenía otros planes para Miguel, para su padres, Jesús y Sonsoles, y para sus ocho hermanos. Un exigente plan de amor, generosidad y sacrificio, que, gracias a la unión de una familia, han sabido llevar adelante con una increríble naturalidad.
Cada día en la casa de los Nocito Muñoz es un canto a la vida. Más que un canto, es un grito fortísimo, que nos ofrece a los que asistimos perplejos a su rutina una bocanada de aire fresco. Un respiro que ensancha el alma, sobre todo en estos días en que se premian películas homicidas o, peor aún, en que se deja morir de hambre y de sed a una mujer que se encuentra en las mismas circunstancias que Miguel.
En una luminosa habitación del chalé, con dos amplios ventanales, nos encontramos un joven fuerte, con buen color y con unos grandes ojos verdes, echado en una cama articulada. Miguel no se mueve, pero su expresión agradece cada muestra de cariño. Se ríe cuando sus hermanas le gastan bromas.

El accidente
Miguel tuvo un accidente de moto hace quince años, cuando apenas era un chaval de  dieciséis. “Acababa de volver del colegio”, recuerda su madre. “Estaba preparándose la merienda cuando un amigo suyo vino a traerle unos apuntes y Miguel lo acompañó hasta la puerta. Al ver que había venido en moto, se la pidió para dar una vuelta por la urbanización. Era el mes de diciembre, a las seis y veinte de la tarde. A200 metros de casa había un camión atravesado.

Miguel no lo vio y se dio un fortísimo golpe, sobre todo en la cabeza”. Sus padres se enteraron cuando los llamaron desde el hospital. Miguel tenía el cerebro inundado por múltiples hemorragias. “Desde un principio nos dijeron que no iba a sobrevivir. Nos propusieron donar sus órganos. Estaba en coma profundo, con ventilación asistida, hasta que, para evitar infecciones, decidieron hacerle una traqueotomía”.
Miguel permaneció ingresado durante tres meses que “fueron durísimos, aparte de por la situación, por el trato recibido en el hospital, donde encontramos bastante incomprensión y ninguna caridad”.

Aunque los médicos se lo desaconsejaban y los advirtieron de que no viviría mucho tiempo, sus padres prefirieron encargarse de su cuidado. “Decidimos -explica Sonsoles- traérnoslo a casa, para que muriese aquí, rodeado de su familia y en su cama”.

Quince años después  sigue en casa, para sorpresa de los médicos. Su supervivencia no es fruto del azar o del destino. Es, sin duda, fruto de la entrega de una familia que no le deja ni a sol ni a sombra, volcada en el cuidado de su hermano porque “la dignidad de Miguel sigue siendo la misma, y su vida, igual de digna”.

“Desde el primer momento los hermanos se volcaron con él. Nunca estuvo solo. Todos hacían turnos para estar con él y con Alejandro”. Incluso Macarena, “que entonces tenía cuatro años, por las noches le contaba cuentos para que se durmiese”. Desde el primer momento todos intentaron vivir la situación con la mayor normalidad posible, “con un Miguel distinto, pero con un Miguel que seguía siendo hijo de esta familia, que seguía ocupando su sitio y que seguía participando, dentro de su situación tremenda y dramática, de todas las actividades de la casa”. Así, por ejemplo, cada domingo después de comer, “él estaba con nosotros en su silla de ruedas, hecho un guiñapo, pero con la familia, como uno más”.

Participa como uno más

Un ejemplo de lo partícipe que le han hecho del día a día y de los acontecimientos familiares fue la boda de su hermano Borja. Se celebró en el santuario de Torreciudad, Huesca, y para que su hermano no faltase, instalaron un sistema de videoconferencia en su habitación que le permitía seguir la ceremonia como si estuviera con su familia en la iglesia, a más de cuatrocientos kilómetros. A pesar de la distancia, Miguel no se quedó sin fiesta. Mientras sus hermanos celebraban el banquete, en casa de los Nocito todos los amigos de Miguel le acompañaron durante la ceremonia, vestidos con sus mejores galas. Incluso un sacerdote repartió la comunión en el momento oportuno a quien la quiso. Y tras la ceremonia, banquete.

“Fue una de las condiciones de Borja para casarse”, comenta Sonsoles, “que su hermano estuviese presente y lo celebrase con nosotros”, como así fue.

En el trato que tienen sus hermanas con Miguel se percibe esa naturalidad con la que sus padres  han querido asumir la situación. Para muestra, un botón protagonizado por la sobrina mayor de Miguel: “María tenía tres años todavía. Un día que pasaba junto a su cama vio que se le caía la baba. Entonces se acercó, se puso de puntillas, porque no llegaba, y con el trapito que tiene Miguel sobre el hombro le limpió y se fue como si nada. Nadie le había dicho que lo hiciese, pero como ha crecido viendo a su tío así, y a los demás cuidando de él, pues ella lo hace como la cosa más normal”.

