24 años después…

Al terminar, hace 24 años, los estudios del colegio y pasar a la universidad, la gran mayoría de compañeros de clase habíamos forjado una gran amistad; fueron años, en los que a pesar de nuestra diferencias, forjamos una de las uniones más fuertes que se recuerdan en el colegio que estudiamos. Y, después de muchos acontecimientos, cada uno tomo el camino que pensaba que le iría mejor, para afrontar su etapa universitaria y con posterioridad el resto de su vida.

Unos nos quedamos en Madrid, otros se fueron a otras ciudades, algunos tomaron rumbo a países como Estados Unidos o Suecia… Durante algunos años, algunos nos reuníamos para jugar torneos de fútbol sala en el colegio, pero los avatares de la vida, fueron poniendo a cada uno en el lugar, que de acuerdo a sus estudios y a su trabajo debía tener en la vida.

Durante estos 24 años ha habido muchos intentos de organizar un encuentro entre antiguos compañeros de colegio, pero por unas razones o por otras no hemos conseguido llegar, ni siquiera a tomarnos unas cañas, para recordar sobre una etapa de nuestras vidas y para en muchos casos recuperar viejas amistades. En mi caso, mantengo el contacto con algunos de ellos, pero se pueden contar con los dedos de una mano.

Las Navidades pasadas, utilizando el chat de Facebook, encontré a unos de mis compañeros… y preguntándole por su familia, me habló que estaba intentando con otro de la clase montar una cena para vernos. Ese día habían quedado algunos de ellos para comer y ponerle patas al encuentro. Por supuesto, confirme mi asistencia y esperé noticias: finalmente la cena se pospuso sine die.

Muchos de los compañeros de clase utilizan Facebook para mantener el contacto, no sólo entre amigos de infancia sino con familiares, compañeros de universidad o compañeros de trabajo, si bien viendo sus muros podríamos concluir que no son usuarios avanzados y que, en algunos casos, desde que facebook aterrizase en España, han tenido varios perfiles, al no estar convencidos de la utilidad de los mismo.

Como sabes, profesionalmente, me dedico a la comunicación y el marketing online, y por tanto utilizo las redes sociales, para establecer relaciones entre marcas y personas y entre personas, y aunque he contactado en los últimos años con muchos de esos compañeros de colegio, sin embargo, en la gran mayoría de los casos no hemos pasado de un contacto online. En definitiva las relaciones humanas se basan en la conversación, en compartir aficiones y, al final, en tener contacto directo con las mismas. Las herramientas de comunicación online, en el caso de las relaciones personales, deben ser eso: herramientas de comunicación. Y nunca deberían sustituir a la comunicación directa, salvando lógicamente las distancias. Uno de nuestros compañeros de infancia vive en Seattle, y para contactar con él, claro que utilizamos herramientas de comunicación online, pero cuando viene a Madrid, tratamos de vernos cara a cara.

Sin embargo, en mi fuero interno, tomé una decisión: ponerme manos a la obra, para tratar de organizar una cena entre compañeros de infancia, en muchos casos, a algunos de ellos nos le veo desde hace más de 25 años. Por tanto a raíz de la cena fallida de enero, quedé con uno de los promotores de la misma, con quien me une cierta amistad, estudiamos la misma carrera, jugamos al fútbol americano en equipos diferentes, alguna vez nos hemos visto, pero hacía ya 14 o 15 años que no sabía de él. Así que quedamos a comer y, aunque breve, creo que por parte de los dos hubiésemos estado toda la tarde hablando y contándonos sobre nuestras vidas. Días después hablando nos decidimos a montar la cena.

Nos pusimos en contacto con uno de los amigos de infancia, dueños de varios negocios de restauración en Madrid, pusimos fecha y hora, y comenzamos a mover la asistencia a la misma.

Y, aquí empieza una labor de contacto, que, en el caso de un servidor, la realizo todos los días con mis clientes, pero que en este caso, iba a ser diferente: utilizaríamos las redes sociales generales como facebook, las profesionales como linkedin, twitter, skype y todas las que estuviesen a nuestro alcance, para localizar a nuestros amigos; decidimos no montar un evento en facebook, lo intentamos en alguna plataforma, y al final decidimos utilizar una herramienta más tradicional en el mundo online, que muchos tratan de defenestrar para la comunicación empresarial.

A través del correo electrónico, si si del email, hemos conseguido crear una cadena de respuesta, reenvío y vuelta a reenviar, en la que cada persona que contestaba al email original de la convocatoria, preguntaba por quienes no había visto en 24 años, contaba alguna anécdota del colegio y, en la mayoría de los casos, confirmaba su asistencia a tan magno evento.

La cadena de correos electrónicos ha superado el número de 200 emails, en los que han intervenido cerca de 30 personas: algunos desde el otro lado del charco, otros desde Seattle, otros desde Mallorca, muchos desde Madrid y otros desde diversas ciudades de la geografía española, han ido configurando una red de contactos, que culminó el 20 de abril, en un coctel espectacular, por el sitio, por la comida, etc, pero sobretodo por la recuperación de muchos lazos de amistad, que en muchos casos culminarán en relaciones personales y profesionales de colaboración a partir de ahora.

Escribo esta entrada en homenaje y señal de gratitud a los 25 que asistieron a la cena, a los que no pudieron venir, por compromisos personales y profesionales, y para contarte que con el uso de las redes sociales, hoy por hoy, puedes conseguir todo lo que te propongas, organizar un evento, ponerte en contacto con una empresa o con un amigo de la infancia.

Sigo pensando que las redes sociales son una excelente herramienta para establecer relaciones con amigos, con compañeros de infancia, con amigos de universidad, pero la desvitalización es necesaria al final del proceso. En el caso de las relaciones que una marca puede establecer con cada uno de nosotros, al final del proceso de comunicación, salvo que la venta sea de un servicio intangible, la organización de un evento, de un momento de conexión con esa marca, se hace necesario.