Pero esta situación no está, como es lógico, privada de momentos de durísima tensión. Miguel no hizo un solo gesto durante los primeros cuatro años de coma. En casa le trataban como si entendendiera todo lo que le decían, sin obtener ningún tipo de respuesta. Sus hermanos, ya desde entonces, hablaban mucho con él y le gastaban bromas. Se ocupaban además de que fuera siempre como un pincel. Incluso le pedían a su madre que la ropa de Miguel fuera de marca y que llevara la mejor colonia. Le querían ver siempre bien guapo.

De pronto, un día dio la primera señal de “vida interior” de manera fortuita. “Estaba viendo en la tele a José Luis Moreno, cuando el cuervo Rockefeller dijo eso de “¡toma moreno!”, y Miguel esbozó una pequeña sonrisa que sólo vio la enfermera.” Al día siguiente, a la misma hora y viendo el mismo canal, estaba toda la familia pendiente no de Rockefeller, sino de Miguel. Efectivamente, al soltar el cuervo su peculiar “¡toma moreno!”, Miguel volvió a esbozar una leve sonrisa, “con lo que ¡os podéis imaginar la alegría!”, recuerda Sonsoles sin poder contener la emoción, “¡lo pesados que estuvimos  toda la familia con el “toma moreno” día y noche durante no sé cuánto tiempo!”.

Para su madre, que Miguel se ría quiere decir que es feliz, y “aunque haya gente que piense que es poco haber conseguido sólo que se ría, para nosotros es un mundo. ¡Yo echaba tanto de menos su risa, la de un chico grande, fuerte, que cuando se reía, lo hacía con todo el cuerpo!”. Por eso Sonsoles le pedía a la Virgen durante aquellos cuatro años de gesto impasible y mirada perdida: “Madre mía, ¡por lo menos que se ría!”.

¡A comer!

Cuando los médicos vieron que Miguel gesticulaba, no daban crédito. “Cada día en esta casa durante los últimos quince años ha sido una lucha. Pero cada noche doy gracias a Dios porque es una batalla ganada al tiempo”. Su madre lo dice orgullosa, porque, después del accidente, se llevaron a Miguel a morir a casa, y quince años después, no sólo no ha muerto, sino que es capaz de sonreír. También han conseguido que sea capaz de tragar, incluso las enormes pastillas que toma diariamente, por lo que no le es necesario el uso de sonda o mecanismo alguno. Aunque también costó lo suyo, y el milagro de la alimentación se fraguó porque su madre se empeñó.

“Empecé dándole una puntita de yogur, y sólo con eso se ahogaba. Pero poco a poco iba aprendiendo. Luego, puntita y media, dos puntitas, un yogur entero. Así durante año y medio, y al final, come cuatro veces al día”. Al eliminar la sonda de alimentación, eliminaban un foco de infección, con lo que mejoraban la calidad de vida de Miguel, al que “le encanta comer”, sobre todo los postres. “Cuando hago natillas, os aseguro que se le hace la boca agua, y si preparo crema catalana, es el no va más. No queremos privarle del placer de comer, y aunque ha costado, estamos encantados”.

Sonsoles explica que es importante que Miguel experimente sensaciones distintas y lleve una vida lo más normal posible. “Le sacamos a pasear por la mañana y por la tarde, durante más de una hora, para que le dé el aire y le haga lagrimear, para que si llueve, note el agua en la cara, para que le dé el sol, para que le saluden el guarda, el obrero, el vecino…, para que oiga a los coches pasar”. En definitiva, “para que tenga las sensaciones, perciba los olores y oiga los sonidos igual que todos, de manera que su vida, dentro de lo que cabe, sea lo más normal posible”.

En verano se bañan en la piscina con él, “y eso ya es el placer total”. En un bordillo han instalado una polea con motor eléctrico. Ahí enganchan a Miguel y le meten en el agua con cuidado… o sin él: en ocasiones le cogen entre dos hermanos y se tiran a bomba los tres juntos e incluso le hacen “aguadillas”.

Pero fuera de la casa de Miguel, donde estando en coma recibe todo el cariño y  las atenciones de su familia y es considerado como uno más y no como un pobre enfermo, sus padres y hermanos son testigos del avance de una cultura en la que su hermano no tiene cabida. Es la cultura de la muerte. Esa que hace películas en la que el bueno es el que asiste a un suicida, o un asesino. Peor. Son testigos en la distancia de la lenta agonía de Terri Schiavo, que, privada del alimento que ella misma no se puede suministrar, como Miguel, muere lentamente con el beneplácito de su marido, de la pareja de su marido y de un juez sin escrúpulos.

Estas situaciones las viven en casa de Miguel con especial dolor, como cuenta Sonsoles: “Lo de Terri es un asesinato. Anoche estuvimos hasta las tres de la mañana hablando con mis hijos del tema, y nos dimos cuenta de que el caso Schiavo es como si nosotros ahora nos negásemos a darle de comer a Miguel”. Aclara que “si nadie les da de comer, tanto a Terri como a Miguel, morirán de inanición y de sed, pero no de ninguna enfermedad”.

La mentira del cine

Sobre algunos acontecimientos recientes, afirma que “lo que está pasando con la película Mar adentro y con Million dollar baby es un canto a la eutanasia que a nosotros nos duele”. Entre otras cosas, porque “lo intentan vender como natural, cuando lo natural es lo que yo tengo ahí en esa habitación -la de Miguel-, una persona con toda su dignidad, exactamente la misma que tenía antes del accidente, con todo el derecho del mundo a tener una vida digna”. Para estas personas, añade Sonsoles, una vida digna es tenerlos “bien aseados, bien cuidados, rodeados de todo el cariño posible, que es lo que necesitan”. Finalmente, Sonsoles sentencia convencida: “¡Que no me hablen de muertes dignas! ¡Que me hablen de vidas dignas!”.

Guiomar, de veintiséis años, dice que se sienten “unos privilegiados por ser en casa tantos hermanos para ayudar”. Los hermanos aprendieron a sentirse privilegiados cuando, como premio, sus padres los enviaban de campamento con minusválidos, para poder cuidar a otros que, a diferencia de Miguel, no tenían quien los cuidase. Dicen que así se daban cuenta de la suerte que tenían de poder estar cuidando tan bien a Miguel.
Aunque a Guiomar no le guste oírlo, merecen la enhorabuena por haber aprendido a sonreír a la vida y a ser felices en circunstancias difíciles.

 

Una vida en coma es una vida

Parece que la palabra “enfermo” produce en la sociedad un rechazo que nubla la claridad de lo que implica “ser persona”.

Quisiera mandar todo mi apoyo a Terri Schiavo, cuya vida no es menos valiosa por estar en la situación en la que se encuentra. Tengo 26 años; uno de mis hermanos tuvo un accidente de moto y se encuentra en una situación muy similar a la de ella, y como familiar que vive día a día con él, quiero rebelarme ante esta “cultura de la muerte”, que tiene sus orígenes en una falsa compasión y parece basarse más en razones económicas que en principios morales.
Estimado lector: a todos los miembros de mi familia se nos encoge el corazón al ver cómo este tema es tratado por los “dioses del poder mediático y político”… con teorías. Queremos más medios, más facilidades para favorecer la vida del enfermo, más respeto y menos opiniones que no aciertan con la realidad.
Queremos gritar un “¡sí a la vida!” por los que no pueden hacerlo.

Guiomar Nocito Muñoz

Nosotros no podríamos vivir sin él
Tengo 21 años. Soy la séptima de 9 hermanos. Mi hermano Miguel está en la misma situación que Terri Schiavo. La única diferencia es que mi hermano, tras mucho esfuerzo por parte de mis padres y de las enfermeras que le cuidan en casa, come por boca. No habla, no sabemos si es capaz de fijar la mirada, no anda… pero vive. Sí, vive. Mi hermano es capaz de sonreír. Si le cuentas un chiste, la carcajada es tan grande que se le ilumina la cara. Si le duele algo o está molesto, se le nota como si se estuviera quejando a gritos.

Nuestras vidas no serían lo mismo sin él. Aunque se encuentre en esta situación, no le deseo la muerte. Pienso que está sufriendo, pero como muchas otras personas en el mundo. Vivir es sufrir y si él tiene que morir, tenemos que morir todos. Miguel es el punto de unión de mi familia.

Cada vez que entramos en casa, lo primero que hacemos es ir a su cuarto para darle un beso y decirle que ya hemos llegado. Todo está organizado de tal forma que siempre hay alguien cuidándole, contándole cosas… Sus amigos del colegio, ya casados, vienen a visitarle con mucha frecuencia. Ninguno de nosotros podría vivir sin él y supongo que a la familia de Terri le pasa lo mismo. No puedo evitar sentirme identificada con ellos. Ella está viva y privarla de alimento es un asesinato. Los bebés no pueden alimentarse por sí mismos, muchos ancianos tampoco… “no merecen vivir” No digáis  “muerte digna” cuando queréis de cir “quitar un peso de encima”.

Sonsoles Nocito Muñoz

 

Testimonios

Yo he sentido lo que se vive en casa de los Nocito, he visto la alegría de esa casa, la alegría de Miguel, la serenidad de los padres y hermanos, la convivencia normal que rige ese hogar. En su día se lo dije a varios hermanos de Miguel, pero ahora me gustaría hacerlo público: estoy absolutamente orgulloso de la familia Nocito Muñoz, un ejmplo para todos, especialmente en esta sociedad en la que impera quitarse los problemas de encima, aún cuando se trate de una vida humana. Seguid con ese ánimo siempre! Sabeis que os deseo lo mejor. Fernando Sanz 01/04/2005

Estoy llorando como una idiota delante del ordenador, y soy la hermana del protagonista… Me ha emocionado mucho, revivir todos los momentos que cuenta el reportaje, hacer memoria y dar me cuenta de todo lo que nos ha pasado en estos 14 largos años. No ha sido facil, pero hemos salido adelante, “cómo vamos a tirar la toalla con la madre que tenemos” Tiene una fuerza que deja atrás al mayor de los héroes de ficción. Su vida entera ha sido dedicada por entero a MIguel y aun así no ha descuidado al resto de sus 8 hijos. Todos estamos perfectamente. Creo que leer esto me ha ayudado a valorar la labor de mi madre que no es ni muchos menos facil, y la tía sigue con una sonrisa de oreja a oreja… Gracias mamá por todo lo que haces por nosotros, en el fondo la alegria que se respira en casa es gracias a lo que nos has enseñado y al ejemplo que nos das. Carola Nocito 01/04/2005

 

Antonia Solano, descansa en paz.

No he podido escribir este sincero homenaje hasta hoy, entre otras cosas, porque no me salían las palabras. De hecho a día de hoy me sigue pareciendo que despertaré una mañana, y ella estará allí, junto al teléfono atendiendo a los padres, a los alumnos, a los antiguos alumnos, a los jefes de día y, por supuesto, a sus hijos y a su marido Pepe.

Durante 30 años, la señora Antonia, como la conocemos quienes estudiamos en Los Olmos, se dedicó en cuerpo, alma y salud a querer a todos los alumnos que hemos pasado por allí. Detalles y anécdotas hay muchas, pero recordaré una en la que fui protagonista: allá por el año 83, me caí en el patio del colegio jugando al fútbol, me destrocé la rodilla, me tuvieron que dar 11 puntos, y la mayoría de los exámenes finales los hice en casa. Fue curioso que en el momento del percance, José Miguel hijo de Antonia y compañero de clase se desmayo al verme la rodilla abierta. Su madre habló en repetidas ocasiones con mi madre para saber de mi estado de salud. Le honra porque en pocos sitios he conocido una persona de su categoría humana.

La señora Antonia fue una persona de acción, nunca le escuché una queja, fue de esas personas que se dejan la vida entera en hacer bien su trabajo y en hacer felices a todos los que pasan a su lado. Su dedicación al Colegio, sin desantender la atención a su marido, Pepe Rico, conserje del colegio durante muchos años, a Ana, José Miguel y Manolo, sus hijos, debe servir de ejemplo a quienes pasamos por Los Olmos durante nuestras vidas.

He conseguido hablar con José Miguel por email, pues hace unos días iba a estar en Córdoba y hubiese sido un momento de vernos. No fue posible y le entiendo perfectamente. Cuando falleció mi padre hace ya camino de 8 años, me costó atender a las personas cuando se acercaban a consolarme.

Os dejo esta simpática instantánea de la señora Antonia junto a Pepe, su marido, conocido como el señor Rico, el día que se les impuso la beca del colegio, con motivo de su jubilación.

Antonia, mi querida señora Antonia, tuvo la oportunidad de estar en Roma hace unos años con mi madre, me vienen a la memoria muchas anécdotas de ese viaje que nos cuenta mi madre, y me queda el gustazo de haber conocido a una persona de un gran corazón, que seguro estará en el Cielo y en un lugar destacado.

Pepe, José Miguel, Ana y Manolo, vuestra madre fue un ejemplo en vida de como hay que ser madre, de como se trabaja y lo más importante, como hacer feliz a quienes te rodean, a quienes pasan a tu lado por la vida.

Gracias por las muestras de cariño, que siempre recibimos de ella durante tantos años. Descanse en paz.

 

 

Londres 2012

Hoy comienzan, oficialmente, los JJOO de Londres, aunque España haya sido derrotada en fútbol por Japón. Serán los XXX Juegos y se celebran en Europa. Y van a ser los juegos de la convergencia digital.

Si en 2008 en los Juegos de Pekin solo 100 millones de personas compartían contenidos en Facebook, hoy son casi 900 millones en la misma, más 500 en twitter, lo que provocará una ingente cantidad de contenido, en forma de comentarios, fotos, videos, interacción entre seguidores de un paía u otro, interacción entre los atletas olímpicos y sus seguidores y, un largo etcétera de contenido digital.

Además serán los juegos olímpicos de las multipantallas. Podremos seguir nuestro deporte favorito en cualquier lugar del mundo, sea a través de televisión o de internet en cada uno de los formatos que tenemos, smartphones, tablets, pc´s, portatiles, y seguir, como pasó en la pasada Eurocopa los juegos a través de multiples aplicaciones creadas ad hoc para los JJOO, como la creada para IOS o Android.

Apunta Inma Berlanga desde el blog del grado de comunicación de la Universidad Internacional de la Rioja, UNIR

Si cada  edición de Juegos Olímpicos se espera con la ilusión de algo nuevo, la auténtica revolución de este 2012 será su cobertura en las redes.

Por tanto, dentro de unos días, cuando termine el magno evento deportivo por excelencia y conozcamos el nivel de interacción que han tenido los juegos en la red, descubriremos con sorpresa que la participación del espectador ha sido clave en el desarrollo y difusión de las noticias, no sólo dentro de la villa olímpica, sino en cualquier lugar del planeta.

La organización de los JJOO ha creado un perfil en twitter, que te aconsejo seguir si quieres conocer de primera mano que ocurre en los juegos.

24 años después…

Al terminar, hace 24 años, los estudios del colegio y pasar a la universidad, la gran mayoría de compañeros de clase habíamos forjado una gran amistad; fueron años, en los que a pesar de nuestra diferencias, forjamos una de las uniones más fuertes que se recuerdan en el colegio que estudiamos. Y, después de muchos acontecimientos, cada uno tomo el camino que pensaba que le iría mejor, para afrontar su etapa universitaria y con posterioridad el resto de su vida.

Unos nos quedamos en Madrid, otros se fueron a otras ciudades, algunos tomaron rumbo a países como Estados Unidos o Suecia… Durante algunos años, algunos nos reuníamos para jugar torneos de fútbol sala en el colegio, pero los avatares de la vida, fueron poniendo a cada uno en el lugar, que de acuerdo a sus estudios y a su trabajo debía tener en la vida.

Durante estos 24 años ha habido muchos intentos de organizar un encuentro entre antiguos compañeros de colegio, pero por unas razones o por otras no hemos conseguido llegar, ni siquiera a tomarnos unas cañas, para recordar sobre una etapa de nuestras vidas y para en muchos casos recuperar viejas amistades. En mi caso, mantengo el contacto con algunos de ellos, pero se pueden contar con los dedos de una mano.

Las Navidades pasadas, utilizando el chat de Facebook, encontré a unos de mis compañeros… y preguntándole por su familia, me habló que estaba intentando con otro de la clase montar una cena para vernos. Ese día habían quedado algunos de ellos para comer y ponerle patas al encuentro. Por supuesto, confirme mi asistencia y esperé noticias: finalmente la cena se pospuso sine die.

Muchos de los compañeros de clase utilizan Facebook para mantener el contacto, no sólo entre amigos de infancia sino con familiares, compañeros de universidad o compañeros de trabajo, si bien viendo sus muros podríamos concluir que no son usuarios avanzados y que, en algunos casos, desde que facebook aterrizase en España, han tenido varios perfiles, al no estar convencidos de la utilidad de los mismo.

Como sabes, profesionalmente, me dedico a la comunicación y el marketing online, y por tanto utilizo las redes sociales, para establecer relaciones entre marcas y personas y entre personas, y aunque he contactado en los últimos años con muchos de esos compañeros de colegio, sin embargo, en la gran mayoría de los casos no hemos pasado de un contacto online. En definitiva las relaciones humanas se basan en la conversación, en compartir aficiones y, al final, en tener contacto directo con las mismas. Las herramientas de comunicación online, en el caso de las relaciones personales, deben ser eso: herramientas de comunicación. Y nunca deberían sustituir a la comunicación directa, salvando lógicamente las distancias. Uno de nuestros compañeros de infancia vive en Seattle, y para contactar con él, claro que utilizamos herramientas de comunicación online, pero cuando viene a Madrid, tratamos de vernos cara a cara.

Sin embargo, en mi fuero interno, tomé una decisión: ponerme manos a la obra, para tratar de organizar una cena entre compañeros de infancia, en muchos casos, a algunos de ellos nos le veo desde hace más de 25 años. Por tanto a raíz de la cena fallida de enero, quedé con uno de los promotores de la misma, con quien me une cierta amistad, estudiamos la misma carrera, jugamos al fútbol americano en equipos diferentes, alguna vez nos hemos visto, pero hacía ya 14 o 15 años que no sabía de él. Así que quedamos a comer y, aunque breve, creo que por parte de los dos hubiésemos estado toda la tarde hablando y contándonos sobre nuestras vidas. Días después hablando nos decidimos a montar la cena.

Nos pusimos en contacto con uno de los amigos de infancia, dueños de varios negocios de restauración en Madrid, pusimos fecha y hora, y comenzamos a mover la asistencia a la misma.

Y, aquí empieza una labor de contacto, que, en el caso de un servidor, la realizo todos los días con mis clientes, pero que en este caso, iba a ser diferente: utilizaríamos las redes sociales generales como facebook, las profesionales como linkedin, twitter, skype y todas las que estuviesen a nuestro alcance, para localizar a nuestros amigos; decidimos no montar un evento en facebook, lo intentamos en alguna plataforma, y al final decidimos utilizar una herramienta más tradicional en el mundo online, que muchos tratan de defenestrar para la comunicación empresarial.

A través del correo electrónico, si si del email, hemos conseguido crear una cadena de respuesta, reenvío y vuelta a reenviar, en la que cada persona que contestaba al email original de la convocatoria, preguntaba por quienes no había visto en 24 años, contaba alguna anécdota del colegio y, en la mayoría de los casos, confirmaba su asistencia a tan magno evento.

La cadena de correos electrónicos ha superado el número de 200 emails, en los que han intervenido cerca de 30 personas: algunos desde el otro lado del charco, otros desde Seattle, otros desde Mallorca, muchos desde Madrid y otros desde diversas ciudades de la geografía española, han ido configurando una red de contactos, que culminó el 20 de abril, en un coctel espectacular, por el sitio, por la comida, etc, pero sobretodo por la recuperación de muchos lazos de amistad, que en muchos casos culminarán en relaciones personales y profesionales de colaboración a partir de ahora.

Escribo esta entrada en homenaje y señal de gratitud a los 25 que asistieron a la cena, a los que no pudieron venir, por compromisos personales y profesionales, y para contarte que con el uso de las redes sociales, hoy por hoy, puedes conseguir todo lo que te propongas, organizar un evento, ponerte en contacto con una empresa o con un amigo de la infancia.

Sigo pensando que las redes sociales son una excelente herramienta para establecer relaciones con amigos, con compañeros de infancia, con amigos de universidad, pero la desvitalización es necesaria al final del proceso. En el caso de las relaciones que una marca puede establecer con cada uno de nosotros, al final del proceso de comunicación, salvo que la venta sea de un servicio intangible, la organización de un evento, de un momento de conexión con esa marca, se hace necesario.

El último adios

El pasado martes terminábamos nuestras vacaciones, desayunando en Trujillo, en un hotel que os recomiendo visitar, el Izan de Trujillo, cuando recibí un SMS, complicado de digerir: acaba de fallecer el padre de uno de mis mejores amigos romanos, Giulio Battioni.

Conocí a Augusto Battioni en persona el 5 de octubre de 2002, con ocasión de la canonización en Roma de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei. Por entonces Augusto ejercía su profesión de cardiólogo en un hospital romano y veía como iba creciendo su familia, junto a Antonella, su esposa, y el pequeño de sus hijos, Giulio. Augusto y Antonella tiene otros dos hijos, Giorgio y Flavia, a quienes tuve la oportunidad de conocer durante aquellos días.

Lo que más me llamó la atención fue la predisposición de Augusto para alojar en su casa a un amigo de su hijo, mejor dicho a varios amigos de su hijo; sin embargo, conmigo y por aquello de hablar el italiano y tener la edad de su hijo mayor, las conversaciones tuvieron bastante profundidad.

Años más tarde, en mayo de 2006, estuve de nuevo en Roma, en la ordenación sacerdotal de mi hermano pequeño Yago, que hoy vive en Murcia. Por entonces, Giulio estudiaba en Palermo, pero me pidió, encarecidamente, que estuviese con sus padres, durante esos días y, qué además, a ellos les gustaría acudir a la ordenación sacerdotal de mi hermano. En esta ocasión las confidencias fueron más allá, pues cualquier conversación que tuvimos aquellos días fue en italiano, aunque en ocasiones Antonella, profesora de inglés, apuntaba ciertos matices en la lengua de Shakespeare.

En 2008, Giulio se casó con Chiara, y volví a Roma para su boda. Para entonces, la enfermedad de Alzheimer comenzaba a hacer estragos en la vida de Augusto. Han sido tres años de cierto sufrimiento, que terminó el pasado martes 20 de septiembre.

Para mí, ha sido un palo muy grande, como bien sabe Giulio, qué era el ojito derecho de su padre. Vaya desde aquí mi más sincero homenaje, para una persona, que supo estar en todo momento al cuidado de su familia. Con los ojos vidriosos por la emoción no pude decirte hasta luego, en el día de ayer en Roma, en gran parte por las circunstancias y porque no daba tiempo material, pero ocupas un lugar preferente en mi corazón, como ejemplo de vida familiar.

Un abrazo Augusto.

Nota: Me habría gustado traducir, con detenimiento este post al italiano, pido disculpas por los errores.

Martedì scorso abbiamo finito la nostra vacanza, prima colazione a Trujillo, in un albergo che vi consiglio di visitare, il Trujillo Izan, quando ho ricevuto un SMS, digestione complicata: il padre è appena morto uno dei miei migliori amici, romani, Giulio Battioni.Augusto Battioni incontrato di persona il 5 ottobre 2002, in occasione della canonizzazione di Roma di San Josemaría Escrivá, fondatore dell’Opus Dei. Augusto poi esercitato la sua professione in un cardiologo ospedale sembrava romana e la sua famiglia è cresciuta, con Antonella, la moglie ei figli piccoli, Giulio. Augusto e Antonella ha altri due figli, Giorgio e Flavia, che ha avuto l’opportunità di incontrare in quei giorni.Ciò che più mi ha colpito è stata la volontà di agosto a casa per accogliere un amico di suo figlio, piuttosto a diversi amici di suo figlio, ma la cosa con me e parlare l’italiano e hanno l’età del vostro figlio maggiore, i colloqui sono stati abbastanza profondo.

Anni dopo, nel maggio del 2006, ero di nuovo a Roma, presso l’ordinazione di mio fratello Yago più giovane, che ora vive a Murcia. Da allora, studente Giulio a Palermo, ma mi ha chiesto, sinceramente, che era con i suoi genitori in quei giorni e, inoltre, vorrebbero partecipare all’ordinazione di mio fratello. Questa volta i segreti erano al di là, come ogni conversazione che abbiamo avuto in quei giorni era in italiano, anche se a volte Antonella, insegnante di inglese, ha sottolineato alcune sfumature nella lingua di Shakespeare.

Nel 2008, Giulio Chiara sposato, e tornò a Roma per il loro matrimonio. Da allora, la malattia di Alzheimer ha cominciato a devastare la vita di Augusto. E ‘stato tre anni di vera sofferenza, che si è concluso il Martedì 20 settembre.

Per me, era un bastone molto grande, come sapete Giulia, che era il prediletto di suo padre.Andare da qui il mio sentito omaggio ad una persona che conosceva in ogni momento sotto la cura della sua famiglia. Con gli occhi vitrei con emozione non ho potuto dire addio, ieri a Roma, in gran parte dalle circostanze e perché non c’era il tempo materiale, ma occupa un posto speciale nel mio cuore, come un esempio di vita familiare.

Un abbraccio Augusto.

Nota: Vorrei tradurre questo post tutta italiana, mi scuso per gli errori.

Amigos para siempre

En algunos momentos de la vida, unas veces con mas frecuencia, otras de vez en cuando, vienen a mi memoria recuerdos de los momentos vividos junto a mis amigos y familiares que ya no están.

En 2010 en circunstancias diferentes dejaron de estar a mi lado Dominica, que se fue con noventaitantos, una mujer recia, dura, buenísima persona, que en lecho del final de sus dias tuvo una sonrisa para mi hijo casi recién nacido. Ella siempre fue la delicadeza personificada, incluso cuando siendo muy pequeño, quien escribe pisaba sus patos y los mandaba a mejor vida.

Fernando, hermano de mi padre, por una enfermedad de la que nunca quiso decirnos nada a algunos de sus familia, era un tipo bonachón, amable, con su carácter granaino. Alguien que se puso el mundo por montera y defendía sus ideales le pesase a quien le pesase, pero que al igual que mi padre, necesitaba que le llamásemos mas que llamar él. Y el momento final fue difícil porque la familia no quiso que estuviésemos algunos de sus sobrinos. No pasa nada, pero aprendí una cosa: la comunicacion debe ser 2.0 reciproca, si un lado no quiere hablar no hay comunicacion posible.

Ha hecho 6 años, hace tres meses, de la marcha de mi padre. Una persona con un corazón muy grande, le pese a quien le pese. Cuando hace poco su quinto hijo, mi cuarto hermano, Rodrigo, conoció a su sobrino Enrique, mi hijo, poco mas que saltaron algunas lágrimas, mezcla de momentos complicados en estos años con otros muchos de alegría.

En uno de esos momentos de gran alborozo y alegría, 19 de septiembre de 2009, día de nuestra boda, eche mucho de menos a Rodrigo Mayoral, una de esas personas, hay pocas en la vida, que siempre, digo bien cuando escribo siempre, tenían una sonrisa en la boca, una palabra de consuelo, la frase correcta en cualquier momento, esa virtud de estar en cada momento de la vida haciendo lo correcto. Rodrigo en el momento mas feliz de su vida, acababa de tener una niña preciosa, nos dejo. Han pasado dos años y aun no me he acostumbrado a no tenerle entre nosotros. El pasado viernes cuando estuve con su mujer y su preciosa hija, fiel reflejo de los rasgos de su padre, solo se me ocurrió rezar por su alma, porque la congoja que sentía es similar a la que tengo al escribir estas letras.

Su hermano mayor, uno de mis mejores amigos, no dejo de agradecer mi presencia. Cada día, en muchos momentos del día, un pensamiento va por él.

Finalmente, nos conocimos hace muchos años, no recuerdo cuantos, viene a mi recuerdo la persona de Jose Miguel Vicens. Su ausencia para no fue un palo muy duro. Es alguien que, aunque no nos veíamos con frecuencia, cuando lo hacíamos, era, para beber de las aguas de la fuente de la vida, de la sabiduría, del trabajo bien hecho. Su mujer, Rosario, hermana de otro de esos amigos que no deberían faltar en la vida de nadie, se que no lo ha pasado bien, pero tener una familia tan numerosa junto a muchas personas que la adoran, ha supuesto un bálsamo que cura las heridas con el tiempo. De vez en cuando cuando veo a sus hijos, con la misma alegría que tenia su padre, poco menos que me asaltan un pensamiento de agradecimiento por haber podido conocer a Jose Miguel, en aquellos lejanos días de los ochenta, cuando muchos nos batíamos el cobre por la defensa de la vida humana.

No espero querido lector de este blog que entiendas este post, y es posible que te preguntes, que hago escribiendo sobre esto.

Desde hace mucho tiempo, en momentos difíciles, como el ultimo que paso este verano, cuando Jon Gutierrez, se fue de repente, este blog es una fuente de inspiración y de consuelo, porque me permite expresar muchos pensamiento que tengo en el corazón, y que de otra forma se quedarían rumiando en el mismo.

Jon, a quienes algunos lectores, conocían, era un chaval joven, en el momento cumbre de su vida, en el que comenzaba a escribir, y al que la llegada del Social Media Marketing le había abierto muchas puertas, muchos sueños, y la posibilidad de recuperar amistades, conocer a otras personas y en el fondo a sentirse esa persona que con una palabra precisa te alegraba la vida, en el momento mas inesperado.

Gracias a todos ellos he vivido momentos muy especiales, y pienso que es de bien nacidos ser agradecidos por tantas cosas buenas que me enseñaron todos ellos.

Feliz Navidad

A todos los lectores de mi blog, os deseo que paséis unas muy felices fiestas, y que el 2011 sea un año

de buenos momentos.

Feliz Navidad 2010 y Próspero 2011

Una persona excelente

El pasado sábado estuve conversando con un tío de mi mujer, José Luís Gómez Recio, haciéndonos partícipes de sus escritos, algunos de los cuales llamaron mi atención, pues son recopilaciones de apuntes, agendas, notas, que ha ido tomando desde que tenía 15 años. Algunos de los relatos tienen una plasticidad digna del mejor de los escritores de este pais. Leyendo un poema sobre la vida de los enamorados, me acordé de un buen amigo, que desde su infancia se ha dedicado a escribir sobre diferentes temas, y siempre con una profundidad digna de elogio.

Ayer mientras comía con algunos familiares, mi mujer llamó mi atención, sobre una noticia en Facebook. En su perfil, un amigo común, a quien conozco desde su infancia, comentaba sobre el fallecimiento de una persona.

Ese buen amigo, escritor, es Jon Gutiérrez Dorronsoro. Desde hace algunos años, su padre, que lleva el mismo nombre de su hijo, padece la enfermedad de Alzheimer. En un primer momento pensé en su padre. Jon tiene, tenía 32 33 años.

En ningún momento se me pasó por la cabeza que a Jon, en la plenitud de su vida, le pudiese haber pasado algo. Y, sin embargo, así ha sido. Con 32 33 años, un infarto ha acabado con su vida. En estos momentos tan duros y difíciles siento una pena muy grande, que, sólo pasa a segundo plano, porque hace 10 días nació nuestro primer hijo, de quien hablé con Jon hace mes y medio, cuando nos cruzamos en la calle, y pudimos hablar sobre nuestros proyectos personales y profesionales. Ni en lo más remoto podía, yo, pensar que sería la última vez que vería a Jon en este mundo.

Jon es hijo de Blanca Mayte y Juan, una familia amiga de mis padres, en la que hay varios chicos y chicas. Conozco a casi todos, y, sinceramente, son de esas familias a las que siempre quieres tener cerca, por su proximidad, por su cariño. A Jon le conozco desde que era bien pequeño, tengo 8 años más que él.

He enlazado a Jon con algunos post y noticias que he localizado sobre mi AMIGO.Hace un mes me habló sobre el libro que estaba escribiendo y le vi muy contento.

No pude estar en su entierro, en el día de ayer, por estar fuera de Madrid. Ayer pude hablar con uno de sus hermanos, y la pena que llevo dentro solo la consuela mi hijo Enrique y mi mujer Regina.

Este post es un homenaje para ti, querido amigo Jon. Siempre estarás en mi corazón. Un abrazo muy fuerte.

Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino,
que aunque mórimos no somos,
carne de un ciego destino.

Tú nos hiciste, tuyos somos,
nuestro destino es vivir,
siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.

Cuando la pena nos alcanza
del compañero perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza que Tú
ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz.
Ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz

Cuando, Señor, resucitaste,
todos vencimos contigo
nos regalaste la vida,
como en Betania al amigo.

Si caminamos a tu lado,
no va a faltarnos tu amor,
porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor.